Dossier «Mujeres y cuidados» | Entrevista a Sandra a. Del Castillo | por Iosune de Goñi García

Sandra a. Del Castillo (Donostia, 1989), también conocida como meraquilia, es fotógrafa, escritora e investigadora en el área de antropología corporal. Después de estudiar Educación Social, realizó un Máster en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. En 2017 publicó el libro de poesía Los placeres de Pandora, y actualmente se dedica a investigar la relación entre el cuerpo y la identidad a través de la escritura, la fotografía analógica y los estudios teóricos. También está preparando una serie de talleres sobre estos mismos conceptos: autorepresentación, imagen y cuerpo. Sus fotografías y textos hablan del mar, de las relaciones entre mujeres y de cómo una parte de nosotras se desplaza para habitar la imagen o la palabra poética.

Sandra, cuéntanos cómo y cuándo empezaste a desarrollar tu trabajo creativo. ¿Qué fue primero, la fotografía o la escritura?

Siempre antes de mí misma fue la escritura. Jamás me he sentido tan yo sin antes conocer la textura del papel o el tacto de una pluma, y cuando digo pluma, es por esto mismo, porque cuando comencé a escribir tuve durante mucho tiempo una pluma con la que escribía mis primeros textos.

Recuerdo los domingos en mi infancia, cuando de muy pequeña mi madre me llevaba de visita a ver a mi abuela y a mi abuelo, desarrollé una capacidad de oír el susurro de mi abuelo mientras escribía a máquina. Tenía que subir cuatro pisos y ya desde el tercero podía escuchar como golpeaba las teclas, me abría la puerta siempre mi abuela y lo segundo que veía era a mi abuelo sentado frente a sus poemas. Ahora los tengo todos en mi casa, es una carpeta enorme con poesía de izquierdas y amor por el campo y la tierra. Es pureza y naturaleza.

Más tarde llegó la fotografía como algo material cargado de simbología, aunque siempre he sido de observar lo efímero de la vida, lo que se marchita o lo que dura para siempre, como la caricia de mi abuela en mis manos, y retenerlo con intención de penetrar mi piel. La fotografía me ha permitido entenderme como artista y creadora y pasar a la acción.

En tu trabajo hay siempre una interrelación entre ambos tipos de arte. Por ejemplo, sueles acompañar tus imágenes con textos poéticos o reflexivos, y en varias de tus fotografías podemos ver a mujeres leyendo o rodeadas de libros y textos. También encontramos referencias a la fotografía en tu escritura. ¿Cómo se relacionan en tu caso estas dos formas de crear? ¿Son complementarias, o hay algo esencial a cada una que permanece en un solo ámbito?

La escritura y la fotografía para mí son una forma de estar con el mundo, una extensión de mí misma para expresar el mundo desde mi cuerpa. Son herramientas complementarias que utilizo a diario para explorarme y entenderme en mis cambios. La interrelación de estas herramientas es fundamental en mi trabajo, con ellas hablo desde una poética del cuidado a una misma, hablo de habitarnos desde un lugar amable, amar nuestras transformaciones, lo que vendrá.

Las referencias a la literatura, a la escritura y a los libros en mis fotografías tienen que ver con el rescatar a las mujeres que dedicaron su vida a ello, las que se nombraron anónimas, las que se nombraron con seudónimos masculinos como las hermanas Brontë o a las que silenciaron como a María Lejárraga. Este es uno de mis proyectos fotográficos personales que me encantaría reanudar: realicé una serie con mujeres acogiendo libros escritos por mujeres, y la fotografía que más amo de la serie es la que le realicé a mi abuela, una fotografía cargada de simbología, ya que mi abuela B. nunca pudo aprender a leer ni a escribir. Al contrario que mi abuelo, que como ya he contado escribía poesía en sus ratos libres, mi abuela no tenía ni siquiera esos momentos para pensar en ella misma ni en sus deseos.

Hace poco, en una publicación de Instagram, afirmabas que la intimidad es tu forma de estar con el mundo. Muchas de tus fotografías muestran escenas íntimas en espacios interiores. La cama, los espejos y las plantas aparecen una y otra vez en tu trabajo, siempre acompañando los retratos de mujeres. En muchas ocasiones eres tú misma la que aparece frente a la cámara, como una cazadora cazándose a sí misma. ¿El arte es una forma de buscarse? ¿Por qué es importante mirar hacia adentro, mostrar lo privado?

Creo que el arte hace que desarrollemos una mágica capacidad de movernos en el mundo, o como digo, con el mundo. El arte es todo lo que une quiera, ahí reside su inmensidad y para mí sobre todo si algo es, tal y como comentas, es una forma de buscarme, pero más de perderme. Sobre todo, cuando eres tan crítica contigo misma necesitas una vía de escape para perderte y estar en otros lugares y eso me lo da la fotografía y me lo da la escritura.

Creo en la importancia de mirarse adentro, ya que cuando entiendes que las situaciones que te suceden, los cambios en tu cuerpa, la rebeldía ante lo que te dijeron que debías ser, los miedos, la vulnerabilidad que sientes en ocasiones y el autocuidado que desarrollas por ser mujer* es algo compartido, entiendes que lo íntimo tiene un carácter intensamente político y transformador, y sobre todo compartido. Que no es algo aislado y que entender esto te permite mirarte y mirar a otres en sus posibilidades de estar con el mundo.

Tanto en tus fotografías como en tus textos, el cuerpo (o la cuerpa, como sueles decir) tiene una presencia constante. Uno de tus temas de estudio es la relación entre el cuerpo y la identidad en el arte. Cuéntanos más acerca de esta relación.

Desde hace tiempo llevo observando creaciones artísticas de diferentes ámbitos, y he visto cómo les artistes utilizan sus materialidades corporales como herramienta de creación. Por eso creo que la relación entre los cuerpos y la identidad está totalmente ligada, ya que es desde donde nos expresamos, desde donde decimos y hablamos, desde donde nos leen, desde donde les artistes se exploran, realizando así una profunda crítica a la identidad, a los mandatos de género, a los estándares corporales, permitiéndose decir y entenderse (y hacer que otres nos entendamos) desde otros lugares.

Agradezco enormemente a estes artistes su forma de expresarse, ya que creo que mostrar tu cuerpo* ante una sociedad que te violenta, incluso acabando con tu vida si no sigues los patrones impuestos en tu corporalidad, es un ejercicio de valor y reivindicación.

Pero los cuerpos que aparecen en tu trabajo no son abstractos o universales. Son cuerpos de mujeres. Difícilmente encontramos un rostro leído como masculino en tus fotografías, y lo mismo ocurre con tus textos. En uno de tus poemas, dices: «soy la que lucha, / la de los nudillos en / carne viva, / el corazón ardiendo / por bruja». ¿Por qué las mujeres? ¿Por qué nuestros cuerpos?

Lo primero que tengo que aclarar es que no entiendo la mujer como una, universal, estática, sino como una pluralidad y diversa, cambiante y transformadora de su propia realidad, superando así esa categoría que nos inmoviliza.

Como sujetas hemos sido oprimidas de diversas maneras por el sistema patriarcal y una de ellas ha sido a través de nuestras cuerpas, ya que a través de esta materialidad se pretende que las mujeres* estemos en una posición de vulnerabilidad de la que el patriarcado se ha beneficiado. Se ha beneficiado del control que ejerce sobre nuestras cuerpas, de la opresión y de hacer de estas un lugar al que podemos llegar a despreciar si no cumplimos lo que se espera de nuestras cuerpas, si no cumplimos con los roles socialmente construidos. Quiero decir que el mero hecho de ser leída como mujer ya es un riesgo en una realidad que me quiere en un lugar concreto, con miedo e inmóvil. Pero jamás lo conseguirán. Porque las mujeres* somos la lucha, las de los nudillos en carne viva y vivas, el corazón lo tenemos latiendo junto a nuestras hermanas y todo ello por brujas.

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Joha

En una sociedad en la que impera el individualismo, las mujeres de tus poemas e imágenes aparecen juntas, cuidándose, abrazándose y dándose la mano. ¿Crees que los afectos y las relaciones entre mujeres pueden ser revolucionarios? ¿Es necesario que hablemos más de esto, que nos queramos más?

Totalmente. En una sociedad individualista mostrar afecto y amarse entre mujeres*, reconocer nuestros logros y los logros de las demás es sinónimo de revolución, y hace incomodar al sector más privilegiado. Creo que es importante crear redes de mujeres*, que hablemos sobre nuestras realidades, sobre lo que compartimos y lo que no en nuestra vida, entendernos y respetar la pluralidad.

¿Cómo es la relación que se crea entre las participantes en una sesión de fotografía cuando todas son mujeres? ¿Es diferente del escenario tradicional en el que un hombre fotografía a una mujer, de esa dicotomía entre sujeto y objeto? ¿Qué vínculos se forman cuando trabajáis juntas?

Lo que se crea es algo muy profundo e íntimo, es un aprendizaje constante, sobre todo en mí, que no me dedico a la fotografía en sí misma, no me interesa la perfección en la técnica y evito por todos los medios las ideas de “esto está bien o esto está mal”. No existen en mis procesos creativos compartidos con otras esas nociones, ya que para mí sería limitar la propia representación que quieren componer quienes tengo delante.

Me gusta disfrutar de los tiempos que se alargan, de las ideas que se transforman o de las posibilidades que nos aporta el escenario en el que estamos. Y sobre todo crear redes con otras mujeres* mediante la creación artística.

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Carolina y Leire

Actualmente estás preparando un taller sobre la imagen y el cuerpo, otra forma de aprender y compartir en comunidad. Antes te preguntaba si el arte es una forma de buscarse. ¿También puede ser una forma de cuidarse? ¿Qué relación hay en tu caso entre los talleres, los estudios teóricos y la creación artística?

El arte en mi caso es una forma de autocuidado, no comprendo la expresión artística sin proyectar algo de lo que tienes adentro y cuando lo plasmas fuera, en un lienzo, una fotografía, un papel, una cuerpa, pasa a ser un ejercicio de afectividad y de buen trato. Quiero decir que viertes tus sensaciones o sentimientos, los mueves y es una forma de sanarte o de ponerte en valor, el movimiento te hace cuestionarte y a mí ese movimiento me hace apreciarme porque hace posible que nunca esté en un mismo lugar.

Los talleres, los estudios teóricos y la creación artística son tres herramientas con las que trabajo hoy en día. La creación artística me permite escribirme, explorarme, deconstruirme siendo muchas en mí. Los estudios teóricos me permiten nombrar lo que experimento por haber nacido en esta cuerpa, me posibilitan conocer otras voces e impregnarme de las luchas de otres, aunque no las encarne por contexto, raza… o materialidad corporal. Por último, los talleres me dan la gran opción de poder crear redes de mujeres* en las que sostenernos, entendernos y como he dicho anteriormente, poner en valor otras experiencias vitales que quizá no hemos vivido, y por supuesto, aprender de la praxis, de la experiencia íntima y concreta.

Uno de los elementos que más aparece en tu trabajo es el mar, que relacionas con el hogar, los cuidados y la figura de la madre, convirtiéndolo así en un punto de unión entre vosotras. ¿Qué es el mar para ti? ¿Por qué el mar, de todas las manifestaciones naturales?

Estuve como todes en el vientre de mi madre, en la matriz de la vida y no puedo recordarlo, y en ese afán por recordar el primer lugar en el mundo y su vaivén, por poder sentirlo y sentirlo hogar en mí, recurro al océano que lo considero mi estado corporal.

Toda mi vida ha estado relacionada de distintas formas con el agua y siempre me ha traído cosas buenas. Desde pequeña he entendido que el tacto con el agua me acoge y me sostiene, cuando me sumerjo es de la única forma que olvido totalmente todo lo que existe fuera y evidencio mi cuerpo, no me duelo y solo reparo en el latido de mi corazón. Es absolutamente precioso. Me da paz y serenidad. Y por todo ello durante mi vida voy siempre buscándolo, tanto en mi obra fotográfica como en mis textos.

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¿Tienes algún otro proyecto entre manos?

En estos momentos me centro en los círculos de mujeres* que he lanzado hace unos días. Como primera propuesta estos son gratuitos, el grupo limitado, serán presenciales (Donostia) y la fecha y el horario se concretará conjuntamente con quienes participen.

Estoy poniendo mucho amor en este proyecto en el que llevo trabajando en constante movimiento desde hace varios meses y en el que hablaremos sobre todo lo que nos atraviesa las cuerpas. Estoy muy emocionada por llevarlo a la praxis y compartir junto a otras mujeres* experiencias encarnadas y emociones y así caminar en ese entendernos en nuestra diversidad como sujetas en constante transformación.

Desde aquí aprovecho estas líneas para animaros a acercaros al círculo. Haremos de nuestras cuerpas lugares amables desde los que vivir y en los que habitar, trabajaremos sin presiones ni juicios. Si quieres saber más detalles o estás interesada, dejo el correo para que me hagas llegar tus dudas derivacorporea@gmail.com ¡Os espero en la deriva!

Para terminar, me gustaría que nos recomendaras el trabajo de una fotógrafa o escritora a la que admires.

Me viene a la cabeza como primera referente Francesca Woodman, a la que puedo recomendar por varias cosas. Entre ellas, la admiro por su trayectoria, por la obra que nos dejó, por el modo en el que expresó el dolor encarnado, por cómo puso su cuerpa en el centro y se expandió, por proponerse sujeta de la acción y ejercerla, por hacer de su cuerpa presencia constante y por la forma que tenía de ocupar el espacio.

El hecho de poder conocer sus vivencias más difíciles nos ha otorgado poder observar las nuestras desde un prisma de respeto hacia nosotras mismas y a entender que el sufrimiento es construido también. Creo que es una artista que ha dado paso a que otras podamos expresarnos en el dolor, en la crueldad que podemos sufrir, poner el acento en la tristeza y poder hacer una crítica constantemente a la sociedad.

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Carolina y Leire

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“Creo en lo invisible,
en lo que no se puede tocar humanamente,
en las criaturas que tienes dentro salvajes,
indomables,
creo en lo que te salva de un afuera hostil
desde este adentro íntimo y político.

Creo en tu afecto, en tus manos ardiendo
y tu grito en el cielo por las que ya no están,
pero por las que no pararemos de luchar”.

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Sara
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Autorretrato

“Si nos arrebatan las alas, aún quedaríamos nosotras, las mujeres,
y seguiríamos siendo
vuelo
cielo
y tierra ardiendo”.


Biografía de Iosune de Goñi:

Iosune de Goñi (Burlata, 1993) es escritora y fotógrafa. Tras finalizar sus estudios en Filosofía, realizó un Máster en Estudios Comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento. Actualmente es estudiante de doctorado en la UNED, donde realiza su tesis en Género y Literatura. Sus textos han sido publicados en varias revistas y antologías, tanto en euskera como en castellano. Como fotógrafa ha realizado exposiciones en diversas partes de Euskal Herria y en Edmonton, Canadá, y sus fotografías han aparecido en medios como godArt Lab y en las revistas Aldiri, Lomography, Alter/Analog y Polysème. También es editora de Liberoamérica en Euskal Herria.

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