La misteriosa historia de la magia femenina

Los conceptos de magia y hechicería han ido evolucionando conforme al avance de la sociedad junto a la ciencia. Lo que antes era una forma de vida relacionada a los espíritus y lo dioses, se fue transformando en charlatanería y materia relacionada con el diablo. A día de hoy la palabra magia nos evoca a los trucos visuales e ilusiones. A los mentalistas que nos dejan perplejos por el excelente espectáculo. Más que al mundo espiritual antiguo. O quizá algunos sigan pensando en cuentos infantiles.

En la antigüedad se acudía a las pitonisas para comunicarse con los dioses. Se creía que poseían facultades para poder establecer conversaciones con ellos, de tal manera que podían predecir el futuro. También existían las sacerdotisas, que auspiciaron sacrificios para los dioses y cuidaron de templos sagrados. Algo parecido fueron las sibilas, también relacionadas con la adivinación. En otras regiones del mundo, donde existen las tribus matriarcales, existen también figuras femeninas que realizaban chamanismo para comunicarse con los espíritus o como métodos de sanación. Pero tampoco hay que olvidar la imagen de la bruja de la edad media, que ha inspirado cientos de leyendas, y llevado a miles de mujeres a la inquisición. 

Posteriormente, aparecen las mujeres que se introducen en el mundo del ilusionismo y el mentalismo, de la nueva “magia”. No son tan conocidas ya que grandes figuras como Houdini o Dynamo (más moderno) las mantienen en el olvido, pero aportaron su granito de arena a la magia moderna. La bruja más vieja de la historia, o al menos la más antigua mencionada en escritos de la humanidad, se encuentra en la Biblia (en concreto el primer libro de Samuel). Es la llamada bruja de Endor. El rey Saúl de Israel acude a ella para que le predijera el futuro, ya que Dios se alejó de su lado por no haber exterminado al pueblo de Amalec, y se halla desesperado por comunicarse con él. A pesar de que Saúl desterró y expulsó a todas las médiums y adivinos de su tierra, acabó recurriendo a sus poderes.

  N. Dmitry Martynov (1857), “La bruja de Endor”

La sibila de Eritrea, fue quien presagió la guerra de Troya y que la causante sería la princesa Helena. Este personaje también recibe el nombre de Herófila, pero esta no es del todo humana, ya que es hija de una ninfa y de un hombre mortal. Es quizá la más antigua y conocida adivina griega, ya que dio a conocer el artefacto del ónfalos en el mundo antiguo, una piedra que llevaba consigo. Se sentaba sobre ella para poder presagiar, le ayudaba con su trance. Era considerado un artilugio sagrado para comunicarse con los dioses.

John Collier (1891), “Sacerdotisa de Delfos”

Las sacerdotisas eran muy importantes en la antigua Grecia. Y hubo muchísimas mencionadas en leyendas como la mítica y temible Medea (sacerdotisa de Hécate), emparentada con Circe (la hechicera de la isla de Eea). También encontramos a Casandra (sacerdotisa de Apolo), a la que nadie cree sus presagios. Y otras tantas que aún se quedan en el tintero.

Las mitologías del medievo están plagadas de brujas y hechiceras, como no es excepción la leyenda del rey Arturo, en donde aparece Morgana le Fay, una hechicera poderosa, némesis de Arturo.

Anthony Frederick Sandys (1904), “Morgana”

Pasando a épocas posteriores, en donde el chamanismo y similares seguían persistiendo, nos seguimos encontrando con personajes interesantes como es Marie Laveau, considerada la reina del voodoo en Nueva Orleans. Ejerció voodoo de forma oficial en la región atrayendo el interés público, pues además era una joven muy bella. Se decía que era capaz de echar maldiciones a una persona hasta la cuarta generación. 

Marie Lauveau 1801-1881

En la era moderna, la magia pasó a ser un espéctaculo más que algo sagrado. Pero la mujeres seguían ejerciendo un papel sugerente. Adelaide Hermann ha sido una de las ilusionistas de la magia moderna más “conocida”. Comenzó su carrera como ayudante de su marido que también se dedicaba a la magia. Al morir él en 1896 siguió llevando sus espectáculos, tan solo que dejó de ser la ayudante y comenzó a protagonizarlos, llevándose el apodo de “La reina de la magia”. Sus funciones más conocidas fueron “atrapar la bala” (quizá la única mujer que realizó ese truco durante su época), “la novia fantasma” (en la cual hacía levitar a mujeres vestidas de blanco), “la bruja” (se introducía en las llamas reales vestida de bruja) y el “arca de Noé” (un espectáculo con animales simulando el arca).

Adelaide Hermann (1903), “The sleeping beauty”

Minerva “La Reina del Misterio” fue otra ilusionista y además escapista inglesa. Comenzó su carrera en 1890 y causó gran sensación con sus espectáculos de escapismo con esposas. Además realizó el mismo truco de Houdini “Milk Can Escape”, llegando a ganar más atención e interés del público. Emergía libre de las esposas, completamente mojada, con las ropas pegadas a su cuerpo, lo que causaba escándalo en su época.

Minerva (1908?), “Queen of Mystery”

De alguna manera, tanto positiva como negativa, las mujeres han estado asociadas a la hechicería, a la magia, a la taumaturgia… a lo largo de toda nuestra historia. Parece que nuestra condición femenina siempre nos relacionará con el misterioso mundo de lo oculto. 

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos autores.

Webgrafía:

  • https:// narratively.com

Escrito por Sofía Rodríguez

(Santiago de Chile, Chile, 1998) Fotógrafa profesional, especializada en procesos analógicos, y estudiante de Restauración y Conservación de bienes culturales en la UPV, Valencia. Artista polifacética; poeta, ilustradora y fotógrafa.
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