¿Por qué me obligaron a leer esto en el colegio? «Marianela» de Benito Pérez Galdós

Así es. Esta vez le toca a una novela que seguramente significa muchísimo en la historia de España, pero que en Latinoamérica no pasa de un miserable episodio en la clase de Idioma Español. A nadie le interesa esto, pero gracias a este mentado libro obtuve un apodo muy cruel en la secundaria, así que trataré de hacernos justicia.

Resumen ejecutivo

Publicada en 1878, Marianela es una de las novelas de tesis de Benito Pérez Galdós, es decir, una novela enfocada en expresar la opinión o ideología del autor. En este caso, Pérez Galdós explora cómo funciona la bondad en un mundo con clases sociales.

Marianela (aka “Nela”) es una adolescente pobre, ignorante y desnutrida crónica que sirve de lazarillo al joven, guapo, elegante, brillante pero trágicamente ciego y cojo Pablo Penáguilas. Pasan los días caminando por el bosque mientras Pablo se enamora del buen corazón de la Nela y Nela lo entretiene con su romantizada falta de educación básica y su personalidad tierna.

Un día, un doctor amigo de la familia Penáguilas ofrece operar a Pablo para darle el sentido de la vista. Pablo, obviamente, está emocionado porque finalmente verá el rostro de su amada Nela y la convertirá en su esposa. Marianela, por su lado, teme que Pablo la despreciará cuando descubra que ella se parece más a Gollum que a Galadriel.

ALERTA DE SPOILER

Pablo recupera su vista, pero la primera mujer que se le cruza es su despampanante prima Florentina, que de paso estaba comprometida con Pablo para preservar el nombre y privilegio de la dinastía Penáguilas con la cantidad mínima de incesto (quizá por eso nacen cieguitos). Marianela, mientras tanto, cae en la depresión incurable del Joven Werther y muere dándole la bendición a Florentina y Pablo para que protagonicen una versión más coqueta y privilegiada de Cien años de soledad. La familia de Pablo entierra a Marianela con los honores que probablemente le habrían servido mejor en vida, y el autor promete dedicarle otro libro a un personaje secundario. Fin.

Lo que te dijo la maestra

“Este libro es muy, muy cortito y fácil de leer. Les haré un examen corto donde cada uno de ustedes deberá dibujar a Marianela como se la imagina.” (La clase de Español se pondrá muy racista muy rápido.)

Lo que NO te dijo la maestra

“Esta es una novela sobre el destino de los pobres y las microagresiones de una sociedad estratificada. No puedo enseñarles esto porque ustedes estudian en colegio privado y tienen sirvienta en la casa, así que voy a hacer demasiadas alusiones a Betty La Fea.”

Pero entonces, ¿por qué lo leímos?

Marianela es una de las novelas de inicio de un autor que no solo fue postulado para el Premio Nobel, sino que también fue diputado español y miembro de la Real Academia Española. Creció en una familia acomodada que siempre le permitió desempeñarse en la escritura, amancebarse con modelos y estudiar en las mejores universidades. Básicamente: Benito Pérez Galdós era el Mario Vargas Llosa del siglo XIX.

Como a cualquier persona extremadamente privilegiada, pocos temas lo entretenían tanto como sobreanalizar la vida de los mendigos. Marianela forma parte de un ambicioso proyecto que explora la naturaleza humana, la política, la tradición y la historia en un universo ficticio lleno de crossovers entre sus personajes e incluso historias que se alargan en trilogías o tetralogías. Podemos llamarlo el Galdósiverso, donde los únicos villanos son los finales felices y las novelas se dividen en varias etapas, como las Piedras del Infinito.

Después de las llamadas novelas de tesis, Galdós lanzó una serie que él mismo (tan humildemente) llamó la novela española contemporánea, con un ciclo “de la materia”, uno “espititualista” y uno mitológico. En cada ciclo, el autor exploraba diferentes ideologías, géneros literarios y problemáticas sociales en anticipación a su obra más importante: Episodios nacionales. Al estilo de Infinity War y el Universo Marvel que les mencioné, Episodios nacionales consta de 46 novelas que van desde la Guerra de la Independencia Española hasta la Restauración Borbónica.

Pero volvamos un minuto más a Marianela. Esta obra es una de las iniciales de Galdósiverso y explora las diferencias (injustas) entre las clases sociales. La relación entre Marianela y Pablo está llena de desigualdades: ella puede ver su separación en algo tan banal como su apariencia, y él ciegamente cree que puede permitirse los caprichos del corazón sin las fruslerías del estatus y el dinero. Marianela sobrevive sin suficiente alimento, seguridad y educación en un hogar abusivo. Y a pesar de su naturaleza inocente y gentil, ella entiende que su lugar siempre estará en la servidumbre, porque el afecto de alguien como Pablo pertenece a un código de privilegios, contratos sociales y bailes de salón.

Por eso es tan irónico que la Nela muera en una mansión, rodeada de personas que la quieren y confortan porque finalmente entienden el beneficio que trajo a sus vidas a través de su propia humillación. Es aún más irónico que el pueblo que le dio la espalda durante toda su vida la despide con la pompa de una princesa. Marianela es el patito feo que al crecer no es un cisne sino un buitre.

¿Valió la pena?

De cara a la desigualdad que persiste en Latinoamérica, quizá no es tan mala idea que sigamos leyendo a Marianela. El problema es que nuestras maestras de literatura huyen del propósito real de la novela (la desigualdad social y la discriminación) para enfocarse en la muy cursi historia de amor sobre no juzgar a las personas por su apariencia.

Personalmente, esta relectura me reveló muchas posturas sociopolíticas que escaparon mi cerebro adolescente resentido por el bullying. Por ejemplo: Pérez Galdós tiene una gran influencia de Charles Dickens en esa narrativa sobre la bondad en el mundo dividido entre ricos y pobres. Pero donde Dickens ve finales felices con millonarios redimidos listos para la adaptación de Disney, Pérez Galdós ve una conclusión más realista que nos recuerda la manera en que preferimos ignorar o invisibilizar la pobreza. Es dolorosamente vigente porque Pérez Galdós no tiene miedo de admitir que la miseria de Marianela es la razón de su fealdad: viste mal, está emaciada y se mantiene sucia. La “noble y generosa” Familia Penáguilas ignora por completo la precariedad de Marianela porque están demasiado ocupados pensando en la boda de Pablo y la unión favorable para sus familias. Pero la fealdad de Marianela no puede resolverse con un makeover y una clase de etiqueta en la alta sociedad: es un destino ineludible que comparten demasiadas personas en la calle. Galdós entendía esa precariedad y la representó en esta novela con una actitud menos sincera que cínica. Esto le pone otra capa de fantasía a María la del Barrio.

Por otra parte, hablemos del autor. La proeza de concatenar y ficcionalizar la historia de España fue el trabajo de una vida entera dedicada a entender ideas, tradiciones, movimientos políticos, eventos sociales, lenguaje, literatura y decenas de posturas revolucionarias. Pérez Galdós pasó su vida preparándose, tanto académica como artísticamente, para dejar una obra cumbre de la literatura española. Y eso merece todo el crédito del mundo. Pocos artistas tienen esa disciplina, dedicación e influencia. [Pero siendo honestos y realistas-contemporáneos: pocos artistas tienen una familia con dinero que los celebre y mantenga.]

Dato inútil para tu trabajo escolar

Esto quizá sorprenda a muchos lectores que, como yo, leyeron la obra en Latinoamérica y sin la menor idea sobre la historia de España: Episodios nacionales tiene una versión infantil ilustrada y una secuela titulada Episodios nacionales contemporáneos, la cual consta de 12 novelas y relata los eventos posteriores a la muerte de Pérez Galdós, incluyendo la Guerra Civil Española y la dictadura y derrocamiento de Francisco Franco. Las novelas fueron escritas por Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March y están disponibles en Editorial Planeta.

Dato aún más inútil pero vengativo

Las personas que me apodaron “Nela” siguen solteras y ninguna es millonaria. ¡VÁMONOS!

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