La Malinche: indígena, esclava, traductora

La Malinche posa con una corona y varias joyas en el cuerpo, lleva una túnica ornamentada; el retrato muestra a una mujer que hace alarde de su origen noble. Aunque no se sabe con precisión la fecha de su nacimiento se estima que data del 1500. Fue una de las tantas mujeres entregadas como tributo a los españoles tras la Batalla de Centla. Aún hoy es asociada a la traición, luego de convertirse en la compañera de Cortés y de haber colaborado con él en la denominada Conquista de México.

También conocida como Malinalli o Marina, Malinche nació en Oluta, en la actual región de Veracruz. Perteneció a la clase alta, fue hija de un poderoso cacique, gobernante de Oluta y Xaltipa. Su nombre homenajea a Malinalli, la diosa de la hierba. Tras la muerte de su padre, y luego de que su madre volviera a unirse con un hombre, fue expulsada de su familia y vendida como esclava hasta convertirse en una posesión más de Tabscoob, cacique maya de Tabasco. En un acto resiliente, la joven supo aprovechar las adversidades y aprender en este periodo la lengua maya-yucateca, que sumado a su idioma materno, el náhuatl, la convirtieron en una intérprete codiciada.

En 1519, tras la derrota del pueblo de Tabasco en la Batalla de Centla, Malinalli fue regalada, junto a otras 19 mujeres, a Hernán Cortés. A esto se sumaron piezas de oro y telares. Aunque en un principio se convirtió en la esposa de un capitán español no pasó mucho tiempo hasta ser la compañera de Cortés, quien aprovechó su potencial como interprete. Cuando ella aprendió el español la ventaja en la Conquista fue notable.

Bernal Díaz del Castillo, conquistador y cronista español, comenzó a escribir en 1552 la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, una serie de relatos históricos en torno a la conquista de México. En una de las crónicas manifestaba: “He querido declarar esto porque sin ir doña Marina no podíamos entender la lengua de la Nueva España y Méjico”, dejando de manifiesto el rol protagónico de Malinalli.

La Malinche no solo aportaba sus conocimientos de idioma en beneficio de los españoles, sino que también asesoraba en torno a las costumbres y cultura de los nativos. Su proximidad a Cortés fue tal que con el tiempo fue considerada una diplomática influyente. En efecto, Marina -así bautizada por los españoles- tuvo un rol clave en la Conquista. Fue ella quien dio aviso a Cortés de la emboscada que los cholultecas preparaban contra su ejército. La reacción y represalia de parte de los conquistadores fue contundente y contribuyó al triunfo del ejército español en México. Junto a Cortés tuvo su primer hijo, Martín, considerado uno de los primeros mestizos.

En la cultura popular de México la palabra Malinchismo se utiliza en términos peyorativos para hacer referencia a alguien que es capaz de traicionar. Según el “Diccionario breve de mexicanismos” de Guido Gómez de Silva se define al término como un “complejo de apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio”. No obstante, para un amplio sector la Malinche fue una víctima de los colonizadores españoles y al mismo tiempo “la madre” de la cultura mestiza.

En la actualidad, la figura de Malinalli es retomada por historiadores y artistas. La escritora mexicana Rosario Castellanos logró plasmar en su poesía “Malinche”, el posicionamiento de aquellos que, en conjunto con las miradas feministas, coinciden en la fortaleza de una mujer que además de padecer el dominio español supo hacer frente a sus propios hermanos que le decretaron el destierro acusándola de traición:

“Tal era el llanto y las lamentaciones
sobre algún cuerpo anónimo; un cadáver
que no era el mío porque yo, vendida
a mercaderes, iba como esclava,
como nadie, al destierro.
(…)
Yo avanzo hacia el destino entre cadenas
y dejo atrás lo que todavía escucho:
los fúnebres rumores con los que se me entierra.
Y la voz de mi madre con lágrimas ¡con lágrimas!
que decreta mi muerte”.

La figura de la Malinche se multiplica y con ella los significados que la configuraron; aún hoy su presencia es capaz de avanzar y dejar atrás los fúnebres rumores.

Referencias bibliográficas:
-Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Manuscrito Guatemala, 1632.
-Guido Gómez de Silva, Diccionario breve de mexicanismos. Academia Mexicana y Fondo de Cultura Económica, México, 2001.
-Rosario Castellanos, Poesía no eres tú: Obra poética 1948-1971. Fondo de Cultura Económica, México, 2004.

Escrito por Gabriela Manchini

Gabriela Manchini (San Carlos de Bariloche, Argentina; 1987). Licenciada en comunicación social (UNLP), periodista. Poeta de alma, cuentista de a ratos y comunicadora siempre.
A %d blogueros les gusta esto: