Berenice Abbott, la fotógrafa intrépida de Nueva York

Muchos conocerán las míticas fotografías de los años 30 de Nueva York. Rascacielos irguiéndose como bellos pináculos góticos en medio del espacio nocturno. Luces de neón, jazz en las calles, coches pasando a toda velocidad… 

Nació una de las ciudades más modernas de comienzos del siglo XX. 

Lo que nadie sabe, es que detrás de estas imágenes tan mundialmente conocidas se haya Berenice Abbott, quien con su cámara de gran formato recorrió las húmedas calles de la gran ciudad, retratando cada esquina y detalle. 

Berenice nació en Ohio en 1898. Pasó una parte crucial de su vida como artista y fotógrafa en París, en la plena efervescencia de las vanguardias. Durante su estancia allí trabajó en el taller de Man Ray, de quien fue asistente. Con él se adentro en el mundo de la fotografía, hasta entonces desconocido para ella. Su función en el taller se centraba en el revelado fotográfico del material realizado por Man Ray, así como la disposición del plató fotográfico, entre otras tareas. 

Alentado por Man Ray en 1925 crea su propio estudio fotográfico en París. Durante su estancia en territorio francés descubrió la obra de Eugène Atget. Le inspiró a volver a Estados Unidos para realizar en 1929 una serie de fotografías documentales de Nueva York, que le tomaron 6 años de trabajo. 

“Hacer el retrato de una ciudad es el trabajo de una vida y ninguna foto es suficiente, porque la ciudad está cambiando siempre. Todo lo que hay en la ciudad es parte de su historia: su cuerpo físico de ladrillo, piedra, acero, vidrio, madera, como su sangre vital de hombres y mujeres que viven y respiran. Las calles, los paisajes, la tragedia, la comedia, la pobreza, la riqueza…”

Vista Aérea de Nueva York 1936
Grand Central Station 1941
Edificio Flatiron 1938

Berenice fue una mujer inquieta y creativa. Nada se le escapaba a su ojo observador. Capturó los últimos momentos de metamorfosis de la gran ciudad. Quedando para siempre entre haluros de plata.  

Además de una intrépida fotógrafa fue una gran inventora. Innovó muchísimo en el campo del equipo fotográfico, creando diferentes artilugios y artefactos. 

Berenice Abbott, 1898-1991

Entre sus creaciones podemos encontrar lo que parece ser el precursor del monopié. Una barra metálica que se apoya en el suelo o en el cuerpo para dar una mayor estabilidad a la cámara. 
Creó una especie de lámina montada en un “caballete” para distorsionar las perspectivas. Muy parecido a lo que hacen hoy en día la gran mayoría de cámaras de banco óptico, para crear Scheimpflug. 

También creó un dispositivo llamado la cámara cándida, aunque hay muy poca información de cómo funcionaba y qué función tenía.  

Solía llevar un abrigo que ella misma diseñó, lleno de pequeños bolsillos y compartimentos para llevar útiles fotográficos. 
La inventiva de Berenice parece no tener fin. Todos sus inventos fueron patentados por ella, pero no tuvieron mucho éxito. 
Durante su carrera llevó varios diarios y cuadernos donde anotaba sus ideas, junto a preguntas para nuevos diseños y modelos. Curiosamente, Abbott se escribió cartas para documentar y fechar sus ideas más evolucionadas.
Fue toda una revolucionaria. A día de hoy se nos haría imposible pensar en la Nueva York de los años 30 sin sus imágenes. Retrató la vida en la gran ciudad de una forma fresca y luminosa, que en definitiva homenajea a Eugène Atget. 
Y como ella solía decir:

“El fotógrafo es el ser contemporáneo por excelencia; a través de su mirada el ahora se vuelve pasado. “

Escrito por Sofía Rodríguez

(Santiago de Chile, Chile, 1998) Fotógrafa profesional, especializada en procesos analógicos, y estudiante de Restauración y Conservación de bienes culturales en la UPV, Valencia. Artista polifacética; poeta, ilustradora y fotógrafa.
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