Sombras de la rosa blanca: Poesía cubana contemporánea

Crédito de la imagen: Web de AFD

Yo te quiero, verso amigo,
porque cuando siento el pecho
ya muy cargado y deshecho,
parto la carga contigo

Vierte, corazón, tu pena – José Martí

Cada corriente literaria es diferente. Hablar de poesía cubana es hablar de unas de las tradiciones más ricas del continente. Pero es curiosa la naturaleza, por así llamarlo, de la poesía de Cuba. Es una lírica rica en experiencias personales, culturales, sociales. Una mirada antropológica de la realidad y una questio constante sobre el devenir y la historia de la isla. Cuba no es un país aislado, es un país por donde han transitado y convergen diversas corrientes literarias y tradiciones poéticas de diversas partes del mundo. Incluso Mario Benedetti le dedica un ensayo de carácter investigativo y valorativo. Por ello, el poeta cubano es un artista complejo y enriquecedor. El mismo escritor emplea las palabras como herramientas de viaje, pero no las endiosa ni las minimiza, sino que les da aquel equilibrio donde los versos se transforman en compañeros de viaje, como anunciamos, de alguna manera, con los versos de José Martí.

Porque la poesía cubana no solo posee una mística común en varias tradiciones poéticas (la vida diaria), sino que transita por la dicotomía exilio – revolución. Pero que no reducen la tradición poética cubana a solo ese binomio mencionado. Los pensadores, filósofos y poetas, del romanticismo buscaban, con el poema, una forma de expresión ante la estructura clásica impuesta. De igual manera, la tradición lírica de la isla ocasionará que se haga un levantamiento y una transformación, si podemos llamarlo así. Pero sería una mezquindad decir que el contexto político y social de Cuba no influyera en el imaginario de sus escritores. El contexto, los fenómenos culturales, los avatares del gobierno, los testimonios de aquellos compatriotas que escribieron desde el exilio, etc. No es una salvedad mencionar que la poesía cubana, además de ser rica en tradición y en influencias, es rica en historia y filosofía. Una tradición tan similar al humanismo más puro o al realismo más imparcial, porque al final toda poesía es una forma de interpretación de la realidad, donde el hombre observa, contempla, transforma y expresa. Un juego de palabras y experiencias donde el conocimiento se revela y se le presenta al ser humano de forma libre.

La tradición poética de Cuba nos transporta sobre los hombros de José Martí, José Lezama Lima, Dulce María Loynaz, José Ángel Buesa, Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar, Fina García Marruz, Sergio García Zamora, Lorenzo García Vega, Magaly Alabau, Alberto Serret, Wendy Guerra, Indio Naborí, Silvio Rodríguez, entre tantos otros exponentes de las letras cubanas que, independientes a su postura política han representando a Cuba ante el mundo. Por ello, ahora presentamos a cuatro voces jóvenes que provienen de la isla y son una continuación a esta tradición lírica sustentada en su propia y particular historia como nación.


Foto Anna K

Anna K, (Camagüey, 1988). Poeta, narradora, editora y diseñadora. Licenciada en Estudios Socioculturales. Tiene el Diplomado en Estudios Culturales. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Textos suyos aparecen en revistas, sitios webs y antologías de Cuba y el extranjero. Suyos son los títulos infantiles La princesa Invierno (Editorial DECO Mc. Pherson S. A., Panamá, 2019), así como Sofie y Pescadores de estrellas, ambos verán la luz por la Editorial Ácana, Cuba. Mención de poesía en el concurso Oscar Hurtado de fantasía y ciencia ficción. Premio La ceiba en flor del concurso internacional Décima al filo, y Primer Premio en el concurso Ala Décima, 2019. Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Actualmente se desempeña como editora en la redacción de Ensayo de Ediciones Unión, en La Habana, Cuba.
Edades

Supongo que uno tiene una edad en la que dice: mar
y otra en la que debe decir:
masa de agua de la superficie terrestre
acumulación de cloruro de sodio
nivel para ubicar accidentes geográficos
Accidente
suceso provocado por una acción violenta y repentina
Acción de accionar botones
Costuras
Dobladillos de sal
Extender las sábanas sobre los trigales
y ver el parto del niño Lázaro
Levantarse
como solo lo hacen los muertos para cobrar sus deudas
para sepultar un mar de carne
para decir: ya dijiste mar y es hora de crecer
de convertirte en poeta
eso de “la mar” es para los barroquistas
Barroco moderno-contemporáneo-actual
Actualidad de claveles y cementerios
de parias
de patrias olvidadas
nacidas resucitadas y vueltas a enterrar
Supongo que existe un tiempo
en el que el hombre echa a andar y habla del amor
de la luna de los exilios y por supuesto
del mar (y si habla del mar claro que hablará de la circunstancia)
Pero transcurrido ese momento
el hombre entonces debe detenerse mirar atrás
conversar con los tres fantasmas: Pasado Presente Futuro
Dialogar con las presas
saber cuáles son los predadores naturales y los artificiales
Saber Saber SABER
hasta el cansancio
El hombre debe madurar
destapar sus raíces
alimentarse del mineral en la tierra
soñar con nuevas Babeles
aspirar al heaven
contar en arameo
escribir el libro de los libros
Librar de culpa a las palabras por sus heridas
¿Violar al poema?
NO
Levantarle la saya despacio y hablarle de la angustia
hasta que él solo retire las otras tres faldas
y descubra al hombre que fornica con el tambor
hasta que la hojalata se agite y el poema eyacule
a otro hombre que vienes a ser Tú
que viene a ser el poema aquel con un mar oculto en la garganta
Podemos ya recoger las mieses y pretender que Lázaro no ha nacido
que no ha muerto
que no se ha tragado un ancla ni ha vomitado una ballena
que el big fish estuvo antes en el estómago de Jonás
que sus tripas le dijeron: canta ahora o calla para siempre
Y el pez

c

a

y

ó

y siempre fue muy poco tiempo
para la masa de agua que amenazaba suicidarse
El hombre besó al poema para darle el hálito de vida
pero un poema sin mar no existe
aunque el hombre haya crecido y reniegue de su espuma
aunque el homo sapiens una vez incorporado haya viajado veinte mil leguas
aunque haya vomitado el torbellino
la hojarasca o renegado del espejo
Paga treinta piezas de plata y niega que lo has besado
Supongo que uno tiene una edad en la que dice: apuesta
y otra en la que debe decir: olvida.

Trempulcahue

Paga el trasporte con las llancas
Respira profundo la espuma de los cetáceos
Úntate de manteca
Ingresa al cosmos de las partidas
Los vivos no verán jamás a Trempulcahue
Las cuatro ancianas cumplirán su labor antes del ocaso
las cuatro ballenas te transportan al lugar de las reuniones
Vuela ahora al encuentro de los galeones y los siglos
al infinito letargo del adiós rotundo
Complácete con un arribo vegetal
con una isla nombrada Nunca y una estrella en el costado
Suspira ante la noche que acontece y se transforma
Contempla la migración de los cachalotes
Hace mucho hubo barcos balleneros
Hubo hace tiempo alguien a quien pudieron llamar Ismael
Pero los monstruos y las blancuras no han de ir de la mano
en una época sin estaciones ni glaciales
Sumérgete ahora que los conceptos han sido borrados y la leyenda prevalece
Las analogías son asunto de ánimas que se aferran a tierras de los nomuertos
Iguala el tótem con la estrella y la barca con las aguas
la moneda con la piedra azul turquesa y el fondo con la superficie
Confunde estos versos con el canto de las ballenas
Migra tranquilo que cada año regresan.

El manto púrpura/ las espinas

Quiso tocar el manto freático
los ríos del color de las palabas
Un pez de plata navegó ríoabajo
en busca de las zarzas coronarias
de las cruces boca arriba
de las negaciones multiplicadas por el tres
Un hijo murió por complacer a su padre al pie de la roca
Entre las plantas espinosas se consumía un cordero
El violín tocó corchea-semifusa
Dónde está el vino de la madera originaria
el carpintero de los hombres
Un anciano engendró siete clanes y un pozo lapidario
sobre las aguas transitó el pan
Una ballena se sumergió en el velludo brazo
del padre que anunciaba: Te bendigo
Los errores pueden ser razonables o risibles
Besa en los pies a la manzana o en la boca a la relatividad
las espinas amenazan con destruir la cordura
la gravedad no perdona te lo he dicho
Un pez de plata navega ríoarriba
un orbe da tres vueltas alrededor de una estrella
Hay teorías que se alzan de entre los muertos
hay parábolas escritas en el dorso de la montaña.

El hilo sutil

Los hilos conductuales conducen al laberinto
Se entreteje la tela dorada entre los muros
y clama por las doncellas
Desheredadas son las criaturas que cohabitan con el silencio
que se someten a la oscuridad
y deshilachan el corazón entre el musgo florecido
Una madeja blanca nos remite a la nieve
a los copos desarmando las ideas
La razón es un vehículo
o un vínculo con el pasado
con los monstruos que permanecen aún después de la utopía
Cuando cese la angustia y la nevada caerán las predicciones
los colmillos desgastados del fanatismo desmedido
Vive o muere con tus principios o con tus fines
no esperes que luego de tocar la trompeta los muros caigan
que se multiplique este miedo a los tifones
ese rugido de bestia ancestral que clama en el vacío
Después del bronce ya no hay nada
ni una crisis para la razón ni una razón
para que del bronce emerja un cuerno de frutos y caléndulas
Aquel azul cerúleo baña los pespuntes desgastados
los hilos exiguos que construyen la historia
No habrá más palabras para ti ni más verdades
solo un crepúsculo inmenso y minucioso
que se consume detrás del laberinto.


Foto elizabeth-reinosa

Elizabeth Reinosa Aliaga (Bayamo, 1988). Poeta y narradora. Ingeniera en Ciencias Informáticas. Ha obtenido diversos premios, entre ellos el internacional de poesía Voces Nuevas (España, 2016), el iberoamericano Décima al Filo (Cuba, 2015); y los nacionales Francisco Riverón (2015) y Calendario (2019). Ha publicado los libros: Striptease de la memoria (Ediciones Montecallado, 2016), Formas de contener el vacío (Samarcanda, España, 2016), Las Seis en punto (Editorial Sed de Belleza, 2017), Brújulas (Ediciones La Luz, 2018) y Líneas de tiempo (Editora Abril, 2019).
Ojo de buey

Una abertura
desde adentro hacia el infinito
desde afuera hacia los estómagos
donde la desgracia se desborda
Células como puntos negros
oscurecen la utopía.
Un ojo en la carne
ciego para no reconocerse en sí mismo,
para no pestañar ante el polvo y las agujas.
Orificios para hundir las manos
y depositar la muerte.

Ceremonia

Algo anuncia que la casa está muerta
sus fantasmas toman el jardín.

El día se traga el sol
y el silencio mutilado de las margaritas
los acordes que alguien dispuso
para hacer más ceremonioso el acto de morir.
Las sombras se aglomeran
en busca de un lugar
más luminoso que el olvido.

La lengua de los ahorcados

Violeta o negra como una bandera agitada por el aire
Se despliega
Hace su rito de silencio
oprime una palabra detenida
como un pinchazo
o una burbuja de sangre.
Brillante cinta con inscripciones:
la quietud, el grito, el sabor de los capulines.
Algo estalla de modo imaginario,
una casa en ruinas cae cuando se le nombra
también los cuerpos bailando una armonía que no existe.
Piernas que oscilan, cabezas, brazos cansados que reposan
ojos que duermen o vigilan desde adentro.
Una burla que se escapa,
hace pensar en juegos infantiles
pero no hay risas
solo una contracción,
una mueca que crece en la memoria
cual interrogante
solo una bandera negra o violeta
que incita a cerrar los ojos
y callar.

Lenguaje

No debes tener miedo
de la abuela
que habla como un santo africano.
En la casa oscura verás sus ojos
encendidos.
En su cabeza
solo hay cenizas del pasado.
Ella te ama
pero no te reconoce.

Descarga

Hay un segundo para la misericordia
justo antes de que el corazón de la bestia deje de golpear.
Antes del estremecimiento
antes de que sus ojos azorados
griten.


Processed with VSCO with  preset

Ray Veiro (Seibabo, 1998) Escritor. Finalista en cuento de la Beca de Creación Casa Seoane 2019. Primera Mención en el concurso de narrativa La Gaveta 2019. Estos fragmentos pertenecen a su poemario Imponderabilia, finalista en el Concurso de Poesía Hypermedia 2019. Actualmente cursa el 3er año de la Licenciatura de Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Vive y escribe en un edificio viejo-sucio de Centro Habana.

Tránsito: Cuando papá decía «Esto se pasa debajo de una piedra»

Uno

callejones
pasillos
pasos de escalera
conocí amigos imaginarios

haciendo que la revolución entrara por el culo

pudor/hedor

todo el asco del mundo conocí

fuimos cuerpos en tránsito

protestando
jadeando
aguantando

todavía puedo
-como buen perro que soy-
oler el miedo de aquella noche
«de aquí no escaparás
la ley es la ley»

nada entra/nada sale
solo la tonfa de aquel policía negro
venido de tan lejos
a romperme las entrañas

partió en dos la cachemira
botó mi vida en blanco
¿cómo se recompone ahora
todo lo que de mí fue extirpado?

Dos

Meado
meado
meado
todo está meado

amoníaco en descomposición

casas-cuerpos-almas en descomposición

pídeme
amigo mío
amarillo ictericia tengo
profundas rajaduras vendo
¡verás! es que no me pertenezco

toma a mi madre o mi hermana
mi memoria
la mitad de todo esto
mete un dedo dos-tres
mientras cuentas me escondo
¡verás! ya no estoy

si ves un monte de espuma
leve nube inconsistente
¡ingrata! ¡puta! demente
son mis bilis y es cuba lo que ves

Tres

cigarro tras cigarro
circulo vicioso
acto irreverente contra la absurda y blanca casa

de piedras calizas y exóticos mármoles

¿cómo olvidar el día que me pediste fuego

para quemar un continente entero?

abaporú nombro/convulsiono
tengo demasiado miedo
a las inamovibles dimensiones delser
a mis pies/anclas sobre la tierra
donde es difícil distinguirlos

me azufro cada mañana frente al malecón

han pasado 12 años

12 discípulos
12 hombres abrazados y muertos
con mis manos de pianista frustrado
toqué la melodía de las despedidas
-time to say goodbye-

abaporú no te pudras demasiado pronto
¿qué susurros intento descifrar?

y esta incapacidad
y esta incapacidad

de tartamudear la imponderabilia

levantarme decir
no miedo decir
odio desmentir
óxido maldecir
parálisis/análisis
katabasis
katabasis

Cuatro

nunca vi tantas estrellas en una habitación

-alrededor de una decena de estrellas-

para un niño tener estrellas en la habitación

es de las cosas más inocentes que existen

en lenguaje militar la palabra estrella

se traduce en la palabra poder

y la palabra inocencia

en la palabra cobardía

en lenguaje militar ser maricón

es algo así como ser cantimplora

eso te advierten antes de salir de casa

y raparte el pelo
como cisnes escabiosos

cualquier precaución es poca
cuando se trata de prepararse para la guerra
la guerra es la guerra
o sea
el monstruo que habita un muchacho de 18 años

en la habitación
el coronel
lame insaciablemente
la pinga del muchacho

la palabra pinga se puede traducir

en la expresión «arma política»

-a los 18 años aún indefinida-

puedo hablarte de otras estrellas
dormidas

aletargadas

sol-sostenido

existe un pueblo

una ciudad
un país diminuto

sin brillo y con aires de estrella
donde a cada hora
la gente singa y singa

-ya no hay nada que hacer-

y dicen que el sexo

es una forma de hacer política

y dicen que en el silencio

se hayan inusitadas protestas

y dice una mariposa

que vio dese su arrozal

guardados en un cristal

a los caballos briosos

en la habitación el coronel

mete los dedos grasientos

en la boca del muchacho

un enjambre de cucarachas

y luego el segundo
y el tercero
hasta la décima pastilla

(imipramina para el miedo
y amitriptilina para el miedo también)

yo nunca vi tantas estrellas en una habitación.


Foto Noel Alonso Ginoris

Noel Alonso Ginoris, (Cárdenas 1995). Poeta, editor y traductor. Estudió Filología Hispánica en La Universidad de La Habana. Es redactor de la sección de reseñas y críticas literarias de la AHS (www.ahs.cu). Coeditor y traductor de la gaceta mexicana La Experiencia de la libertad (www.laexperienciadelalibertad.com). Su libro Ética a garrotevil mereció la primera mención en el concurso nacional de poesía Mangle Rojo (Cuba, 2019). Ha publicado en diversas revistas dentro y fuera de su isla. Promueve festivales de poesía del continente. Mantiene 3 libros inéditos.

Del libro Los respirantes (inédito)

III

nos tocamos el cuello torcido
por el hambre y reconocimos
las carnes tensas como fraterna
gracia de los cielos
he visto que nada crece en el jardín de las abuelas
pero ellas esperan todos esperan
mientras los cuellos cambian
en sus agonías de aire
y la lluvia riega las fronteras enormes
tú a un lado
yo al otro
la mesa y el mantel de tristes flores
extraños/extranjeros en la escena
mientras la lluvia
y la casa se llena de moho
y los rostros piden perdón
los rostros que somos tú y yo
pero no lo sabemos
y nos descalabran los huesos
la inercia y el sonido del oxígeno

estamos sangrando desde la raíz
tú y yo estamos en la misma mesa
mientras nos llueven las cenizas
de lo que sería el jardín de las abuelas

X

¿Qué país es este donde el sol es espeso y sólido / como el de los mataderos?

NARA MANSUR

hemos llegado
a los estados
solares de la
conciencia
nos persigue
un temblor
un tambor
y la duda
de las guerras
brilla sobre los
rostros la perfecta
luz que desciende
desde los podios
de la calma
no hay ternura
mas una desesperanza
fluctúa en el espacio
hemos llegado
al finis terrae
con el cuello
arrugado y una
falta de aire
dónde el trino
al vuelo y el
impulso
o la semilla gris
ensangrentada
de los mataderos
qué suerte la suerte
vamos a perder la cabeza
a la casa no
le quedan huesos
penosas sombras
cubren los portales
casi una sensación
de lástima y hambre

ay el álbum de fotos
de la abuela quemado
vivo por la luz
ay mis ropas
de niño y la sombra
de mi primera carne
mi perro enterrado
como siempre
lejos de la cocina
y la vecina muerta
al lado de los maizales
se acaba el aire
en las islas
y las casas
eran el último
alimento de las
gentes pobres

qué país es este
qué casa es esta
la guerra penosa
la falta de aire
la demasiada luz
de las costas/costras
las inflamadas uñas
el barniz del velo
de los muertos
hemos llegado
a la hora
de los hundimientos
y las confesiones
impropias las casas
los balcones
el helecho sin nutrir
las coles podridas

debajo de la luz
mi país es una casa vacía

y nadie puede respirar

Escrito por Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y "La balada de los desterrados" (Ángeles del Papel Editores, 2019). Posee trabajos publicados en diversos medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, siendo traducido al rumano, inglés y al tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento - Perú 2019 organizado por la revista "El Parnaso del Nuevo Mundo". Ha participado de diversos recitales poéticos, congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/).
A %d blogueros les gusta esto: