«Mientras tanto»: cuando la poesía es lúdica | Reseña de «Mientras tanto» (ed. Indómita Luz)

“-Yo quiero mi piel cubierta en piel con otra (tu) piel-Enredar mi mano en tu esternón sin prisa ni vértigo, ser sexo, domingo de lluvia y cucharas, besayuno…”

Jugar con el lenguaje es un peligro, un deporte de riesgo, adrenalina, confusión. Aunque confundir, cuando se hace bien, es llevar el juego a un nuevo nivel, uno para privilegiados, solo para entendidos.

En su libro de poesía Mientras tanto, editado en 2019 por Indómita Luz Editora, el escritor argentino Ezequiel Wolf presenta un escenario en el que la poesía deja de ser solo versos para ser prosa, diálogos, epígrafes, imágenes y verbos.

Los poemas se entrelazan contando una historia que va y viene en diferentes usos del tiempo, de la distancia y del tono. A veces con humor, a veces sincero, a veces sexo. Mediando registros coloquiales con cambios de voces, paréntesis que cambian el sentido de las oraciones y juegos de palabras, concentra la atención del lector que se siente interpelado por el espíritu lúdico cortazariano, con rasgos melancólicos de Girondo.

“En estos tiempos camina silbando bajo con las manos en los bolsillos, bordeando lo no dicho en espacios negativos.”

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A propósito de la publicación de este libro, pudimos intercambiar con el autor algunas palabras:

¿ Qué es para vos Mientras Tanto? ¿Cómo lo describirías? 

Mientras Tanto es el mejor libro que pude hacer en ese momento. Mientras Tanto, narra un síntoma de época tomando un poco como referencia aquella frase atribuida a Lenon de que “la vida es eso que sucede mientras estás haciendo otros planes.” Mientras Tanto como la multiplicidad de cosas que suceden a la vez y a su vez no. Mientras Tanto cada cosa desde su óptica. Mientras Tanto marca que, en cierta medida, vivimos en tiempos adverbios. Mientras Tanto representa un ciclo que en un momento pensé cerraba una suma de muchos proyectos de libros y cuadernos, que dan títulos a los capítulos, haikus, citas e ideas que se hilvanaron de esta manera, pero desde el momento de haberlo terminado solo visibilizo que se abre cada vez más. Mientras Tanto es una suma de varios libros. Mientras Tanto puede ser leído de adelante para atrás, de atrás para adelante o salteando partes. Mientras Tanto es Mientras Tanto.

Escribis y publicas mucho en Facebook, te definirías como un poeta de redes al estilo Elvira Sastre?

Lo único que uso es FB. Empecé a usar FB, con una cuenta que habíamos hecho para un programa de radio. En un momento el programa terminó y me abrí la cuenta personal. Pero ya en aquella cuenta había empezado a jugar con esa idea de pequeñas piezas de texto que pudieran prologar canción, una foto o un video, pero sobre todo canciones. Yo vengo de la radio y para mí la radio son música, palabras y silencio. De alguna manera lo que yo hago con las publicaciones no es más que jugar a presentar un tema como si estuviese en la radio, pero escrito, listo para ser leído, o sino simplemente darle play. De hecho, no creo ser un poeta de redes, pero simplemente porque no entiendo del todo la dinámica de difusión. Soy si alguien que publica y usa (y es usado en) esta red para “visibilizar” en cierta medida lo que hace. Por ejemplo:  Tardé mucho tiempo en entender para qué servían los #. En el momento que lo entendí, ya estaba amasando y cocinando algunas partes de Mientras Tanto, que en esos tiempos tenía otros 2 posibles nombres y sin embargo me sirvió para rastrear sobre todo el “hilo”, creo que se dice así, que se había desencadenado con algunos posteos. Al día de hoy no entiendo por qué, o para qué hay gente que pone 15 hashtags seguidos…

¿ Cuánto tiempo te llevó escribirlo? ¿Fue cambiando en el proceso o tenías una idea clara de lo que querías lograr?

Hacía algún tiempo ya que tenía varias ideas en la cabeza. Una suerte de novela que aún está sin terminar, un libro de relatos de una pareja que usaba para presentar canciones, un proyecto de audiolibro, varios haikus, y sobre todo tenía algunos textos, que están en el libro, que fueron el cuerpo de un proyecto de miniserie. Yo suelo escribir a mano y desde hace varios años ya en cuadernos. Si bien escribo de a uno a veces cuando siento que un cuaderno me dio todo lo que tenía, o y a él lo dejo hasta donde llegué.  No siento la obligación de terminarlos y si bien por lo general no recuerdo de memoria las cosas que escribo, si tengo recuerdos más o menos precisos de qué escribí en qué cuaderno, en qué mes o año y algunas cosas más. En 2018 empecé un cuaderno nuevo y dispuse que en cuanto lo terminara tipearía tal cual todo el cuaderno. Los cuadernos son, para mí, registros de una época en los que hay poemas, cartas, ideas, listas de canciones, citas o narraciones, perfiles y hasta según el momento algún que otro dibujo. Lo terminé y en ese mismo día lo tipeé. Recuerdo que en lugar de sumarlo a un archivo ya existente decidí nombrarlo Cuaderno Camarada, porque Camarada era la palabra que aparecía en la tapa el cuaderno se había comportado conmigo como tal. Al terminar de tipearlo, recordé el cuaderno previo que había dejado sin terminar… un cuaderno que con muchas tensiones… un cuaderno con bocetos y de cartas sin terminar… un cuaderno que sentí que podría explicar cómo había llegado al Cuaderno Camarada. Ese cuaderno se llamó Cuando el afuera es Adentro. Una particularidad que tenía ese cuaderno era la potencia de algunas citas y sobre todo algunos haikus que podrían generar tensión. En ese momento me di cuenta que estaba ante algo que iba a poder llevarlo adelante como un proyecto en sí mismo, quizás teniendo en cuenta algunas cosas ya escritas, pero sobre todo poniéndolo al servicio del manejo del lenguaje que estaba llevando adelante. Definí que quería un libro con varios canales para que pudiese leerse como un todo y a su vez cada uno por separado y que los Haikus irían todos juntos en el mismo “capítulo”. En algún momento pensé dibujos, fotos y hasta incluso citas interactivas con canciones y video, una suerte de libro Almanaque y de hecho hasta llamarse como finalmente se llamó el archivo estuvo nombrado como Almanaque. Mientras Tanto yo seguía escribiendo y decidí tomar a Eduardo Diez, un recolector de servilletas como enhebrador de las partes del libro y dos poemas eróticos de un proyecto de obra de teatro/radio en vivo que se llamó VerboCarne. Todo este trabajo lo fui haciendo con el word volcando la idea que tenía en la cabeza. Los dos pasos siguientes fueron en simultáneo, elegir los títulos de los textos y que éstos estuviesen en los textos para poder ser marcados con negrita y que las citas de autoridad fueran el nexo entre las partes como así también funcionar por si solas como un libro de citas y mientras tanto, las otras partes.

Ahora estás en Hungría por una beca, ¿es así? ¿Cómo surgió el viaje?, ¿qué estás estudiando?, ¿cómo es la rutina de un escritor porteño en Hungría?

En enero de 2019 mientras terminaba de plasmar y escribir lo que terminó siendo Mientras Tanto, apliqué para la beca Stipendium Hungaricum para estudiar Filología Española y Lenguas Románicas en la Universidad de Szeged Hungría. Después de algunas entrevistas virtuales y demases, en el mes de julio de 2019 me comunicaron que había ganado la beca y que la cursada comenzaba en septiembre, por lo que el 20 de agosto fue la presentación del libro con la Editorial Indómita Luz en el bar El Quetzal con amigos, amigas, música en vivo y el 24 de agosto me subí al avión.  Ahora vivo en Szeged, una ciudad universitaria al sudeste de Hungría muy cercana a la frontera con Serbia y con Rumanía. Estoy una residencia universitaria a unos 7 km del centro de la ciudad. Mis compañeros y compañeras son en su mayoría húngaros que estudiaron español en el secundario como lengua extranjera. Los profesores y profesoras que tuve hasta el momento en su mayoría nacieron en Hungría salvo algunas españolas. Como estudiante hablante nativo latinoamericano fui convocado a participar en Budapest de una Jornada sobre el Río de la Plata junto al Embajador Argentino y docentes argentinos y uruguayos. Estoy en el primero de los primeros tres años. La rutina es un descubrimiento constante aprendiendo muy lentamente algunas palabras en húngaro, pero la verdad es que es una lengua muy difícil. Mucho café con leche, pero para los que nos gusta fuerte y cargado hay que pedir doble expreso y con leche (caliente).

¿Cómo ves el futuro cercano?, ¿ cuáles son tus planes?

El futuro cercano lo veo primaveral al fin. Después de dos otoños e inviernos seguidos lo veo, lo espero y lo siento con días largos y soleados hasta bien entrada la noche. Planes, tengo casi listo un libro escrito acá llamado Textuales, que fui convidando sonoramente en la trasnoche de RadioConVos bajo el título de Capricho Magyar, estoy revisando algunos proyectos viejos y lentamente está cobrando vida un desprendimiento que en Mientras Tanto está mencionado como Sobre Canciones Ajenas.

Y una de yapa: un autor que te haya marcado mucho como lector y quieras recomendarnos.

Una autora que me haya marcado como lector y como poeta, Alejandra Pizarnik. Un autor que me haya marcado como lector  Rodrigo Fresán. Un autor que me marca Charly García: “Fui lo que creí y soy lo que está pasando”


Mientras Tanto, Ezequiel Wolf (Indómita Luz Editora, 2019)

Escrito por Natalia Amendolaro

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.
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