De pájaros azules: escribir en cuarentena

Estos días son de encierro. Y me he acordado del pájaro azul de Bukowski, que lucha por salir del pecho.

Y nosotros ahora somos un poco como ese pájaro azul del pecho. Y entre estas cuatro paredes lo único que nos permite salir es la literatura. En todas sus vertientes. Sabemos que leer un libro nos permite acceder a otros mundos, eso ya nos lo han enseñado muchas veces. Algunos quisieron recoger esa llave y otros todavía no la encuentran.

Y escribir nos permite cederle a ese pájaro azul un poco de oxígeno, la falsa fantasía de que puede salir, que puede desordenar sus plumas y moverse encima de nuestras cabezas.

Y muchos ahora estamos lejos de los nuestros y lejos de aquellos que nos importan. Y estamos dentro del tiempo y el tiempo nos come las piernas. Y algunos somos profesores de Lengua y literatura que vivimos por las palabras y tenemos en sus casas a alumnos que se organizaban en clase con sus bolígrafos y mirando a la pizarra; y los bolígrafos contenían palabras y más palabras que caían en los papeles y se ordenaban formando verbos, sustantivos y cadenas de adjetivos con sus preposiciones.

Escribir es un acto revolucionario. No es solo rellenar un examen. No es solo apuntarse en el dorso de la mano la lista de la compra. Tú escribes un texto en el móvil y algo se puede romper. O algo se puede crear. O algo puede llegar a morir. Creedme.

De ahí que en la cuarentena la escritura pueda aproximarnos, saltándonos las vallas y los controles de policía, para ordenar en un archivo de word o con ese bolígrafo azul unas cuantas palabras que crucen esos mundos de internet y permitan al pájaro azul salir de la cabeza. Si no podemos salir nosotros.

Por eso podemos crear clubs, clubs exclusivos donde entre la gente que sabe que tiene un pájaro azul. Donde la escritura fluya porque por dentro nuestras venas, arterias y conexiones cerebrales tiemblan y buscan cómo estallar en las yemas de los dedos en forma de frases que coronen todas esas cosas que ahora no podemos ver. Y estando lejos algunos creamos estos proyectos como el pajaroazulenelpecho.blogspot.com/ que se ha fundado en el IES Cañada Real (Galapagar), que dan cabida a todas las voces que están en sus casas viendo que el tiempo les come las piernas pero el pájaro azul quiere salir.

Esto que parece que es un sueño, esto que parece la mesa de operaciones, el paraguas y el bisturí. Una escena surrealista, una película de Buñuel o una larga siesta de la que nadie nos despierta a pesar de estar gritando que queremos salir.

Y surgen personas que se reúnen y empiezan a espabilar a ese pájaro azul que se ahoga en el pecho porque quiere salir. Pues dejemos que salga.

Porque no nosotros no podemos salir.

 

Escrito por Alicia Louzao

Exácticamente, soy doctora y licenciada en Filología Hispánica y licenciada en Filología Inglesa. He sido profesora en la Universidad Complutense de Madrid y ahora soy profesora de Lengua y literatura en un IES. He publicado los libros de poesía: "Manual para la comprensión del insomnio" (El Transbordador, 2019), "El circo volador" (Versátiles, 2020). Colaboro con alrededor de 80 artículos publicados en diversas revistas: Ocultalit, Quimera, Culturamas...Uno de mis versos decora la ciudad de Madrid (Versos al paso). Mi relato "Pausa para una tostada" fue publicado en La gran belleza (nº5).

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