La arquitectura de la palabra (Vol. XII): Maná del desierto

Foto de portada: CNN

La poesía peruana es diversa y múltiple. Levantas una piedra y emerge un poeta. No solo de manera formal (poeta como persona que escribe poemas), sino de manera más trascendente con escritos que son diversos, ricos y múltiples. Con un bagaje que va desde el lenguaje pastoril hasta las nuevas figuras y formas que se van gestando con el paso del tiempo. Escritores que se han abierto paso en los últimos diez y cinco años presentándose como lecturas interesantes para estos tiempos de cuarentena.

Ya hemos hablado de la poesía peruana en diversas entregas de La arquitectura de la palabra, nos hemos enfocado en tradiciones, escuelas y estilos. Críticas y oportunidades se abren paso entre el manojo de escritores que vamos conociendo y difundiendo. Sin embargo, el título de esta entrega (Maná del desierto) es un título bastante religioso, pero a la vez de una forma esperanzadora. Estamos en medio de una crisis sanitaria como país (al igual que otros lados). En el caso de Perú, se ven otras situaciones que han aflorado de forma vertiginosa (corrupción, estafa, pobreza, capitalismo, etc). Por eso, nos encontramos un umbral de dolor y desesperanza, en ocasiones. El arte, de alguna manera, nos permite sentir cierto confort frente a la realidad, pero sin necesidad de escapar de ella. No presentamos una reducción estética de la vida, sino que presentamos un algo que abrace a un todo. Una forma de consuelo que ayude a este tiempo de cuarentena que se forja como un desierto y los poemas se vuelven maná.

Y sin más preámbulos, presentamos a estos jóvenes escritores que nos traen una muestra de su poesía.


Cayre Alfaro Fonseca (Lima, 1997) Estudia Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Publicó el libro de poemas ‘Hay un animal entre nosotros’ (Personaje secundario, 2019). Escribió y condujo las dos temporadas de Zona de lectura, programa de videoreseñas literarias producido por TVPUCP. Autor de ‘Comentarios finales’, obra en un acto breve seleccionada en 2018 para la Muestra en Vivo del Vivero de dramaturgia que dirige Alonso Alegría. Su relato ‘El tiempo útil de las cosas’ fue uno de los ganadores del Primer concurso de cuento de la editorial Caja Negra. En la actualidad, trabaja en una novela sobre baños y en un libro de escritura no creativa en torno al skate.

1

ella es el discurso

el poema tiene rulos
castaños ondas cremas

el gato está fuera del poema

fuera del poema golpea macetas
fuera del poema dentro del carro
fuera del poema cae de pie

6

la rutina es una forma de homenaje

repito:
la rutina es una forma de homenaje

salir a la avenida
compartir audífonos
abandonar el carro

8

ella habla cuatro idiomas

yo hablo de vez en cuando

ella conoce mis palabras

lo importante es el silencio

11

las frases hechas
las imágenes forzadas
las declaraciones explícitas

están fuera del discurso

hasta el momento
la palabra amor no ha sido nombrada

la noche es parte de nosotros

12

esto no trata de nosotros

el discurso se perdió en la primera línea

hablar de nosotros es descuidar el camino

hay un gato en el poema

Fragmentos de ‘Hay un animal entre nosotros’
(Personaje secundario, 2019)

Escrito en la playa

Este poema es el mar de Villa
Aparenta la prisa del verano
Esconde piedras y restos de vida.
El primer verso del poema debería ser:
Helado, helado, helado. ¿Cuánta gente nada?
El salvavidas vigila solo miembros del club
El sudor ambulante es la bebida oficial del verano.
Este poema debería imitar el ritmo del mar
Pero el mar de Villa no baila
Esconde plumas y restos de vida.
El lado soleado de la arena es una casa abandonada
Prohibido orinar son palabras pintadas
Esconde plásticos y restos de vida.
El último verso del mar de Villa debería ser:
Helado, helado, helado. ¿Nada gente cuánta?

Poema de muerte

Este poema debe ser un soneto para la reina
De lo contrario, muerte.
Alabar sus pasillos, paredes blancas
Sílabas contadas o muerte.
Alabar sus muebles, maderas puras
Versos rimados o muerte.
Alabar sus manteles, bordados finos
Estructuras fijas o muerte.
Mi cabeza rodará por una palabra grave.

Poema porno

Mi primer poema fue un video porno
Digo video no película
No se venden películas porno en esta era
Fragmentaria que apela a lo gratuito.
Tampoco se venden poemas
Aunque hay poemas vendidos
Nadie quiso comprar mi primer poema.
Vuelvo al poema
A mi primer poema:
El lenguaje no importa
Las palabras no importan
Solo utilería escenografía
Solo acciones escenas
El gemido es falso
Los orgasmos son falsos.
El happy ending no es real.


Lourdes Aparición. Psicóloga y poeta. Residente Apurimeña en el Distrito de Paracas (Región Ica, Perú). Gestora cultural del grupo “Emergentes del mar”. Ha participado en diversos reciales y Festivales Como El 4to, 5to y 6to Festival Caravana De Poesía (2017, 2018 y 2019), VIII y XI Festival de literatura y arte visual En los extramuros del mundo (Cañete, 2015, 2016 y 2019), en el VII Festival de Poesía de Lima (Lima, 2017), en el XXII Festival Enero en la Palabra (Cusco, 2018), en el II y IV Festival de Poesía Poetas en la Arena (Ica, 2016 y 2018), en el I Festival Tertulia Cero (Piura, 2018), en el Festival Internacional Jauría De Palabras (Bolivia, 2019) y en Creaciones Punzantes: Encuentro Interprovincial Feminista (Huancayo, 2019). Algunos de sus poemas figuran en la 5ta edición de la revista Caracol Azul (México, 2017), en la edición nº 8 de la Revista Literaria Monociclo (México, 2017), la revista verboSer n°02 (2018), la Antología del XXII festival Enero en la Palabra (2018), la antología del 5to festival caravana de poesía Cusco – Ayacucho (2017 y 2018) y en la muestra de poesía contemporánea APU RIMAC “el dios que canta” de Cascajo Ediciones (2020).

Andahuaylas detrás de la ventana

Camino por el Girón Guillermo Cáceres
con Andahuaylas en el pecho
y el cementerio en la frente
alzo mis ojos
y veo mi reflejo en las cruces que tienen pequeños espejos incrustados
y que desde el cerro Huayhuaca

me alumbra la cara
para despertarme por completo

Tengo la costumbre
de recordar a Pacucha
y preguntarme
Cuándo recogeré a mi tristeza
que pesca en su orilla,
miro por la ventana
y veo
a Andahuaylas devolviéndome la sonrisa
todos los días

Veo a Andahuaylas detrás de la ventana
y pienso en mi madre cargando sus angustias en la lliclla de colores
que se compró el 28 de febrero
recuerdo
a mi hermana Ayra correr por el pasadizo pequeño
hacía el techo
para dibujar la infancia
que se despide detrás del maizal

Andahuaylas detrás de la ventana
es mi tío
que lleva los bosques de eucalipto en el pecho
para no morir con asma por este frío

Andahuaylas detrás de la ventana
es el río Chumbau con brazos
lavando la cara de mis amigos/hermanos
para que se les quite la nostalgia
que trae la lluvia en diciembre

Andahuaylas detrás de la ventana
es una mamita que vende anticuchos
hasta las once y media de la noche en la avenida Perú
para poder enviar al colegio a sus nietos
porque su hija
una cholita de labios gruesos
se fue a trabajar a Lima hace cinco meses

Podemos mirar todo detrás de la ventana
A Andahuayla
Al Perú
A nosotros mismos.

Mamaqocha

Mamaqocha
que nos pariste en esta tierra bendita
nacimos de tus extrañas y doradas dunas que rodean tu rostro
donde el Wayra grita que la independencia fue creada en tu vientre
porque sabemos que morir aquí es volver a nacer

desde niña correteo por este desierto
mis manos encajan con su historia
con el candelabro
cerro colorado
sus momias
los zorros jugueteando en la reserva
y todo lo que se encuentra
y se pierde
Pertenece a este pecho
Llamado Paracas

Mamaqocha
El Wayra hoy a susurrado en una tarde de Marzo
que Paracas
es una bahía construida por los provincianos y provincianas residentes
de Huancavelica / Ayacucho/ Apurímac/ Puno/ Cusco
de todos esos pueblos donde cantan
somos libres, seámoslo siempre
por eso llegamos a Paracas
porque la libertad tiene nombre de lluvia
pero de arena
tiene forma de charco
pero de bahía
como un hijo que crece
y crece
y crece
y nunca deja de crecer
que se alimenta de los peces que suelen acompañar madrugas frías
y si allá en la sierra conocimos al Apu
mientras sembrábamos papa y cortábamos tuna
aquí encontramos a la madre que nos faltaba
la Mamaqocha

Mamacocha me contó
cuando acampé allá en Yumaque
que te ha visto llorar dentro del mar
que a veces jalas las redes
como quien trenza los cabellos de tu hija
desde que convertiste este desierto en tu casa

que nos ve de noche pidiendo un deseo a una estrella fugaz
aunque a veces los fugaces somos nosotros
quienes dejan que la vida pase
como una ola en la orilla de Lagunilla
y que a veces nos ve reírnos en el Chaco
construyendo castillos de arena los domingos
como quien construye sus sueños en Santa Cruz, Las Antillas o Paracas.

Mi cuerpo es un pueblo en emergencia

Mi cuerpo
es pueblo
y
lleva consigo mitos que duermen
entre el maíz de cada huerta
y pasean por mulas
el leño que usarán
para calentar el mote
o hacer la sopa de maíz

Mi pueblo/mi cuerpo
junta coca
para resistir la siembra
y estar listo para la cosecha
que empieza dentro de cinco lunas

Mi cuerpo
con su río semiseco en verano
recibe a los niños
y niñas
que se zambullen
desde la roca más alta
hasta la tarde más clara
para luego correr a casa
antes de que empiece la lluvia

Mi pueblo/mi cuerpo
cuenta las vacas que descansan en el patio de mi tío
cerca al baño de emergencia
como todas las cosas
aquí son de emergencia

Emergencia mi asma
que me ata cada cierto tramo
que camino a la plaza

Emergencia los huesos de mi abuela
que ya están secos
para cargar más peso
en la Yiklla

Emergencia

Mi cuerpo es mi pueblo
en emergencia.

Siempre nos leen

Voy a escribir tu nombre
en todas las pencas
de la chacra de mi abuelo
que me vio nacer
y llorar
como niño
cuando no sabían que era niña

Te veo
dentro de esta luz
que bombea como mi corazón
y que se apaga
como el poste
de la cuadra
que grita tu nombre
en cada tic tac del reloj
de esta iglesia
abandonada y olvidada
por un pueblo
que se acuerda de dios
en cada tormenta

Te veo
en los perros que aúllan
y que saben
que mis ojos
sangran
por tu voz apagada
y entubada

Sueño
que seas puma herido
pero libre
en las quebradas de Visacocha
que sana con la lluvia
y que conversa con el Wayra
sueño
que rías
como las flores del molle
donde me escondía
cuando jugaba o tenía miedo a los relámpagos

Mi abuela me contó
que los pumas
como tú
se lamen sus heridas para sanar
y confió en tu saliva
en tus rugidos dormidos
en tus garras
que sujetan mi vida
sin querer

Puma o no
sigo soñando
porque eso me enseñaste.

Maywa

Te he mirado a través de un cuadro que florece
Cuando sonríes
Y cuando vuelves a Pisco
Tus cabellos son esteras
Que plante cuando invadí La costa
Tu sonrisa
Es una muralla
Que Mi abuelo siempre cruzaba con el alma curada
Has sido una hermosa
Flor en el entierro de mi nombre

Tú bailas en armonía de la lluvia
En julio

Un 17 de julio
Rompiste tus ojos
Frente a esta tierra
Que no sabe
Más que decirte
Que no te vayas de Ayacucho

Hoy
Te imagino creando vida
Entre esas maderas
Y pinceles que cantan un huaynito alegre
Para que no te extrañe tu padre
Y para que las lágrimas de tu madre no se pierdan en el agua de la sequía donde lava sus manos encercadas
Todos los fines de semana
Hemos despertado con la misma pared
En la nariz
Con las manos sobre el cemento
Que sostiene
Las noches que tejes tus sueños
Y preparas sopa de lentejas
Para que tu estomago
No reclame
Lo que le falta
A tu Luna:
Resistencia

Déjame trenzarte
Los brazos
Para que no sólo sean
Tus lagrimas
Las que rieguen este huerto
Sino mis dientes
También Sean nubes
Sobre este pueblo
Que ya te ve
Como una semilla de colores
Que cuentan las patas
De las hormigas lilas
Que nacieron en un rincón
De este cuerpo
Que sigue floreciendo
Desde que me dijiste:
hermanita hoy abro mi piel
Para que habites en ella
‎el día que vuelvas.

Manos de campesina

Tengo una parte de este país
Recorriendo mi cuerpo
Soy un cerro que vive mirando a mi abuelo
Una lluvia que baila
Cuando mi abuela retorna a este refugio
Soy maíz
Abrazando la tormenta de granizo
Los loros buscando un hoyo en el molle
Y las arañas que construyen una casa
En la cabaña abandonada

Soy una parte de este pueblo
Que consume a sus hijas
No tengo ganas de morirme
Porque nunca me he sentido viva
Y aunque a veces
Las redondelas de los niños
Y las sopitas de flores que preparaban las niñas
Me hacen renunciar a esta tristeza
Que se aferra a mis ojos cansados
No puedo seguir

Me falta una parte de este país
En el vientre

Me han dicho que soy árbol viejo
Que jamás tendré flores
Que jamás los niños jugarán conmigo
Y que las niñas cortarán mis brazos
Harán un fogón y perderán la virginidad a la fuerza

No he querido nacer en este huayco
No he querido tener voz
Ni brazos
Ni piernas
He despertado todos los días pensando en ser una flor
De esa carretera que ve los cuerpos acercarse
Que ve los corazones florecer en invierno
Y que a veces se lleva las estrellas
Para que nadie cuente los secretos de la noche

No he querido crecer
Ni ser niña
Ni ser
Sólo me acuesto en este pasto
Y trago saliva para levantar esta roca
Y cargarla hasta volver a convencerme
Que tengo una parte de este país
Durmiendo en estas manos de campesina.

El patio del hospital María Auxiliadora

Pasadizos llenos
con cuerpos que flotan en el olvido
enfermeras vestidas de celeste
simulan ser ángeles
pérdidas en esta tierra
de pastillas e inyecciones
que parecen ser
árboles secos
inyectados
en los pulmones
de quienes arrojan sangre y flores
por la garganta
las piernas o brazos heridos atravesados por fierros
o alguna parte de su cuerpo
que se duerme
y aleja
Soy
un tacho de basura desinfectado
que usan los doctores
para acumular papeles
donde la muerte escribe
y se dibuja de lobo negro
con garras de gato salvaje
y ojos de luna
vacías
como la sonrisa del guachimán
que me pide una gaseosa y pan con chicharrón
para desayunar a las 11am
porque su mujer no trajo

la botella de quinua con algún pan
Lleno de rabia y odio
ese odio
que se regala como flores un 14 de febrero
que se revienta como globos un 15 de febrero
a quienes lloran y se arrancan la piel
como si se tratara de alguna máscara en Halloween
o de una mascarilla facial
que la secretaría del SOAT olvido ponerse
porque su pareja le prohibió
maquillarse y sentirse bonita
sentir y sentarse
cómo le da la gana
en el patio del hospital de maría auxiliadora
Corro para llegar a un ascensor
y pedir permiso para ingresar mañana
mis ojos ya reconocen cada esquina de este hospital
ahí sembré un poquito de poesía
esa poesía que muere en cada cuarto
por neumonía
por diabetes
por algún tipo de cáncer
o porque simplemente
nadie vino a verlo
o verla
muere, lentamente
como una paciente que espera que abran la puerta de emergencias
que grita, pero no se oye su voz
que esta abrazada por algún tipo de boa de tubos que terminarán en su nariz
ese es el único animal que da vida sin tenerla
Se acercan los representantes del SIS
fingen que les importa la vida de la paciente
llaman a la policía
al doctor de turno
y los guachimanes
para convencer a sus familiares
y a la enfermera que viajó con ellos
de que dios olvido las llaves de esta puerta
10 horas esperando
y ella decidió irse
como yo
sólo que yo pagué el taxi para que me dejen en Atocongo
y ella cerró los ojos y dejo de respirar.

No hay tiempo para llorar el campo nos espera

Solo la pobreza con su ironía
Entre sus garras quiso oprimirte.
Meyer Alvites

El algodón ha florecido
mientras mi tío cortaba unos costales

donde guardaba la infancia que no tuvo
por venir a pisco a trabajar en el campo
El algodón tiene forma de nube
y el color de una piel que nos explota
día / noche / madrugada
sábado / domingo
Mi tío prendió la radio
un huaynito se asomó por la ventana:
// Ayacuchano huérfano pajarillo
a que has venido a tierras extrañas//
//alza tu vuelo vamos a Ayacucho
donde tus padres lloran tu ausencia //
Pero no hay tiempo para llorar
son las tres de la mañana
aquí nadie desayuna en casa
la caja donde guardábamos
los fideos / la papa / el azúcar / el arroz
está vacía
vacía como esta tierra
que nos escupe en la cara
y nos aprieta el estomago
cuando cosechamos el algodón
Un día más
nos toca caminar una hora al campo
comprar biscocho y gaseosa para desayunar en el camino
mientras la radio nos recuerda la hora
y la mierda de vida que tenemos atorada en la garganta
que no nos deja gritar
en esta tierra de blanquitos
donde solo contamos como parte del ganado


Nick Meyer Rosales Tolentino (Tingo María, 1999) Estudiante de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco. Residente en la selva de Tingo María, Huánuco. En el 2011, obtuvo del quinto puesto en el VII Concurso de Redacción “Macchu Picchu, patrimonio cultural de la humanidad” de los Juegos Florales Escolares del MINEDU. Fue premiado el 30 de agosto del 2017 en La Casa de la Literatura Peruana por obtener el tercer puesto en el Tercer Concurso Nacional de Poesía “Así es mi tierra“, convocado por ASONANSAS, en memoria del distinguido poeta, maestro y literato, doctor Antenor Samaniego. Publicó el poemario De rosas, uvas y viento en noviembre del 2017.

Corólida

A Balá va nacarina
Con farol la pastorina.

El coro Corolina.

Diosa roja, blanca, ambarina…
Deja en la hornacina.

El coro Corolina.

Con farol la pastorina
No quiere vestir de campesina.

El coro Corolina.

En los vientos se vuelve de hoja
Por Balá algo se le antoja.

El coro Corolina.

No quiere vestir de campesina
Quiere vestir lilial perlina.

El coro Corolina.

Va cual musa fina
Bernadina pelelina.
El coro Corolina.

Con farol la pastorina
A Balá va nacarina.

¡El coro Corolina!

(HUAYNO NO PRIMÓ, PRIMUCHA)

I

(EL ORADOR ROJO)


Lucero, muy ser
De totoras acendrado de ti.

INSTANCIA

I

Y érase una vez un soleado sol
una luna lunarosa y amarilla.
Luna – Sol, la velada en lamparilla.

Érase una vez…
Soleada luna
Lunaroso sol.
Mi rabel y tu tez.

II

Y quien ¡Oh anduvo los cañaverales!
A quien ¡Ay, tuvo a bien!, ¡Oh, la fortuna!
En la boda de oda llena en lunarales.
¡Oh, quien anduvo la noche de luna!
Los cañaverales de mi flor tuna
En el setiembre del yerbar y pluma.
La velada fue Lu – So, por la puna.
¡Oh también anduvo la fiera puma!
Érase, lunas veces en mis cañave – tales.

Yeso I

Místico de armonía el bel sien divino
Vio mustio lodo virginal tal día
Que Gabriel prestó honor al alfarero,
Y el viento labró el fruto del destino
En arreboles donde regiría
Vestido en luciolas, con perfumero
El fruto livorero.
La flor fue al huerto del este percal
El beleño iluminado a nieve ego;
Vio el sol su rayo ciego,
El incline cóncavo, por la cal
De confusos rubios: dos guirnaldas.
Del lodo feneció las esmeraldas.

Las acequias de beldad ya divinas
Y los rocíos de alba beldad en campo
Eran lo opuesto al canto general
Por el casto amor de las matutinas
Ya púrpuras, ya venturas de pampo
El rocío opuesto al lodo virginal,
Tristina alba lilial,
Cantarina jazmín del arrebol
Que llegó al este percal cantarina
Y en carmín crinolina
Por beleño, desnuda, amó con sol
Porque en el huerto de bel campo azul
La flor era esquiva con Adán tul.

De lodo etéreo, a barro,
General agonía
Tristina elegía
Porque Jazmín amó y el sol es aro.
Y Adán fue del místico trovador,
El retrato opuesto a Yahvé, el creador.

Caracola II

EN LOS FUNERALES DE ADÁN

La estación se duerme sobre el pasto,
Pausa sus pasos con grave postura
Las madrugadas y los emisarios;
Después, las flores y las tortugas
La verdura de las hojas de té
Y los soles del este en sima, suma
Que, por el pecado benevolente
Se ariscan y evocan la triste flauta.
Llega bravía la orquesta del creador
Con negros ángeles,… ¡Cancion de cuna!
La esposa sombrina, roja pagana
Del amor acelerado de lunas
Quien tristemente lucio los esmaltes
De las realezas, hoy con galanuria
En su aposento. Del raciocinio
Infante; ¿Y las caracolas de alcurnia?

De De rosas, uvas y viento
noviembre del 2017

VI

Ahora que quiero
con las cadenas
vivir, exijo
siempre verte
luz amarilla
en triste nido.

Siempre que quiero
alguna fruta
muy apacible
su vil ausencia
más mil me duele
ruin me persigue.

Esto yo quiero.
Ser grato y débil
es mi castigo,
la amo y no me ama
es ya de otro
sufro divino.

Que no me quiera
es cosa vil
y nunca simple,
si yo la quiero
y no la tengo
duele horrible.

Yo quiero verla
pasar finísima
luciendo trinos
de avecillas
bajo la sombra
de mis cedrillos.

No quiero verla
pasar con él
y mis jazmines
que ya se vayan
de Calicanto
por favor, diles.

II

¿Qué es corazón
débil lucero,
amor sincero?
Un frenesí.

Soy palaciego
fuiel a merced
de ella y la sed.
¿Hay otro así?

Es siempre día
la noche oscura
si ella procura
flor frenesí.
Dime ya ingrata,
¿hay otro así?

No seas, no, rosa
vil y tirana
mala y profana,
no seas así.

Eres bel, cándida
¡Ay! Huanuqueña
albor cenceña
¡Ay! Capulí.

Como yo te quiero
él no te quiere
solo te hiere,
él es así.

Ya tortolita
despierta alada
ven a mi balada
mi yaraví.

Yaraví triste
muy triste y sonoro
sin cuerdas de oro,
con él te vi.

Dime ya ingrata,
¿por qué eres así?

Amor sincero
verdes liliales
amor e ideales
olvidas oí.

Ensordecí,
yo incesante
aquel instante
cuando te vi.

¿Quién imagina
una vileza
en linda fresa?
¡Ay! ¡Ay, de mí!

Dime ya ingrata,
¿por qué tú eres así?

III

Triste mi canto
en Calicanto,
el jardín de oro
ya tiene dueño
balcón sonoro.

Dice, no niño
otro cariño
a otro ya quiero,
no le importa
si de amor muero.

Dice la linda
soy yo muy linda
y a mí me duele
no saber si a ella
mi amor le duele.

Feliz se ha ido
a otro nido,
¡dónde estará
su cruel destino!
¡Ya volverá!

Cuando me extrañe
y yo la extrañe
serán mis versos
espada para
miles perversos.

Su voz muy triste,
¿por qué te fuiste?
Dirá a mi amor
no me fui amada
no, dulce flor.

Su voz consuelo
será a mi duelo,
¡ya no te vayas!
Clamará mi alma,
¡ya no te vayas!

Quedarme no puedo
yo en este enredo
que embelesa
cándida flor
y dulce fresa.

Dice tirana.
Ella profana
muy inocente
dulce cariño
pero amor siente.

¿Quién no dudara,
si desnudara
tu candor puro
lleno de rosas,
vil cisne impuro?

Yerras, cariño
si crees que el niño
esa campiña
sembrar no puede
rosas de niña.

Si yo, tus hojas
verdes y rojas
de noche y día
regué la linfa,
amada mía.

No seas, no, ingrata
con el que trata
amor sincero
darte, no seas
mala, ¡oh, lucero!

Rosa roja

¡Rosa roja
estuosa y desnuda!
Yo amo la miel ámbar
el almizcle
las tunas
los senos pérfidos
el tabaco
las rudas,
las aguas límpidas
de tu sexo generoso
cual bel cáliz;
a las niñas serranas
y las pugnas,
¿el oro o las punas?
La falda
entonces
ebria de cáliz
vacila los placeres
vulgos
de la reina tornasol,
no socava la montaña
el ojo de agua
el maíz amarillo.
¡Se desnuda
al enjambre salvaje
al rey girasol!
Y bebe el néctar
las leches
el río,
son los labios menores,
la muña.
La niña se deshoja
y otoña;
el alma
el pistilo
las cabras
el establo
el licor
y la col.
¡Oh, rosa roja
estuosa y desnuda!
Yo amo
las tierras fértiles
el estiércol
el ababol,
¿Quién diera
al campesino,
el maíz,
y la chicha,
y el sol?
¡Ay, niña serrana
de entraña rosa!
Yo solo quiero
una rosa
y los colores
una piedra
el puquio
y las flores.

De Disección de las flores
Inédito


Anaomi Alayo (1997) Egresada de Ciencias de la Comunicación. Ha publicado Seminare (2018), una plaqueta virtual autoeditada.

Poema 300

para M.

¿cómo saber si hay/
un velo que cubre? ¿cómo saberlo?
Ana Luisa Soriano

entonces te despiertas un mañana
y no tienes más la cicatriz en la frente
estás sola muy sola en una habitación
que no era tuya hace dos días
no hay ventanas
ni un hombre entrando por una puerta
estás sola te digo
apenas recuerdas un rostro
y una voz resuena en tus oídos
tarareando la balada que te gusta tanto
así es como se ve ahora
no escucharte hablar
sobre mantis y ouroboros
sobre lo que fuese qué más da
solo no escucharte hablar ya es bastante
hace cinco años yo te hubiese prestado mis palabras
ahora no tengo palabras
en todo este tiempo solo he sabido ocuparme del alma
estar en silencio
ser joven trabajo inútil
cuando alrededor y adentro no creas
todo está sonando
creo que en algún momento supe todo
lo que quieres que sepa
pero no lo recuerdo
todo lo aprendí en algún tiempo
y todo lo olvidé
para volver a aprenderlo
los hombres cambian
no sé si recuerdas cuando te conté
de una pareja que se amaba
al pie de un bosque de eucaliptos
en Australia hay un lago rosa
al pie de un bosque de eucaliptos
no sé si sabes que el rosa es mi color favorito
no sé si sabes que pintaban las casas rosa
cuando un milagro había ocurrido
declaro que al ser el rosa el color del amor
si el amor tuviese que oler a algo
seguro olería a eucalipto
seguro hay gente que no va a estar de acuerdo
tú siempre te quejabas
de la cantidad de pelo
que pierdo por día
del que se quedaba en tu cuerpo
por pequeñas partes
por partes pequeñas
pero de pequeñas cosas estamos hechos
somos de la luz y hacia ella volvemos
ojalá recuerdes esa teoría que dice que la luz no es otra cosa
que un flujo de corpúsculos
emitidos por cuerpos luminosos
un corpúsculo es una partícula de materia
de tamaño microscópico
“el núcleo de la célula es un corpúsculo”
hay corpúsculos en la piel
es decir en todo
lo que cubre nuestros huesos
quiero pensar en los corpúsculos de tus manos
no hay cuerpo pienso que se resista a ser tocado
quiero pensar en los corpúsculos alterados de tus manos sobre el piano
no hay cuerpo pienso que toque sin ser tocado
quiero pensar que tus manos
fueron formadas en otro tiempo
que mi búsqueda de la Luz
es tu búsqueda del Sonido
a veces lloro por nosotros
cuando pienso en todos los nombres
que tuvimos antes de conocernos
recuerdo que te confesé que mi voz no me gustaba
y te causo ternura
recuerdo que lloré cuando me contaste
la historia del niño que afinaba su quena
con el sonido de la cascada
me conmueve que ninguno de los dos acierte
que ninguno imagine lo que desata en el otro
me conmueve la torpeza
de los afectos humanos
en los pueblos primitivos creían
que hacer la representación gráfica de las cosas
les facilitaba poseerlas
para cazar a sus víctimas primero
dibujaban la escena dentro de sus cuevas
y luego las mataban
por eso sus reparos a ser fotografiados
porque según su registro mental
podían conocer su alma a través de su retrato
si yo tuviese que escoger una fotografía
como retrato fiel de mi alma
escogería la que nos tomaste
el día que cumpliste veintitrés años
aunque fuese que salimos ambos
aunque fuese que no la tomé yo
aunque fuese que sonrío siempre
cuando la miro
o sobre todo por eso la escogería
pero mira al final no era cierto
que yo estuviese sola
era la palabra o yo la que mentía
desde ahora en adelante
todos mis poemas serán números
si alguien pregunta por qué
le hablaré del alfabeto griego
le hablaré de los quipus
le hablaré de tus poliedros
si alguien pregunta por qué
tanta fiebre y tanto ruido
le pediré amistosamente
que me tome de la mano
y suavemente la llevaré sobre mi
para que note
cómo me quema el pecho

Historia de “O”

quince años tuve
cuando eché a rodar toda mi fuerza
quince años aprendiendo
a mirar por los pequeños agujeros
dejar la reja entreabierta
esperar una noticia una llamada

quince años llevando
el peso de su abandono
aprendiendo a retirar escamas
a escribir cartas cada noche

quince años los hijos duermen
aprendiendo de la falta
de suplir el lugar del hombre

quince años caminando
sin ganas y por costumbre
por necesidad sería lo correcto

despertando cada mañana
a oler semillas
dejar la merienda hecha
la mesa servida
quince años
apurando el paso

no llorar

Numen

en este momento todo es claro
todo muestra su luz
es blanco todo y
solo una cosa parece ser cierta:
no hay verdad en la poesía

ya todo tiene un orden
en el mundo de las cosas
y a decir verdad, escribir cuesta tanto
tanto tanto como levantar una ciudad

pero en el mundo de las cosas
todo está en silencio
todo tiene armonía

no hace falta inventar nada
no hace falta agregar nada

hace falta mirar las cosas atentamente
hasta olvidarlas

Poema 12

mi confinamiento no es
leer los libros que he postergado
desde hace dos años
o los mensajes que evadí por tristeza

no es volver a escuchar los discos
del 2000
y comparar a qué suenan
veinte octubres después

no es pensar en qué hubiese pasado
si no escogía esa carrera
ni en las veces que volví a escogerla

no
definitivamente, no es recordar
ni buscar reconciliaciones
es más bien
pensar en lo sola que se está
todo el tiempo

Arena

¿Por qué todo se desintegra en mis manos?

Cohesión

a. Deja salir las palabras.
b. No intentes que tengan un orden.
c. Todo encuentra su orden. El número
d. Uno da origen al resto de números.
e. Todo conocimiento implica duelo. El
f. Hombre no puede obtener nada
g. Sin antes dar algo a cambio.
h. Todo lo transita la falta.
i. Toda literatura es
j. Literatura de la ausencia.
k. La soledad también es una palabra.
l. Las palabras son, sobre todo
m. Contingencia
n. No sirven las palabras
o. Para hacer retrato de ellas.
p. Pero todo lo que escribes. Todo
q. Es un retrato tuyo
r. Incendiándose.

4.

debería hacerte caso_____________en eso de irme
de mudar ciudades que desconozco

me gustaría encontrarte
en uno de esos viajes
que sepas de las cosas
que aún no te he dicho

tal vez tengo cosas que podrian interesarte
tal vez tengo cosas que no soportes

tal vez todo lo que escribo
son palabras de abandono
pero no es lo único
___________________que puedo escribirte:

tal vez el amor es
___________________sobre todo
_____________________________para gente triste

De Seminare (2018)

7.

no es cierta la soledad
cuando el corazón palpita
_____________________________todavía mi corazón palpita
todavía alguien pregunta por mí
y mi corazón se asoma
el amor se asoma

todavía alguien dice mi nombre
_____________________________con ternura
y mi corazón se conmueve
se estremece como un recién nacido
y se rompe
a llorar

De Seminare (2018)


Luis Díaz (Lima, 1996). Actualmente estudia en la Facultad de Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Mesa. Obtuvo el Primer Lugar en la Segunda Edición del Slam de Poesía Oral 2017, y es uno de los poetas participantes del 4to Festival Caravana de Poesía. Díaz dirige un blog personal en el cual publica creaciones autónomas: ‘La indómita luz se hizo carne en mí’

El tocadiscos de Judas

No es el fin.
No es el inicio.
Me están enterrando boca abajo (y hay quienes lloran)
Me están enterrando desnudo, debajo de mi cama.

Lima está corriendo para atrás
como este canto gutural
que viaja y viaja
entre las jorobas de un mar dulce
que perdió su dulzura
(pues nunca fue niño)

La dictadura del invierno
desgarra las páginas de un niño descalzo
a vista y paciencia del yugo de la pasta.

Están lloviendo hombres:_De la tierra
_____________________________al
_____________________________cielo.

Hay besos en una jaula.
Un reloj asexual espera a que todos duerman
para que al despertar abracen el hacha.
Mi padre en prisión conversa con mi prisión.
Yo escribo de manera abrupta y desafinada.

¿Quién secuestro el cielo?
____¡No digan dios!
____No asomen el ojo

Las paredes se están descosiendo.
Ya logro ver las patillas de los arboles minusválidos.
Y en algún rincón de algún lugar
se está crucificando al pan borroso y sus memorias tristes.
La indiferencia aumenta su caudal
y se empreña en los tobillos de la ciudad
______________ donde el padre de mi padre me obsequió su nombre.
¿Es acaso, esta noche, un cadáver exquisito para quienes tejen sus alas en contra del viento?

Hay quienes transitan la verdad con zapatos de mentira.
Lo dijo algún Cristo en la Avenida Abancay.

Un cuerpo perdió su sombra en los catetos de Cumbaza

Lima menstruaba cuando las palabras se cerraron en mi boca
a más de 969 km de mi partida de nacimiento.

Desperté a las 0430
______en la placenta de un río
Caminé entre avispas
pisando estiércol
______de niños que desabotonaron su infancia
sin recordar siquiera la textura de mi sombra
y su precio al contado en los rincones de Tacora.

Me dejé caer a las orillas del pan que no cicatriza.
Me jacté del silencio al pronunciar mi edad con la voz apagada.
Mordiendo el hambre de mis concubinas.
Arrojando la linfa de mi prematuro baluarte.

Yo vi florecer las lágrimas de la res.
Olí el pecado piedra por piedra
sin temor a voltear y golpearme con mi lengua antagonista.

Me prometí no creer en promesas mientras ataba mis pasadores
pero cayeron hojas de mi vista
____________hojas
__________________de mi vista.

Yo era el niño con ojos de servilleta
pero ese es otro cantar
aquí el neón no te señala
ni te menta la madre.

Al lado de mis costillas quien sabe cuántos paraísos
No le temo al punto después del coma.
Quizá mañana coja un taxi verde
pues el Cumbaza no llega a la calle Berlín.

Zaña, 1983

Marujita
esta mañana
mientras hervías la leche
vi a los algarrobos descolgar su inocencia.

Cuentan los chivos
que aquella lluvia
es una fiesta triste
por eso es que el arrozal se durmió en el fango.

Quién es ese niño del que hablan los grandes?
A dónde se ha llevado mi zapallo Loche?

Tempranito me iré al campo.
Le diré al chilalo que he llorado.

 

Tu nombre es un sustantivo triste en la mirada de un animal que agoniza

Lloras detrás de tu lágrima
Sumergida en un cementerio
de palabras mal acariciadas

y buscas tu cadáver
_________como quien busca su nacimiento en su memoria.

Se te caen los lunares de la cara.

Tú dices que la fotografía
es un canto enjaulado

yo beso tu boca
vacía de silencios
donde naufraga un tigre ciego

mas luego
antes de que dios se entere que es dios
llega el sol
para decirme que tu sombra es un bodegón de heridas.

A una novia en escala de grises

I

Tienes la silueta como la de un circo sin niños.
Tus alas son silencio y calcio.

Sonrisa de origami
Cejas sin velocidad
y dos balcones desde donde se ven todos los dioses.

Eres caballo y reina.
Tienes las costillas en forma de Eielson.
Tu edad es un abismo desnudo
y en tus senos se esconden los días no consumidos.

Tu lucidez es vino
tu saliva, acústica.

Ojos de probeta
labios castellanos
piel de maíz
espalda volátil
moral de cadáver
cintura desafinada

Eres pan y fauna.

Infantería
Septiembre

Literatura y estupor.

II

Tú contra la opresión del reloj
tú contra los minotauros de cemento
tú contra las palabras que no quiero tejer pero tejo

tú contra mi novio
contra mis amantes
contra el lodo
contra la poesía
contra el asma
contra el débito
contra el zigzag de la vida.

Tú contra Coltraine
tú contra Riquelme
tú contra Nonpalidece
tú contra la putrefacción madura
tú contra el vórtice transparente
tú contra el enorme culo de Lima.

III

Te quiero de paso
te quiero
_______ entre
_____________reglones
te quiero desnuda y cubierta de mí
te quiero entre la pólvora y el ruido
te quiero cuando tus ojos apuntan al sur
te quiero en Kingston, en Corrientes, en Damasco, en Utah,
_____________en Eindhoven, en Tarma y a veces en Lima.

Te quiero en lo más hondo del miedo bípedo
te quiero pues contigo la angustia pesa menos
te quiero porque ya no hay vaciedad
te quiero a sorbos
te quiero por onzas
pétalo por pétalo
y átomo por átomo
te quiero corchea por corchea
letra por letra
te quiero
y absolutamente te quiero también.

Epístola a Emilio Paz

Intifada, Intifada
Intifada, Intifada
Intifada, Intifada.

El hombre es un estuche para la sed y el álgebra.
El silencio es un paisaje.
La soledad una moraleja.
Tras la locura hay locura en bruto.
Con alas de virgen ¿Quién insatisfecho?
¿Qué tenor sino el mosco?
Tras la celosía no hay más que rezos
o un halito de sal color ciencia.
Rasco las venas de la mañana fecundada
para su vertiginosa balada, ay la materia.
Vacila el nauta a sus pies ahogados
en el ecuador de la hora de la odre
que a su padre engendra.

Brotan plumas en el apellido del dado
y un Lázaro acude a mis manos con el dorso descubierto.
Orilla o Cerezo lo que tu garganta mendiga.
Ácido o altar lo que se entreteje en mi destierro.
¡Qué llora la carne!
¡Qué lengua la muerte!
¡Qué perpetuidad sino tu sombra!
No mires al cielo si sabes leer.
El silencio es un paisaje con mentón quieto.
Todos somos extranjeros en estas estaciones famélicas.
El destino, por ejemplo, se derrama de manera vulgar.
Y la belleza está en el Buenos Aires de tu sexo.
Al filo del vino hay sonidos crucificados.
Procura ser caligrama y no poeta.
Por último: Comienzo nuevamente.

Entonces soy lo que el poniente no avecina
y no recuerdo mi muerte.

Cucaracha

Caminas bajo las axilas de Lima.
Eres un coyote mudo.
Siempre harapiento,
con tu mejor traje:
Coxis cubierto de antigüedad
y ubres refinadas en Maracaibo.

Arrastras tu pesada mortandad,
te amontonas en la soledad
como si fueras a retratar tu ceguera.
Quizá ayer
—mientras cuestionabas tu ayer—
tu sombra fue azucena
y tu sonrisa, mármol coagulado.

El hombre es hombre, en cambio tú, tú eres pornografía subterránea;
eres mierda, como la poesía, resplandeciente.

¿Qué llevas en los bolsillos, acaso mi destino de niña?

Eres como el dinero:
paupérrimo, sin conciencia.
Pero eres divinidad, tienes voz.
No tienes moral.
Tienes moral.

¿Cómo es qué aprendiste a gritar en tantos idiomas?
¿Fue durante tu paso por Normandía?
¡Respóndeme con esa voz de pared de hotel!
¡Levanta tu rostro de periódico!
¡Tu indiferencia me hace más humano, y no te das cuenta!
¡La medianoche pesa, y no te das cuenta!
¡Tú no tienes que ser peinado por un desconocido en la funeraria!
¡Tú no tienes que tener sexo antes de ir a trabajar!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Enséñame a leer!
¡Enséñame a leer las lágrimas del mar!
Llévate mis pies de judío postmodernista.
Llévatelos adonde sueles ir.
Allá
donde tus miedos son miedos.
Te ofrezco la vejez de este insomnio
y todo el esperma del odio mismo.

Sonríes sin parar.
Te posas en mis encimas
___y te mofas de mi espíritu.

¡Blasfemas la música!
¡Blasfemas la materia!
¡Blasfemas mi hombro y mi defecación!
¡Blasfemas los manuscritos y la madera!
¡Blasfemas la lejana puerta qué se abre sin avisar!
¡Blasfemas tu sombra y mi sombra y tu sombra, la nuestra!
¡Y sigo aquí!
¡de pie!
¡Contigo!
¡¿Quién eres?!
¡No respondes!
¡Ya nada!
Solo un silencio
__________________________________________________________un silencio.

Plegaria de un soldado en Bastogne

Nadie me pidió combatir
Nadie te pidió ser dios
____en medio de esta guerra hambrienta.

La mortandad sube
como un río que no existe.

Aún recuerdo cuando mis ojos se enamoraron
pero en este sentido nada es así:
El hermano de mi amada murió
al igual que mi esperanza
incluso antes de pisar Carentan
y robarle el futuro a hombres uniformados que ni siquiera odio.

¡Señor!
¡¿Has venido para contarme cómo te irás?!

Soldados
Batallones
Compañías
Regimientos
Divisiones
Naciones
Países enteros
te piden la victoria.

Yo ya no espero tu proeza
pero con el rostro y las manos huérfanas, te ruego:
Guarda a tus hijos -fallecidos los viernes- porque no resucitarán a las 0530 de los próximos domingos.


Pamela Janet Rodríguez. P. Poeta Inca. Mujer de pluma. Interesada en toda pasión y afición de creación artística poética. Nacida en Lima Perú. He pertenecido a la Escuela Literaria del Sur-red de Escritores y Escritoras por el Alba (Venezuela). He colaborado en revistas literarias de formato digital como artesanal: Revista Cinosargo (Chile) La Máquina de escribir, Delirium tremens de Perú, Revista digital Papirando(Argentina) La Fanzine de España, Alcanza poesía (Argentina) y La Revista Cultural Calle B (Cuba-Cumanaguaya) Participando en las antologías poéticas: Libertad en mi cuerpo yo  decido, Cascada de Palabras, Cartonera (México), Grito De Mujer (República Dominica) Antologías poéticas Mil Poemas a César Vallejo, Mil Poemas a Sor Teresa De Calcuta, Antología Poesía Hembra (Perú). Actualmente trabaja y pertenece al proyecto literario del portal web https://liberoamerica.com/, Lima-Sub: https://limasub.home.blog/ y Poliantea: https://polianteas.wordpress.com/ 1er lugar Cuento Internacional Letras Sueltas -Escritores De Cali Fundación. Finalista De Micro poesía – Librería Mediática De TV Lecturas De Venezuela. Finales: Finalista del primer concurso “El gran poema para Vallejo”, realizado por el Colectivo Poético: Viernes Literarios y el concurso. Convocatoria 2018. Actualmente pertenece al Colectivo Literario Lee K´ana

El infierno musical

Mil voces cantando,
engendros productores
de rondas nocturnas,
como perros vagos;
asesinos y suicidas
afuera duermen sin saber de mi vigilia.
Espíritu y alondra,
lo ebrio se contrasta en trino
y mi locura cuelga de una rama,
gorriones mudos me delatan
¡Neruda grita sus versos!
a través de los rocíos fríos
que salen a morir por un momento.
Los rojos versos
sonríen al espejo
góticos diafragmas ilustran
palabras mutiladas
buscando asilo en mi garganta.
Un espasmo cerebro vascular
asalta el eco de lo insensato
metáfora y jilguero, como en el diván de una plaza
escenarios de vanguardia
porque mis delirios vuelan
ceniza al viento.
¿Y por qué esta locura, y esta apuesta?
que reverbera en esa hoja con filo de un cuchillo.
Usurpa mis horas
al sondear sus sombras.
¿¡Sera demencia lo que tengo!?
estremeciendo el limo dormido
evocándose a sí mismo en un onirismo
ángeles y demonios
que dormitan extramuros
sola con mi criatura
con su alma y con la mía,
¡esquizofrenia maldita!
guardar tu gesta
una y mil veces recitada.

Mis aguas vuelven a encauzarse.

Pescando buñuelos en tardes de chelo
retornan en mi mente
los ficus de joven bosque
remembranzas juveniles, jocundas,
oriundas de abriles;
Pintados en campos de colores párvulo.
Mi jardín aún conserva
el simiente de primaveras
en verdes campos, vestigios aquellos.
El aire que sopla, me trae a la memoria aquellos años
de juventud que aun titila;
deposito de antaño que aun palpita,
en follaje de oro, robledal y brizna.
Siento en mis manos la nieve vieja y el terreno seco.
Se extraviaron palabras con el pasar de prisa.
Recuerdo bien, fue nuestro tiempo un aliado.
Si hubiéramos cruzado la orilla
el mar y sus olas no hubieran desandando el olvido
y la savia de los bosques absorbería liquidas reliquias.
Voy cocinando candidez en sartén hirviendo
para el sazonar de recuerdos.
¿Recuerdas nuestras danzas bajo el alba del día?:
yo te recuerdo sin prisa.

Interrogantes

No hay verdad en todo verbo
y más a menudo de lo que se cree,
el opulento universo se cruza con el
nuestro, desde el suspiro banal hasta el
éxtasis más exquisito de los santos.

El desorden de las miradas, el
fuego artesano que en otros tiempos
empuja al sentido a una
historia de tránsitos, a
la sombra que avanza y se
arruina en el pasto
mojado por chispas, y tú,
que colapsas en el aire
en secreto, tienes un mareo
de ternura perdida.

La pasión que nos persigue de
años caóticos.

(Otros hallazgos, nos prueba)

¿Qué palabra pusiste en el camino
o qué palabras fueron las huellas?
¿Quién habló,
_____________sin cubrir el silencio?
Las raíces, los hilos, las ramas,
el brote rígido de los desenterrados.
No tiene abatir.
El alma no tiene huesos:
Solo agujeros

En el polvo de mi camuflaje,
solo silbatos detrás de ortigas
y arbustos: ¿aire o sierpe?
De vez en cuando un estallido,
para ver si aún está vivo
o en forma, si
sale fuego o vaivén. Mientras
sigues tirando de ese golpe
en el seso, piensas: ¿todos somos
sierpes? La palabra
se suelta, se suelta, huye, las
neuronas
devoran,
silbando las noches con la
dispersa de las lenguas.

Luego atraídos por la marea, ya que
el verano monta claro,
vacían esos pensamientos
sobre la superficie del agua.

El país sin rostro

Como un niño perdido, estoy buscando un país
Con aromas de tierra ámbar y heno arrugado
Donde dejarse llevar por los susurros del agua

Avellanas escondidas debajo de sus párpados
En sus salones los claros son corolas.
El enebro se enciende a los lados de sus valles.
Sus pliegues tienen el olor dulce de los narcisos blancos.

La fuente donde beber bajo la espuma se ha secado
El trigo de la felicidad ha perdido sus espigas.
La tristeza fluye de los corazones más ardientes
Me hundo en el laberinto del viento

¿Dónde están las colinas donde recostar mi cabeza?
Antes de poner el pie al borde de la noche
La vida es un país del que huyó la alegría.

Bramando mi muerte hacia la orilla del mar

Encaminándome por sueños diluidos
voy aberrando los recuerdos;
Como arena entre mis manos
de tiempos desvalidos.

Atrayendo un afloro palpitar
como eco a mi oído
navego hacia lo desconocido.
Y el abad de mi ministerio yace perdido
Voy anidando los lamentos en la solana
de mi tejada y tu sombra en una esquina
sin emitir palabra.

Con mil sentimientos y pensamientos ecuménicos;
dialogo ya con las memorias
y espero esa ola de verdades
que me ahogue por la mañana.

Acordes unísonos
descubiertos en el abismal
de unos labios
que me van degustando la demencia
deletreando su abecedario
esperando la llamada.

Suenan las campanas de mi ministerio
abriendo sus puertas en su frágil fe
y este pútrido gusano que me devora las entrañas
rasgos de muerto, miradas que no hablan
y tú en una esquina sin emitir palabra.

Mientras se desvanece mi reflejo en el espejo
suenan campanas de duelo
bramando mi muerte
hacia la orilla del mar,
he partido al fin
al más allá.

Alzheimer Senil

Altos corredores
aleados con gotas de aluminio
¿Qué es esto de perderse y encontrarse?
En este aforismo venidero
un agudo cincel congela su canción alborotada
y el delirio abre sus rejas de ayer.
Címbalos, avispan el cerebro cual chispa
¡Oh ciudad de los gritos!
Libérale en cordero de Dios y sacramento.
La guardia civil siembra fusiles y pólvora negra
serpenteando en su cabeza,
estallan en guerra.
La vejez no entiende de tiempo,
perdido en reloj sin manija
Con locura se cobija,
embarcándose en telegramas
de voces viejas y heladas;
Siempre viajan
en el lado equivocado,
donde al sol le entra pereza,
donde el respaldo está helado.
Viajan solas las memorias;
en esencia consumada,
la visita de su adiós,
de su brisa contenida
Ya no hablan,
ni siquiera escuchan;
cierran los ojos y miran
los cuerpos recién nacidos,
a los que ya no tiene vida.
En tanto que la profundidad lo envuelve,
un muro llora sin poder autorretratarse.

Me esparcen los pájaros

Entiérrame en el aire:
el suelo será demasiado duro,
los árboles demasiado lejanos.
El cielo está justo, más
allá de la ruta
de leño de una montaña sin sombras, a
cincuenta millas al este del hogar.
No dudes
en llorar, acercarte
y acercarme a ti.
Seguiré siendo yo,
este cuerpo y esta piel
y estas manos.
Pero no estaré allí,
mis costillas cambiarán una pulgada en cada dirección
en espera de cosas más grandes.
Cuando muera, déjame
en las rocas con un atavío de lino,
y recuerda
el tirón de la tierra hacia el cielo.
No olvides el color
de mis adentros, ni el sonido
de las estrellas, memorícelas
para que quede alguien que los recuerde.
Lanza el polvo de los huesos
blanqueados en el vuelo,

y así las aves puedan
reconstruir el amanecer.

A tus pestañas largas

A tus largas pestañas,
de tus ojos al agua oscura,
déjame dibujarlos.
Déjalos profundamente cortinas.

En linterna de sombra dormida
se tambalea
la distancia de lo que es del mundo,
luz plena, ruina y día.

En los campos
donde perdura el viento te confundes.
El trigo se embriaga,
larga y enferma se destaca una poda
contra el cielo.
Dame tu mano
tan unidos nos mantendremos,
desnudos en el viento,
de vuelo de pájaros,
de tormentas de verano.
En la sustancia de sonidos ventilados impregnaremos.
En la reflexión de otoño estaremos inmersos.
Entre las orillas azules del mañana.

A veces en los bordes,
de una fuente oscura nos mudaremos;
Una profunda intención tranquila,
de nuestro amor buscando
una grandiosa puesta de sol,
que tan ligera te toca la frente.

Escrito por Emilio Paz

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y "La balada de los desterrados" (Ángeles del Papel Editores, 2019). Posee trabajos publicados en diversos medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, Cuba, Uzbekistán, Bulgaria, Francia; siendo traducido al rumano, francés, italiano, búlgaro, uzbesko, inglés y tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento - Perú 2019 organizado por la revista "El Parnaso del Nuevo Mundo". Ha participado de diversos recitales poéticos, congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/).
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