Una brecha en nuestra ventana

A veces, tan solo a veces… creemos que no tenemos muchas opciones en nuestra vida. Pero, en realidad existen cosas que pasan por alto nuestros sentidos; algo así, como estar dormidos, e inconscientemente gravitar en un plano distinto. Un mundo en el que, solo existo yo, y lo demás queda en el olvido.

Mira tus manos, mira tu rostro, gira… tenemos la oportunidad de acercarnos al viejo espejo retrovisor, ver eso que nos negamos en su momento. Esa nota pegada en nuestra nevera que nos recordaba el compartir en familia, el cuidarnos, el amarnos.

«Hoy, 3:PM: Concierto de piano de nuestra hija».

                        «Visitar a mamá en su cumpleaños».

                                              «Cena de Aniversario a las 7:00 PM».

                       «Solicitud de cita médica»

Aquel recordatorio de nuestro cuidado…

Nada cumplimos.

Nos vemos perdidos. Pero, entre todo ese laberinto hay una luz; esa que se convierte en reflejo para mirarnos a nosotros mismos. Pensemos en esto: ¿Hemos hecho algo bonito durante el día, algo que nos haga sentir bien? ¿Cuántas veces hemos dado valor a lo importante? ¿Cuántas semanas nos encerramos en nuestro trabajo, y nos olvidamos de lo primero? ¿Cuántos aman lo que hacen?

Si hacemos pausa, y escuchamos por un momento, podemos percibir una voz muy adentro que nos dice: levántate, ama lo bueno y aun lo malo; este momento no volverá. Y, aunque tuviéramos al alcance una máquina del tiempo, jamás sería la misma sensación que esa primera vez.

¿Recuerdas aquel día que sentiste los rayos del sol sobre tu rostro? ¿Cuándo daba luz a tu habitación, y casi podías tocar y sentir el éter entre tus dedos? Debo decir, que a mí me hace mucha falta. Cuando no percibimos la luz natural a diario, nos damos cuenta que solo nos acompaña otro tipo de luz (esa, que tal vez nos regala Dios). Sin embargo, aquel astro que nos arropaba, incluso hasta quemarnos; está lejano.

Lo que era insoportable por momentos, ya no lo es.

¿Cuándo estuvimos realmente ciegos? ¿Recuerdas cuando mirabas el reloj y buscabas afanarte por correr, sin acordarte de llamar o demostrar amor a ese ser que te dio la vida, o aquel que te acompañó en la cercanía? De seguro te sentías estacionado justo allí; quizás incomodo, o con la sensación de que algo faltaba.

Examinémonos: ¿Qué podemos cambiar? Nos podemos adaptar a las situaciones actuales; es algo completamente necesario. Pero, no podemos detenernos. Debemos actuar.

¿Qué te hace falta para sentirte bien?

Te hablaré con respecto a mí… Lo que me hace sentir bien, es generar ese espacio desconexión, de conectarme con la luz (Dios), conmigo misma, y a su vez de no pensar en nada. Realizar durante mi día algo que me active, que me haga sentir útil, que me permita explorar lo creativo, que me conecte, y equilibre; eso, es de lo mejor.

Sin lugar a duda, cada persona tiene sus rituales y sus maneras de aligerar. ¿Es sencillo esto? No ¿Toma tiempo? Solo hay que dejar que todo fluya (sin presiones).

Una pequeña guía no está demás, dicen por ahí…

1. Desconectarnos: Soltar, dejar cargas a un lado.
2. Cuidar las áreas fundamentales: espiritual, personal, familiar, laboral. Establecer prioridades ayuda en la toma de decisiones, y permite que todo marche de forma más tranquila.
3. Organizar nuestra agenda semanal: Programar momentos lúdicos (familiares o personales), artísticos, de actividad física, crecimiento espiritual, y gratitud. También, de entorno laboral; sin restarle importancia a todo lo demás. A esto debo agregarle, el tomar en cuenta el tiempo de descanso, eso nos ayuda un montón.

Actívate, sirve, ayuda en lo que puedas. Cuida tu cuerpo y ama tu ser, allí radican tus sentimientos y emociones; tu esencia.

Escrito por Nathalie Marin

Nació en San Cristóbal, estado Táchira (Venezuela). Licenciada en música, pianista, docente, poeta, y escritora (por placer). Se ha desempeñado como docente universitario en las áreas de Etnomusicología y Folklore y Piano Funcional (Universidad Nacional Experimental del Táchira-Venezuela); participando allí, como ponente en dos ocasiones con el proyecto de investigación: “Análisis Fenomenológico del Canto Sagrado de Protección y Cuidado Koyorí, evocado por el pueblo Mapoyo comunidad el Palomo, municipio Cedeño-estado Bolívar”; catalogado con mención publicación en dicha universidad en el año 2015. En su rol de escritora, colaboró en la redacción de artículos del blog de la Fundación de Tanatología Elisabeth Kübler Ross-México (2017-2018). En marzo de 2018, creo una fanpage llamada: «Palabras bajo la lluvia». Igualmente, ha trabajado en las áreas de redacción, edición y corrección de textos de forma independiente (desde 2017).
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