¿Por qué me obligaron a leer esto en el colegio? «El Cantar de Mío Cid» de Anónimo

Bienvenidos a otro fantabuloso ensayo para subvertir y reinterpretar los libros que atormentaron tus días de estudiante. Esta vez le toca el turno a un autor desconocido cuya obra confunde a todos los que creemos que entendemos el español.

Como siempre, me estoy tomando esto muy en serio.

Resumen ejecutivo

Compuesto con 3,700 versos alejandrinos (en su mayoría) con rima asonante, el Cantar de Mío Cid es el poema épico más antiguo en la historia del idioma castellano. Se basa en un relato mitificado de Rodrigo “El Cid” Díaz de Vivar, un caballero español que luchó en la Reconquista. En el principio, El Cid es exiliado por el rey Alfonso VI que, injustamente, cree que él le ha robado (en realidad, está encubriendo que asesinó a su hermano para obtener el trono, pero eso no importa aquí). En su exilio, El Cid reconquista el reino de Valencia y restaura su honor. Como premio, sus hijas terminan casadas con los Infantes (es decir príncipes, no trampas para pedófilos) de Carrión. Pero estos matrimonios no prometen el final feliz que El Cid Campeador considera meritorio. Los soldados de El Cid sueltan un león para humillar a los Infantes de Carrión que, entendiblemente, huyen despavoridos. En venganza, los infantes deciden golpear a sus esposas y humillarlas. El Cid le pide al rey que haga justicia en un duelo decisivo para la historia española.

ALERTA DE SPOILER (para un libro más viejo que los libros)

Los infantes pierden este duelo y las niñas se vuelven esposas de los príncipes de Navarra y Aragón. Y así, usando solo su espada y las vaginas de sus hijas, Rodrigo Díaz de Vivar unificó el reino de España. ¡HUZZAH! ¡ALELUYA! ¡Y OLÉ!

Lo que te dijo la maestra

“Este libro es cortito pero está en español antiguo, así que vamos a leerlo juntos y en voz alta. Se trata de la historia española y tiene soldados y espadas. Les va a en-can-tar.”

Lo que NO te dijo la maestra

“Ninguno de ustedes, mocosos, sabe hablar en castellano antiguo y esta lectura en voz alta es un error porque recitan la poesía con el mismo entusiasmo que un manual de contabilidad. Además, esta historia los va a aburrir hasta que la adapten en una serie con menos arcángeles y más senos, titulada Game of Thrones.”

Pero entonces, ¿por qué lo leímos?

El Cantar de Mío Cid llegó hasta nosotros gracias a la labor de los trovadores. Mucho antes de que hicieran covers cuestionables de Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina, los trovadores paseaban de pueblo en pueblo para divulgar las noticias del reino. Y en un mundo donde aún no existían la imprenta y el concepto de alfabetismo, ninguna técnica mnemotécnica era más efectiva que la canción. Y así, con la memoria de incontables escuchas y cantantes, este cantar se volvió casi tan viral como el de El Brujas. Y si partes de esta historia suenan exageradas, solo vean el trabajo tan objetivo que hizo Jaskier para Geralt de Rivia. Podemos decir que desde la Edad Media sabíamos que lo épico se hace viral.

Se cree que este texto data entre el año 1140 al 1200, antes de que existieran las imprentas y el español como lo conocemos. Por eso es imposible saber quién lo escribió, o realmente cuándo. Textos como este, la Canción de Roldán y el Anillo de los nibelungos evidencian del alcance de los chismes la tradición oral. Pasaron de trovador en trovador, de oyente en oyente, hasta hallar un escriba que los conservara en papel. Y ahora podemos sufrir su importancia en la secundaria y quejarnos en el Internet. Pueden ver el manuscrito en la Biblioteca Nacional de España, o pueden ver The Witcher y Game of Thrones en su laptop.

Fuera del drama con el trono, el cantar incluye varios recuentos de las conquistas y victorias de El Cid sobre los moros. Luego de unas descripciones brillantemente racistas, estos eventos transcurren como la mayoría de las batallas en Dragon Ball Z: los contrincantes se lanzan un monólogo de insultos complicados y luego saltan a atacar mientras decenas de flashbacks te recuerdan aquel día que Goku adoptó un gatito. Y luego, con un solo golpe que generalmente va auxiliado por los sayayines o el arcángel Gabriel, el protagonista gana con el KA-ME-HA-ME-HA (también conocido como onda vital por alguna razón).

Ahora bien, hay un detalle que ni tu maestra sabe y es que esta historia está llena de viles e injustificadas mentiras. El Cid tuvo un hijo al que nadie recuerda, y sus hijas no se llamaban Elvira y Sol ni se casaron con los príncipes de España. Sus verdaderos nombres eran Diego, Cristina y Maria, y de ellos solo el hijo de Cristina ascendió al trono.

Otra dolorosa verdad: la Reconquista de España tampoco fue un hecho real. Por casi 800 años, el territorio que conocemos como España estuvo bajo el control del Califato Omeya, pero el reino español solo surgió porque se unificaron las dinastías de Castilla y Aragón. Si realmente hubiese habido una reconquista se habría restablecido el reino visigodo de Toledo. El concepto de reconquistar fue creado para divulgar el cristianismo fervoroso y desprestigiar al islam. Y si esta postura les parece extremadamente controversial e insidiosa, es porque definitivamente lo es.

Lo que sí es cierto es que las culturas hispánicas tenemos una fuerte influencia árabe en temas de moda, arquitectura, gastronomía y hasta lenguaje. Palabras como ojalá, toalla, albaricoque, aceite, almohada, algodón y otro montón de términos que no obedecen a la gramática de caracteres griegos y latinos son herencia de los moros. Así que, si tienen problemas para escribir con buena ortografía, culpen a la Reconquista. (Va lo mismo para el álgebra.)

En resumen: tu maestra mintió, pero a ella le mintieron los trovadores y los libros de historia antigua, y a ellos les mintió… ¿la Inquisición?

¿Valió la pena?

El Cantar de Mío Cid puede leerse con la misma credibilidad que aquella historia sobre hobbits, orcos y anillos mágicos. Si tienen la posibilidad de ubicar un ejemplar adaptado al español moderno, háganlo. No solo tendrá más sentido, sino que podrán leerlo al ritmo de su balada favorita de David Bisbal. La adaptación moderna también les permitirá apreciar las escenas de batalla, el racismo descarado, el sexismo sistémico y los mensajes cristianos en todo su esplendor. Después de todo, la ficción también informa gran parte de nuestra historia.

Dato inútil para tu trabajo escolar

El alias de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, viene del árabe al-sayyid que quiere decir “El Señor”. La parte de Campeador no tiene nada que ver con el campo, sino con el término primitivo para “campeón”. Por cierto, El Cid recibió ese apodo porque también luchó en el lado de los moros y fue así como amasó su envidiable fortuna: derrotando a otros ejércitos cristianos. ¿Qué les diré? La guerra nunca ha sido mal negocio.

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