Dossier «Mujeres y cuidados» | Índigo Editoras: La intimidad compartida | por Carla Santangelo

A veces me pregunto qué estamos haciendo. Por qué seguimos adelante con un proyecto que apenas nos deja beneficios económicos y al que le dedicamos cantidades ingentes de horas a la semana, al mes, al año. Me pregunto si estaríamos mejor dedicándonos a otra cosa, algo que demandase menos tiempo delante de la computadora, menos energía, menos horas de investigación y menos compromiso.

Marina y yo (Carla) fundamos Índigo Editoras en 2016 y el proyecto ha atravesado etapas muy disimiles desde entonces. Algunas de reflexión, otras de estancamiento, otras de profunda emoción y motivación. A veces, hablando la una con la otra nos preguntamos: «¿Te das cuenta de todo lo que pasó desde que empezamos?».

Es muy habitual que nos asombremos de todo lo que ocurre alrededor de Índigo, como si Índigo fuera un ente aparte, al margen de nosotras, y tuviera la capacidad de crecer, de sorprendernos, de llegar muy lejos. En este último año en el que decidimos dedicarle prácticamente todo nuestro tiempo, de una forma orgánica, Índigo dejó de parecernos una editorial que «hacía otras cosas» para convertirse en un proyecto cultural que también publica libros.

Cuando terminamos un trabajo editorial con una autora y en el camino abrimos juntas tantas puertas, sabemos que la importancia de este proyecto radica en el proceso de acompañar.  Estar ahí cuando la otra abre su universo y lo pone sobre la mesa. Estar ahí cuando la otra duda, cuando siente vergüenza, cuando siente miedo, cuando siente. Porque escribir libros no es una tarea puramente racional o intelectual, sino también emocional, espiritual, corpórea.

Cada vez que terminamos un taller y tenemos delante todas esas sinergias: participantes que se convierten en amigas, que escriben las primeras páginas de su futuro libro, que logran sanar alguna partecita de su historia, Marina y yo recordamos la importancia de crear espacios. Pero sobre todo de que sean espacios seguros donde podamos desmenuzar los vínculos entre la escritura y la vida sin la presión heredada de los círculos literarios (tradicionalmente machistas y elitistas) en los que nunca nos sentimos suficiente. Alejadas de la autocensura y de la culpa. Por eso los talleres que llevamos a cabo son para colaborar y no para competir; para explorar y no para aprender; para acompañar y no para enseñar; para compartir y no para imponer.

En Índigo Editoras asumimos —con todas nuestras preguntas y contradicciones— el compromiso político que supone ponerle perspectiva de género a nuestro trabajo. Teniendo en cuenta que fundamos este proyecto en la intimidad y que creemos en la posibilidad de construir una intimidad compartida y colectiva. Pero también sin olvidar que la intimidad es una materia delicada, susceptible y vulnerable. Por eso nos cuidamos las unas a las otras.

Para nosotras el cuidado es fundamental en ambas direcciones: de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Esto implica la relación con autoras, proveedoras, participantes de los talleres o cualquier persona que participe de una forma u otra en Índigo. Pero también es vital que nos cuidemos de adentro hacia adentro. Es decir, a veces Marina, Fernanda (la diseñadora de Índigo) y yo tenemos diferencias o nos sentimos insatisfechas, por eso buscamos momentos en los que hablar de cuestiones vinculadas al proyecto que nos atraviesan emocional y personalmente. El trabajo y la vida están tan imbricados y mezclados en nuestro caso que el cuidado y el autocuidado son piezas totalmente necesarias.

El feminismo (los feminismos) nos ha cambiado como mujeres, como personas, como editoras. Ha desvelado el germen de nuestro dolor. Nos ha acercado las unas a las otras. Nos ha hecho repensarnos y restituirnos. Nos ha hecho mirar a los lados y reconocernos en las demás.

Hemos dejado de competir para crear juntas.

Nos reconocemos como un proyecto feminista porque en ese reconocimiento revisamos actitudes, vínculos, ideas e incluso emociones que componen nuestras cosmovisiones y que articulan nuestras vidas y nuestro trabajo.

Este ha sido el flujo a lo largo de estos años: unión, potencia, grupalidad. Queremos hacer de la escritura un puente, un ejercicio de acercamiento, una mano tendida. Alejarnos del canon literario que invisibiliza. Es decir, hacernos visibles a nosotras mismas. Hacer que la escritura sea nuestra, de todas (y todes). No como una posesión, sino como un posicionamiento.

Cuando las cosas se ponen difíciles y no sabemos cómo seguir, entonces siempre, de una forma u otra, la respuesta aparece como un efecto mágico: estamos haciendo lo que siempre soñamos. Seguimos adelante porque lo hacemos de forma colectiva. Esto es posible porque están las otras. Porque nos acompañamos y nos cuidamos.


Indigo Editoras:

En Índigo Editoras publican libros, realizan talleres, investigan sobre literatura íntima y sobre el papel de la mujer en el mundo literario y además organizan encuentros de escritura.
Es un proyecto que nace de la idea de intimidad y que vive de un lado y del otro de un puente que une Latinoamérica y España.
Índigo Editoras es una editorial que publica literaturas de la intimidad escritas por mujeres pero también es un hogar, un espacio de encuentro y de aprendizaje mutuo.
Creen en la importancia de leer a quienes estuvieron antes pero también apuestan por publicar voces contemporáneas.
En Índigo hablan de mujeres cursiva para que el término mujer no nos encierre, para poder habitar identidades diversas.
Gracias a la comunidad de mujeres escritoras que nos rodean, pudieron publicar su primer libro: una antología de diarios íntimos de autoras hispanohablantes contemporáneas, La desconocida que soy.
Su  segunda colección se llama Los Hilos en honor a Chantal Maillard, una serie de  diarios íntimos de mujeres en su genuina diversidad.
Para saber más sobre su trabajo, los libros y los talleres puedes visitar su web: https://indigoeditoras.com/


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