Todos gritamos por las noches | RESEÑA DE «el circo volador» DE alicia louzao

Alicia Louzao (Ferrol, 1987) es doctora en Filología Hispánica y licenciada en Filología Inglesa. Ha sido profesora en la Universidad Complutense de Madrid y ahora es docente de Lengua y literatura en un instituto de enseñanza pública. Colabora con ya alrededor de 80 artículos en diversas revistas en papel y en digital: Ocultalit, Quimera, Le miau noir, Culturamas… y forma parte del grupo de versocabaret Prostíbulo poético. Uno de sus versos decora las calles de la ciudad de Madrid al haber sido seleccionado en la iniciativa Versos al paso y su relato Pausa para una tostada fue publicado en La gran belleza (nº5). También ha publicado con Liberoamérica, siendo antologada en Liberoamericanas: 140 poetas contemporáneas. Su primer poemario Manual para la comprensión del insomnio se publicó en 2019 en la editorial El Transbordador y recientemente se ha publicado el segundo titulado El circo volador (Versátiles, 2020) del que hablamos en esta ocasión.

Alicia Louzao: «Las pequeñas cosas hacen que la vida no se desmorone»

Los poemas de Alicia están rodeados de un halo onírico y tienen vida propia, casi se puede sentir su respiración y su pulsión a lo largo de las páginas de sus libros. La libertad que ofrecen las palabras es una de las máximas de la autora a la hora de crear textos y es por eso que el estilo de escritura de sus dos últimos libros se aleja de las normas del poemario entendido como tal, acercándose mucho más a la prosa poética.

El libro es un viaje a través de los diversos espacios de un siniestro circo, al más puro estilo de los que podemos ver en películas como Dumbo o Balada triste de trompeta, y en los que en cada rincón nos aguardan diversos y pintorescos personajes. La autora nos lleva de la mano a visitar los carrousels, la tienda de las pitonisas, la casa de los horrores, la habitación de los espejos y finalmente asistiremos al final de la función y saldremos por la tienda de recuerdos.

Algunos de los temas que trata la obra son el duelo, el paso del tiempo o la necesidad que tenemos de crear mundos ficticios e historias que nos ayuden a sobrellevar una realidad que, en ocasiones, se torna dolorosa. Los poemas de Alicia nos hacen reflexionar acerca de la soledad, la muerte, la identidad o el lugar que ocupamos o deberíamos ocupar en el mundo.

Todos gritamos por las noches cuando pisamos las estrellas
y pisamos los ojos de los muertos.

Fragmento del poema “Canción de cuna para los niños en el viaje”

Encontramos también poemas en los que habla de su tierra, de un lugar que conoce bien desde la infancia. Desde esos campos siempre húmedos de Galicia, desde el agua de la lluvia, del mar y de los ríos, surgen las palabras y recuerdos con los que Alicia teje este poemario, acercando al lector a su tierra natal y a las sensaciones que estando en ella se pueden percibir.

Y yo solo creo en la lluvia.

Todavía creo en algo.

Aunque busco el hueco en la mano

como el que busca un disparo en la nuca.

Fragmento del poema “Lo único cierto es la lluvia”

Y el agua escucha las voces.

Y los muertos escuchan las voces.

Y las ondas agitan los corales y los peces cuelgan a secar sus escamas en las puntas de la nariz de los cuerpos que caen al agua.

Fragmento del poema “Cuerpos en el agua”

Asimismo nos habla de sus ancestros y de las memorias de su niñez en el pueblo, en casa y en la escuela. La infancia y sus reminiscencias son temas que se repiten incansablemente en la escritura de esta autora. Porque en palabras de la propia autora “en la madurez, la infancia es un flotador de supervivencia” por eso, en algunos fragmentos, el poemario puede asemejarse al diario de un niño en el que bullen sin cesar fantasías ilimitadas. En él «las niñas se reúnen en el patio y juegan a cazar moscas y devoran la hierba cuando no las miran las madres asustadas», son «blancas y frágiles y serpientes con veneno” y la voz poética asegura que alguna vez fue como ellas.

Y eso lo saben los niños porque sus abuelos se lo cuentan por si acaso un día se la encuentran en una carretera pisando las moras que ellos olvidaron.

Fragmento del poema “Canción de cuna para los niños en el viaje”

Los cristales y espejos poseen también un significado esencial dentro del poemario. En este circo, estos artefactos además de tener el poder de reflejar la propia imagen, tienen la capacidad de recordarnos el pasado, mostrarnos el presente y dilucidar el futuro. Los reflejos aparecen en forma de bola de cristal, de laberintos o habitaciones de espejos y también por supuesto en el agua.

–Venimos huyendo de la lluvia.

–Y la lluvia conoce nuestros nombres.

Fragmento del poema “Nos vieron huyendo de la lluvia”

Los variopintos personajes con los que nos encontramos durante este viaje pertenecen a mundos fantásticos y sobrenaturales, son criaturas nocturnas, espectros, mujeres con coronas de pájaros, señoras que se pulverizan o se convierten en agua, fuerzas elementales y entidades con varias caras y voces. También encontramos en este circo a uno de los personajes predilectos de las historias de Alicia ya desde su primer poemario: el doctor Emetteus de la Universidad de la Atlántida, experto científico que «tiene ojos para lo que no existe».

De noche las criaturas que no vemos salen a cazar pájaros dormidos y de día se ocultan porque hace demasiado calor para
la piel que se derrite como los dientes
en un fuego que cabe en una mano.

Fragmento del poema “La hora de las criaturas”

Entre sus páginas también encontramos escritores como Lewis Carroll, Murakami o Edgar Allan Poe, T.S. Elliot, claros referentes de Alicia a la hora de crear sus mundos imaginarios.

Además un circo no es un circo sin música y eso la autora lo sabe muy bien. Ya en su anterior libro hacía referencia a algunas obras musicales para acompañar y aderezar la lectura. En este circo la banda sonora la ponen Radiohead, Pink Floyd o Beirut.

El circo volador podría considerarse la continuidad de su primer libro Manual para la comprensión del insomnio (El Transbordador, 2019), ya que perpetua ese mundo irreal en el que viven los que no consiguen dormir.

La voz poética es a su vez la de una niña que se ha convertido en adulta y la de una mujer que vuelve a ser niña. Esta voz nos muestra un mundo surrealista que se fusiona naturalmente con la cotidianidad, con los sucesos reales de un pasado que ya no volverá. Alicia es capaz de convocar al futuro a través de la nostalgia de lo que se recuerda «con los ojos cerrados y un vaso de leche en la mano».

Alicia Louzao on Twitter: "Foto de la página de El diario de Ferrol con una  entrevista sobre poesía :) #ElTransbordador #poesía… "

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Para conseguir el libro podéis hacerlo a través de la página de la editorial o en vuestras librerías de confianza, tanto en España como en América Latina.

Escrito por Marta Castaño

(Pamplona, España, 1988) Licenciada en Filología Hispánica y graduada en Información y Documentación. Organizadora de eventos literarios. Bibliotecaria, lectora y escritora. Apasionada de la literatura en todas sus formas.

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