Pablo Queralt: «La poesía siempre es experiencia»

Pablo Queralt es médico y poeta nacido en Buenos Aires, donde reside. Es curador de poesía y organizador del Ciclo de Poesía en la Biblioteca en San Isidro y creador y curador del Festival de Poesía de San Isidro. Actualmente publica notas en el diario digital Jujuy al momento, en la revista digital Merece una reseña y en yvespoetryclub.blogspot.com. Publicó los libros de poesía: Cansancio de lo escrito, Un seductor mañana, La flecha de Agustín, Primer paso, Reescritos infinitos, Pueblo de agua, Crack, Escribí mi nombre, Late, 89Golpes y un whisky, El Padre, Pájaros en palabras, Pavarotti, Laleblan, Aves del paraíso, Poema de la nieve, Jazz, Perfume animal, Cocineros, Coca, La piscina, Ser y ser visto, Nací en el cine, Ópera  y Raros sentidos. El libro La Piscina y Coca fueron publicados en España por Niña bonita cartonera de Zaragoza y por editorial Karakartón de Palma de Mallorca y el libro Aves del paraíso en Francia por Julieta cartonera. Sus poemas figuran en muchos blogs de Argentina, España, Chile, Uruguay y revistas literarias. Fue traducido al catalán y al italiano. Hizo la traducción de Ensemble encore, último libro de poemas de Yves Bonnefoy y de Perambulans in noctem y El hombre con sudores nocturnos de Thom Gunn.

En esta ocasión, entrevistamos a Pablo Queralt por su flamante poemario Biósfera del amateur publicado por Camelot América.

En tu libro, los versos fluyen, son libres, ¿cómo lográs soltarte y viajar de una imagen a la siguiente? ¿Sentís que hubo un cambio entre tus primeros libros y este en ese aspecto?

Sí, hubo un recorrido propio de las lecturas y de dónde iba poniendo el foco de intensidad en la escritura, además de mi propia reeducación de los sentidos, como dice el cineasta Rosselini. En un mundo donde los universos de valores son tan mutantes y veloces, para poder encontrar el propio, ser expresado en la literatura, en mi caso más precisamente en la poesía y los ensayos y la traducción. Todo es parte de una misma cosa, que a su vez, es parte del todo. Siempre desde mis comienzos intenté hacer un intercambio del adentro-afuera y sobre todo del libre fluir de la conciencia, cómo se desarrolla en verdad en nosotros, no es que pensamos fijamente en una sola cosa sino que hay una simultaneidad donde van surgiendo muchas cosas interpuestas, sobre o yuxta puestas, a veces contradictorias; todo ese «misse en escene» es lo que me interesa como escenografía y desarrollo del poema, pero por supuesto dar un sentido de lo que se habla, como decía Denise Levertov, eso que llamaba el muleto. Creo que esa es mi construcción, donde una idea de pensamiento va en paralelo con otra y en algún punto hacen contacto. Como decía Aldous Huxley, varias líneas de pensamiento, pero no más de 6 o 7, si no es el caos. Algo así hacía John Cage en música, captar todos los sonidos ya que en el mundo real es casi imposible aislar un solo sonido o ruido, y en la mente sucede igual, esa es mi ruta. Que mi parte animal, mi parte hombre, mi parte cosa, mi parte alma, máquina y flujo encarnen en mi escritura, y entonces creo logro lo que quiero. Cosa que se fue afinando desde su punto de partida, primer verso, primer poema, primer libro, Cansancio de lo escrito publicado por Tsé Tsé, ya a los 40 años, así que esperé para publicar. Y con los libros que pasaron a ensayo y error, logré un flujo de articulación de palabras, ideas, que me interesa y me hace feliz, pero la poesía siempre es experiencia, el próximo libro.  

Te leía y sentía en el yo poético un humanismo que desencaja con lo impuesto por la sociedad. ¿Cómo ves el concepto «masa vs individualidad» en el arte? ¿Se puede apelar a las dos? ¿Con cuál te sentís más cómodo?

Y si el sentido común es lo más primitivo y poco inteligente, y es verdaderamente impuesto por el poder, aquello que llamás sociedad; en todo caso estoy de acuerdo con un término más solidario, comprensivo del ser y sus necesidades y bellezas, como comunidad, en vez de como decía un médico homeópata profesor mío: la Suciedad de consumo. Esa que dirige las vidas individuales y hace que esa gran masa se estupidice en vez de desarrollarse cada uno en sus capacidades de ser. El alma está muy postergada, fijate que en ninguna escuela te enseñan para que estamos aquí y qué somos. Sin embargo, te llenan de conocimientos, algunos que no son necesarios para desarrollarse y nadie te enseña que tenés que ser feliz y a saber a qué viniste, cuál es tu capacidad, tu vocación y desarrollarla, caso contrario es subsistir como pasa en la gran mayoría a la que llamás masa, la que vive para tener y no ser. Creo que amar es el más difícil de los asuntos en la vida del hombre, y por eso muchos se rajan, huyen ante la posibilidad de tener una vida mejor o tal vez la única que valga la pena, en la cual soy el que maneja el personaje y no ser manejado por el personaje que va corriendo atrás del deseo o las imposiciones de lo que se llama el éxito. Lo cual no es nada ya que es archisabido que el éxito y fracaso son dos caras de la misma moneda.    

¿Cómo transitás la soledad de la escritura? ¿Y cómo nutre tu escritura la soledad de la vida?

Una cosa es la soledad del Ego y otra estar solo con uno mismo en su propio vacío, que todos tenemos y tratamos de llenar con cualquier cosa para aliviarlo, hasta hay poetas que utilizan el oficio para esto, lo cual me apena porque considero a la poesía un arma muy potente como lo es el teatro, la música que nos pone en situación de comprender. Podemos acercarnos a las esencias, lo que es verdadero, y necesario para vivir, ser feliz, amar. Una forma de despojarse de uno y poder aceptar la vida que en sí misma es maravillosa, a pesar de los sufrimientos. Pienso, por otro lado, que quien no aprendió a estar bien solo difícilmente pueda estar bien con otro, sería llenar un vacío que sólo uno puede completar para amar a otro. La poesía no te deja solo, igual que el que sos siempre va con vos, hasta te diría dejas el cuerpo y sigue, es imposible abandonarlo. 

«Por favor no hablemos si ya estamos juntos ya nos amamos ya nos sacamos el ego» y «No hablemos más / Cantemos o bailemos en una clase de teatro». Somos frágiles, las palabras ajenas y propias nos quiebran. ¿Cuál es la belleza del silencio?

Es una belleza total y a veces es difícil de sostener, yo por ejemplo durante años lo sufrí. Ya que de niño me castigaban con el silencio, o se enojaban y no te hablaban o te decían no digas una palabra más. Y si bien la palabra es un vehículo de construcción, de comprensión y conocimiento, una palabra puede hacer mucho bien pero también mucho mal. Me gustan y creo es necesario para el ser saber hablar y saber callar, y disfrutarlo con placer. Recuerdo el famoso dicho Tibetano «no digás nada que no supere el silencio, no digás nada que le pueda hacer mal al otro, o que no pueda comprender». El amor es comunicación y tanto amás a alguien que llega el momento que no lo necesitás, solo los amás y si  compartís mejor, pero si no ya está.  Porque te amo quiero lo mejor para vos. 

En tus versos encontramos algunas dicotomías como lo que sos o lo que no sos, cruzar la puerta o no cruzarla, amar o no amar. ¿qué es lo que nos separa de cruzar una puerta?

Tal vez sea el destino pero tenemos la oportunidad de cambiarlo superándonos, en todo aquello que vinimos a mejorar en un sentido de escala ascendente para ser completos o mejores en nuestra capacidad de ser. Se dice que cada puerta que abrimos o que no en definitiva son nuestras decisiones lo que hicieron que llegáramos hasta aquí. Ahí esta el misterio y los mil y un factores que están en nosotros y las circunstancias para que sigamos sanos y felices o quedemos postrados en el camino. Tarea nada fácil, que implica un autoconocimiento o meditar que si también da la poesía, para territorializar con palabras esos campos incorporales que percibimos, con sus compases internos y ritornelos, para salir de la bipolaridad. Estar atentos, despertar de una buena vez y no seguir los encandilamientos del Ego. Creo que la poesía ayuda a desbaratar al Ego, que es todo lo que no somos, una ilusión y para encontrar verdaderamente la belleza de la vida. Nada es para siempre.

¿Por qué el libro tiene una sección dedicada al teatro?

La vida es sueño y los sueños sueños son, dice Calderón. El teatro también como la poesía son formas de despertar, estar atento y no perderte lo bello de este transito que estamos haciendo en la vida. El cuerpo usa la ropa como el alma usa el cuerpo. Y ese cambio que se da en el teatro cambiando un cuerpo escénico por otro real nos nutre, nos hace comprender tanto al actor como al público, y que podamos decir cuando salimos de la función teatral, como dije en un poema de mi libro Ser y ser visto, cuando salimos ya somos otros distintos a los que entramos. El teatro debiera enseñarse en la escuela como una forma de enseñanza de vivir, pero no.

Tu poesía habla mucho sobre el dolor, ¿escribís con la herida en carne viva o dejás pasar un tiempo?

Uno nunca sabe cuando está en carne viva y cuando deja de estar o bien en esa alternancia, pero en general adhiero a que el dolor es inevitable pero al sufrimiento lo podés evitar. Y una forma de comprenderlo es escribir, leer, escuchar música, ver un cuadro, hacer el amor, charlar, disfrutar un bello y claro día de luz, uno más no uno menos. No cansarse de ser feliz.

¿Puede ser la literatura una manifestación de algo que pasa en el cuerpo? ¿Cuál es tu visión como médico?

Somos una totalidad, yo soy médico homeópata, también fui traumatólogo lo soy, pero tengo una visión holística si el alma nos se cura el cuerpo vuelve a enfermar. Curar, calmar, consolar.  Me apena la velocidad en que se vive y que la gente quiere curarse antes de enfermar y no comprende que hay tiempos y que son muy útiles para el autoconocimiento y no volver a enfermar. La enfermedad aparte de tener que curarla que no está bien, nos está diciendo algo, nos habla de algo que debemos mejorar o prestar atención. Volver al camino es la curación. Un médico pediatra decía dale el antibiótico y también leche y miel, la dulzura tenía que estar presente y además permitió que durante la internación en el hospital la madre durmiera con el hijo. Y la poesía es todo eso. El cuerpo físico, el mental, el astral y el de la escritura es una sola y misma manifestación y puede abordársela desde cualquiera de todos ellos.

«Cuando abrí el mensaje y recibí su vapor recibí una buena dosis de eso y volé me empapé de esa luz y empecé a distribuirla ya no era una estatua». Ese mensaje que describen tus versos podría ser la literatura. Se nota que sos una persona que disfruta de compartir la literatura propia y ajena, ¿qué es lo que más te enriquece del intercambio con el otro, la otra?

Todo intercambio me enriquece, aprendo, es conocer, cosas que tal vez eran impensadas para mí, o que aborrecía, por eso siento que sobretodo antes de acceder a una obra sea un texto, un film o un cuadro, o performance uno debe liberarse de esto me gusta, esto no me gusta, uno debe abandonar todo preconcepto para poder entender lo que hizo el autor. Toda poesía es buena aún la que no tiene casi oficio porque le hace bien a esa persona, pero se valora el oficio porque si un poema es publicado tiene que tener algún valor en cuanto a trabajo, oficio, y que realmente exprese algo más allá del común. De los buenos poetas uno puede obtener ideas expansoras y desarrollar a partir de ese punto un libro. Todo es elemento convertible al poema. Algo escuchado, una música, lo que uno lee. De todos lados se toma, es imposible crear desde la nada.

Les compartimos dos poemas del libro:

1

Tal vez goteando en el odio que me arranqué y deshilé hasta que se apagaron las luces 
y amaneció dentro de los ojos un solaz donde 
la luz se apila y multiplica tal vez 
por las palabras que no escribí por falta 
de práctica por no poner el corazón  guardado 
que siempre llega tarde tal vez por que las marcas que nos recuerdan que nos hicieron o por que si cambiás el mundo no te va a acompañar 
en tu nueva conciencia 
o por que hay ciertas cosas que no se arreglan.

2

vocación de amar que se repite quien recuerda ya 
su primer nombre su murmullo de orilla su momento precioso 
su lumbre de cuarto vacío mi lugar en el mundo
es pasar por la ignorancia para conocer la belleza
adivina  
amar es ayudarnos a conocernos
es el secreto la bondad permanente que se filtra como un canto 
que nos roba el ritmo en ese alba 
sin deseo que no hayamos cumplido.

Escrito por Denise Griffith

Escritora y editora argentina miembro de PEN internacional. Traductora literaria y técnico-científica graduada del IES en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández". Publicó el poemario "Carencia" con Editorial Liberoamérica en 2019. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Colaboró en diversas revistas digitales. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com Instagram: @d.e.grifith

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