Estética, género y posmemoria EN «ESTAMOS todas BIEN» (2017)

Después de un tiempo (dedicada a mis investigaciones sobre Oriente), he decidido hacer un pequeño retorno a mi natal Occidente con este breve resumen de una exposición académica que realicé sobre la novela gráfica Estamos todas bien (2017), de la diseñadora española Ana Penyas (1987), para el Seminario de Narrativa Hispanoamericana Contemporánea (PUCP), en tanto considero que es una obra que toca temas como la estética, el género y la memoria/posmemoria, tan importantes y en continuo desarrollo en diversas muestras artísticas y escriturales iberoamericanas contemporáneas.

Sin nada más que decir, comencemos…

Novela gráfica de Ana Penyas, editada por la editorial SALAMANDRA GRAPHIC (2017)

Sinopsis (y cómo surgió esta historia):

Un día, mientras Ana cursaba la carrera de Bellas Artes en Valencia, un profesor le mandó hacer un trabajo que consistía en contar una experiencia personal mediante viñetas y en cuatro páginas. Hacía poco que había vuelto de visitar a su abuela Maruja en Alcorcón, a quien vio triste y con achaques propios de la edad. Entonces vio la ocasión perfecta para narrar cómo es un día cualquiera en la vida de su abuela”.

(basada en la reseña de la tienda virtual de cómics Tomos y Grapas)

Pero el trabajo de Ana no termina aquí: no solo abordará la vida de su abuela Maruja, sino que incluirá la de su otra yaya llamada Herminia, y través de ellas, narrará la historia de las mujeres españolas de la posguerra, periodo con el que se conoce a la etapa histórica española posterior a la guerra civil iniciada (internamente) el 17 de Julio de1936 y concluida el 1 abril 1939.

Propuesta estética de Ana Penyas

Estilo Hiperrealista”

El estilo de dibujo de Ana Penyas tiene sus raíces en el hiperrealismo: el uso de fotografías para ilustrar de una manera que emule (o hasta se confunda con) la realidad. Usa particularmente esta estética para representar aspectos “fotográficos” de la trama, como, en este caso, los retratos juveniles de sus dos abuelas. Asimismo, es a través de estos retratos (más aún luego de su revisualización al final de la obra), que podremos conocer mejor las personalidades de Maruja y Herminia: mientras la primera luce más seria y discreta, y tiene cierto aire melancólico, la segunda muestra una sonrisa que habla de una personalidad más risueña y positiva (personalidades que, claro está, son producto de sus historias personales/familiares durante los años de posguerra).

Penyas utiliza la fotografía para reforzar el “grado de realidad y veracidad”. (Suárez Vega 2018: 302) Así, “rompe con la ficcionalidad y crea un diálogo entre personas y personajes, entre historia, memoria y narrativa”. A diferencia de este comentario de Suarez (y como señale al inicio de esta sección sobre “estética”), considero que no es el uso de la fotografía en sí, sino del dibujo “hiperrealista” para el diseño/retrato de los personajes lo que contribuye a darle esa sensación de realidad/veracidad al relato de las historias de las abuelas, lo que refuerza a su vez la sensación de cercanía y empatía por parte de los lectores hacia estas personas retratadas por Penyas.

Estilo “Collage”

Otro de los aspectos por los que destaca artísticamente el trabajo de Penyas es por el empleo pertinente de diversas texturas como fondos u elementos decorativos en sus viñetas. En ese contexto, diversos elementos “ambientadores” de la escenas recreadas en las viñetas se caracterizan por sus formas geométricas y matices florales, que contribuyen a darle a esta novela gráfica un estilo “collage” característico de obras artísticas de vanguardia de décadas anteriores, pero que, en este caso, al ser mezcladas con el hiperrealismo y una elección particular de colores, que van desde tonos rosas y cafés (alusivos a la historia/personalidad de cada abuela), le dan a esta novela gráfica su propia originalidad (y el derecho a que sea considerada como una “obra de autor”).

Posmemoria en la España contemporánea

A partir de esta cita, se constata que las generaciones posteriores experimentan el trauma de un pasado del que no formaban parte, pero cuyos efectos son tangibles hasta el día de hoy “en la sociedad, en sus familiares y en su día a día, el cual llega a formar parte de su propia experiencia y se siente como propio”. (Suárez Vega 2018: 295). Además, en el caso de la Guerra Civil Española el desarrollo de la posmemoria no viene sólo dada por los discursos personales, sociales y culturales (como indica Hirsch), “sino también por esos años de dictadura que institucionalizaron una memoria que es necesaria cuestionar y que, en la mayoría de los casos, es opuesta a la narración familiar o social.” (295)

La Guerra Civil española, el conflicto de unos y otros - Los tiempos de la  Segunda República
Mujeres en la guerra civil española

Novela gráfica y posmemoria

El formato del cómic “culturalmente asociado a la cultura de masas y calificado como infantil o meramente humorístico”, resulta particularmente adecuado para tratar temas que son tomados por conflictivo o tabú, dado que estos temas se pueden abordar “desde una nueva perspectiva”.

“[L]a novela gráfica ha demostrado un enorme potencial para indagar en cuestiones relacionadas con la memoria traumática.” (Piedras Monroy 2017: 66)

Los trabajos gráficos establecen “un espacio para replantear y cuestionar las ideas preconcebidas que se tienen de estas épocas.” (Suárez Vega 2018: 294)

Puede contar acontecimientos históricos desde una perspectiva personal, es decir, puede transmitir historias familiares figurando protagonistas con nombres y apellidos que se refieren a personas reales fuera de la ficción.

Viñeta alusiva al funeral público por la muerte de Franco

Tercera generación española y posmemoria

Ana Penyas sostienen que “puede que nuestras madres ya produjesen su relato mientras que las madres de nuestras madres han vivido cierto vacío de comunicación sobre sus vidas”. Asimismo, la artista señala como otra posible razón, la diferencia de perspectiva, es decir, la tercera generación puede tener una visión más amplia de los hechos, gracias al paso de tiempo y al aumento de la distancia.

Esto se evidencia en primer lugar por la representación de la mujer en todas sus facetas que realiza Ana Penyas en su obra: “Me interesaba dejar de verlas solo como abuelas, como cuidadoras o cocineras de otros, para verlas como ellas mismas, como mujeres. Acercarme a su realidad desde su propio punto de vista.” (cf. Barroso 2018: s. p.)

Maruja, pensando que su sacrificio como esposa y madre española iniciado desde la posguerra al final no sirvió para nada, pues no ha recibido un trato “compensador” por parte de su familia y de la sociedad española misma por ello.

Construcción de la memoria a partir del testimonio de mujeres españolas de posguerra

Penyas tiene un número significativo de anécdotas y recuerdos de boca de sus abuelas que ha grabado con una grabadora. De esta manera, el lector recibe en Estamos todas bien sus propias perspectivas de las cosas.

Tal y como las personas mayores recuerdan de manera arbitraria cosas de su juventud, las historias de Maruja y Herminia en Estamos todas bien se construyen a través de sus recuerdos, producidos por una acción del presente similar a una acción del pasado o al revés, o por un objeto cotidiano, como ya hemos apuntado. En otros términos, hay una línea muy fina entre el pasado y el presente.

La representación de la realidad de las mujeres españolas en la novela gráfica de posmemoria

A través de ciertas acciones y mediante objetos cotidianos del espacio doméstico, como por ejemplo, por medio de una olla de lentejas o un cesto de la colada (Constenla 2017: s. p.), la historia narrada cambia entre el presente y el pasado.

Mujer española de posguerra: entre la tradición y la modernidad

Con la llegada de la democracia a España, Maruja y Herminia son afectadas por la modernización. Esto se pone de manifiesto en la viñeta siguiente, en la que vemos la venta de electrodomésticos, y donde más concretamente vemos a Maruja y una amiga que compran una batidora en El Corte Inglés.

En esta ilustración, el lema publicitario: “Gane tiempo para ocuparse de los suyos” sugiere la promesa del avance tecnológico de facilitar y  acelerar las tareas domésticas de la mujer (española).

En otra página, vemos como, por estar demasiado ocupada y por falta de tiempo, Herminia no puede ni cambiarse los zapatos para ir de compras, razón por la que sale en pantuflas a la calle. En ese contexto, podemos decir que el uso de la lavadora (como se ve en la viñeta alusiva a este episodio) no le ahorra tiempo a Maruja, pues tiene tantas cosas que hacer sola (y tantos pensamientos que la entretienen en esa faena) que con las justas termina sus tareas domésticas y por suerte no olvida salir a la calle sin calzado.

Mujer española de posguerra y política

La oposición comunista al régimen de Franco se evidencia a través de la microhistoria de Maribel Chumillas y su hermana (las hijas de Herminia), que son partidarias de la Oposición de Izquierda del Partido Comunista de España (OPI). Este evento se desarrolló en 1974, al final de la dictadura. Estas prácticas estaban prohibidas bajo el régimen franquista, por lo tanto, Herminia tiene miedo de que les pase algo. Esto explica por qué la abuela siente aversión por la política, “la maldita política”, como ella afirma.

No obstante, es interesante destacar que, a pesar de que no cree en la política, Herminia tiene un papel activo escondiendo los libros y la propaganda de sus hijas, prohibidos bajo el franquismo. Ocultando ingeniosamente esta lectura censurada debajo de un mantel, muestra que sí tiene indirectamente una voz política: nunca le interesó ser participe de la ideología franquista y sus secuelas, pero sabe lo “severa” que puede ser esta con los considerados “opositores”, así que mientras pueda proteger a su hija “rebelde/subversiva” de esa amenaza, lo hará pese a los riesgos que ello implique en su propia vida.

Mujer española de posguerra: trabajo y economía

La mujer durante la democracia puede tener una afición, algo que era impensable durante el franquismo: “Bajo los ideales de sacrificio, sumisión y obediencia era imposible que la mujer pudiera desarrollar todas sus potencialidades como persona.” (García 2006: 156)

Asimismo, ahora todas las mujeres tienen la oportunidad de ganar dinero. Podemos ilustrar este hecho con una anécdota de la vida de Maruja: vemos por primera vez su creatividad y gusto por pintar cuadros de flores por los que recibe una retribución económica en El Corte Inglés.

La percepción de la mujer española de posguerra en la actualidad

Penyas dice que “Las mujeres de su generación, a quienes no solemos cuidar como nos cuidaron, siempre han sido personajes secundarios de otras vidas: la esposa de, la madre de, o la abuela de”. Queda claro entonces que muchas mujeres mayores quedan solas después de una vida llena de sacrificios diarios. Esta triste realidad se confirma por las palabras de Maruja (que ya habíamos señalado con anterioridad): “tanto sacrificio para nada”.

Sus vivencias han formado sus caracteres, así Maruja desconfía de todo y Herminia no cree en la política, lo que no es una sorpresa teniendo en cuenta las frustraciones y decepciones que la dictadura franquista traía consigo. Pero a pesar de sus diferencias, tienen la soledad en común.

De este modo, Herminia afronta su soledad con optimismo y Maruja busca compañía en los programas de televisión, compañía que casi no le tocó en la realidad, haciendo el balance de su vida. (Isidoro 2018: s. p.)

Reflexiones finales: ¿qué significa “Estamos todas bien”?

La novela gráfica de Penyas termina con la frase “Estamos todas bien” . Vemos en la última página de esta obra a Maruja y a otras personas que están sentadas con ella en su sofá. No obstante, estas personas son ficticias, es decir, vienen de la telenovela que la abuela estaba mirando en el momento en que Ana la llama. De esta manera, al entender el simbolismo de esta escena la frase ‘tiene sentido’.

Noelia Isidoro dice que las mujeres mayores que aun estando solas cierran las conversaciones con «Estamos todas bien» incluyendo a las demás, a las que faltan, son ejemplo vivo de sororidad. Detrás de esas tres palabras hay una manera de ver el mundo a la que apenas suele concedérsele espacio. (2018: s. p.) Esta frase demuestra también la resiliencia de esa generación de mujeres que casi nunca se quejaba a pesar de todos los reveses.

En suma, Estamos todas bien constituye una novela gráfica de posmemoria que no solo funciona como un “homenaje familiar” a las abuelas de la artista valenciana, sino también como un homenaje a toda una generación  de mujeres silenciadas y olvidadas durante la dictadura franquista y el retorno a la democracia española.

Biodata de autor(a)

Ana Penyas nació en 1987 en Valencia. Es diplomada en Diseño Industrial y se graduó en Bellas Artes en la Universitat Politècnica de Valencia. En 2017, fue galardonada con el X Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Salamandra Graphic por Estamos todas bien, su primera novela gráfica. Un año después, en 2018 obtuvo el Premio Autora Revelación del Salón del Cómic de Barcelona y el Premio Nacional del Cómic, asignado por el Ministerio de Cultura y Deporte, por Estamos todas bien. Fue la primera vez que una mujer obtuvo este reconocimiento. (Barroso 2018: s. p.) El jurado del Premio Nacional del Cómic escogió esta obra por “rescatar, a partir de una historia familiar, la voz de una generación silenciada; por la innovación y la frescura de la puesta en escena gráfica, además de la habilidad para integrar recursos del cómic y de otros medios”. (Afirmación del jurado en Roca 2018: s. p.) Según Tereixa Constenla, Ana Penyas es “una ilustradora de fuerte compromiso, tanto con el feminismo como con la memoria histórica”. (Constenla 2017: s. p.).

Bibliografía

Gyssels, Eefje. “LA VIDA OCULTA DE LAS MUJERES DE LA POSGUERRA: EL ALA ROTA (2016) DE ANTONIO ALTARRIBA (Y KIM) Y ESTAMOS TODAS BIEN (2018) DE ANA PENYAS”.

https://www.tomosygrapas.com/resena-estamos-todas-bien/

Penyas, Ana. Estamos todas bien. 1° ed. Barcelona: Salamandra Graphic, 2017

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