El insomnio y la posibilidad de la escritura

El insomnio es una verdadera molestia para quien lo padece, una imposibilidad recurrente de conciliar el sueño. No importa si se realiza ejercicio, si se evita el café, si se crea un ambiente saludable y libre de ruidos, nada garantiza al insomne el deseado descanso.

El único requisito para dormir es tener sueño, escuché una vez. Ni cortinas oscuras. Ni silencio absoluto. Ni un ambiente templado. Desde esta lógica podría parecer que quien no duerme, no está lo suficientemente cansado. Imaginen a alguien con un hambre voraz pero que, por algún extraño motivo, se descompone al comer. La comparación es innecesaria pero permite comprender un poco más el fenómeno: quien padece el insomnio necesita desesperadamente dormir pero no puede. ¿A qué se debe esta imposibilidad?

Las causas son diversas, podría sugerirse que el mundo en el que vivimos, con su acelerado ritmo de vida y las intensas exigencias, influya. Algunos tienen la fortuna de padecerlo solo por un tiempo determinado o ante experiencias traumáticas y con el tiempo la situación se regulariza. En otros, la interrupción del sueño es recurrente. En cualquier caso, queda claro que no hay una única explicación de la afección ya que esta dependerá de cada persona.

El misterio del insomnio ha sido retomado con frecuencia en la literatura. En el plano de lo literario, la vigilia se presenta como una consecuencia del amor (o del desamor); como el resultado de un problema existencial. Para Marina Benjamin -escritora insomne- el insomnio puede ser también la posibilidad misma de la escritura. “De más está decir que sé todo sobre técnicas para combatir el insomnio, porque él y yo tenemos una historia. Estamos tan entrelazados que hemos experimentado todas las etapas del amor; de la emoción a la perplejidad y al aburrimiento, una y otra vez” explica Benjamin en un libro reciente dedicado al insomnio, ideal para leer en alguna noche de desvelo.

Frente a la resignación del no dormir, leer y escribir se vuelven dos de las actividades predilectas para muchos. Kafka, Pessoa, Woolf fueron algunos de los tantos que padecieron la dificultad de conciliar el sueño, todos ellos transeúntes en un limbo entre el día y la noche.

El escritor Pablo Chacón dio una vuelta de tuerca a la interpretación de la vigilia. En su ensayo Los otros. Historia universal del insomnio sugería que el insomne es como el personaje Bartleby, del reconocido escritor Melville, en el que el noctámbulo preferiría no dormir (en alusión a la frase preferiría no hacerlo del personaje del cuento). Así, el insomnio se vuelve algo más que la posibilidad de la escritura, el insomnio se vuelve un acto de resistencia. Restará ver si el sueño no vence.

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