El filo sensible de los dedos: Poesía puertorriqueña contemporánea

Mi emoción esperaba….
Pero tuve momentos de locura suicida.
Un agitado viento de esperanza
parece que me anuncia tu regreso.
Julia de Burgos

Curaduría: Cecia Favela
Introducción: Emilio Paz

Hay países donde las tradiciones líricas son más conocidas a nivel universal. Poner ejemplos es innecesario, solo pensemos en Vallejo, Neruda, Bécquer, etc. Sin embargo, todos los países poseen su tradición poética. Versos que van construyéndose sobre la historia de sus pueblos. No hay un adiós a la memoria ni un saludo simbólico a la bandera de lo políticamente correcto. Lo que existe es la poesía fusionada con una historia personal. En este caso tenemos a Puerto Rico, una nación con una línea histórica peculiar, personal y especial. Porque su tradición va más allá de un conjunto de elementos, sino que es una voz que se materializa en el reclamo, en la emancipación, en los encuentros culturales y, quizá más resaltante detalle, en los avatares de la vida diaria. Porque, históricamente, los poetas puertorriqueños emerge como reclamo ante el cambio cultural. Una emancipación personal y colectiva por esa transición entre lo hispano y lo inglés, en el ida y vuelta de los estallidos culturales. No hay un canto a la vida, sino un canto a la patria misma. Descripción personal que se entrelaza con la voz personal del poeta. Autores como José de Diego, Luis Lloréns Torres, Mercedes Negrón, Luis Palés, Julia de Burgos, Josemilio González, Marigloria Palma, Marina Arzola, Ángela Dávila, Evaristo Ribera, Juan Antonio Corretjer, Rosario Ferré, Concha Meléndez, Miguel Piñeiro, Isabel Freire de Matos, José Gautier Benítez, entre otros destacados autores.

La poesía puertorriqueña jamás estuvo divorciada de su cultura, de la política. Podemos ejemplificar a la poesía como un mapa: describe cada punto, cada historia, cada experiencia. Porque, desde sus albores, la lírica de Puerto Rico se mantuvo como una voz de reclamo que roza lo sensible con lo fáctico. Lo sensorial de la lectura se transforma en el calor del erotismo. La emancipación, la causa libertaria, la voz femenina; todo es propio de una lírica que se libera de las cadenas de la tradición. Sin embargo, no es ajena a las influencias que venían y las cuales eran acogidas con sumo cuidado, interés y atracción. Así como las influencias culturales que provenían de otros lados, especialmente, las de África y Europa. La literatura puertorriqueña es una memoria perenne que se renueva, pero que jamás se desgasta. Con el paso de los años la poesía puertorriqueña se adhiere a otras causas y va describiendo a la isla como aquel paraíso con las espinas ensagrentadas. La estela de los poetas, y de algunos colectivos como Guajana, solo permiten proseguir una línea poética que se manifiesta como revelación.

Por ello, presentamos esta selección de poetas puertorriqueños. Nuevas voces para tiempos de crisis.

Elidio La Torre Lagares. Profesor de creación literaria y literatura en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Ha publicado varios poemarios, entre ellos Vicios de construcción (Terranova). Ha recibido reconocimientos del Pen Club de Puerto Rico por la colección de relatos Septiembre (Cultural), así como por las novelas Historia de un dios pequeño (Plaza Mayor) y Gracia (Oveja Negra). Su más reciente novela, Correr tras el viento (Terranova), se encuentra en proceso de traducción al inglés. En el año 2008, recibió el Premio de Poesía Julia de Burgos por su poemario Ensayo del vuelo; en agosto de 2014, su poema “Santurcesutra” recibió el Primer Premio en el certamen anual de Casa de los Poetas y su más reciente poemario en inglés se titula Wonderful Wasteland and other natural disasters (University Press of Kentucky), el cual fue publicado en septiembre de 2019.

la memoria de la persistencia
el infinito se apesadumbra
como mosca sin mañana
y va a parar a la franja de luz
que raya la ventana en su broma
insolente. queda la memoria
de la sangre convicta al amanecer
cuando se da al ojo por lo fugaz
del instante vestido a prisa de pasado
el infinito es un motón de huesos
sin dueño y al fondo de la oscuridad
donde franqueo soledades
por secretos hay un basurero
donde viven los poemas muertos
mi voz es una araña de tiempo
que versa tela para no dejar
escapar los adioses
el infinito solo existe
cuando nos descubrimos
estrellas deslucidas y perdidas
en la caspa de la noche

los barcos de papel no flotan

la vida es cualquier otra cosa que existe
húmeda en los puertos donde el agua sí florece
— Andrea Cote Botero

yo, el peor de todos, sin infancia célebre
y calcinado como los puertos de Andrea,
soy también la hoguera encallada, o el quiebre
en la ruptura de esa faena que es reinventar
el amor contigo o beberme un río
quemante como las aceras
el tiempo atraviesa el cuerpo proscrito
por la adulación de esas ternuras abastecidas
de reproches que la distancia amarga
hacemos un barco de hojas
que le arrancamos al poemario de O’Hara
y todavía lo vemos deshacerse
quizá esperando que el aliento
nos lleve en salvavidas hacia lo inefable
quedan las caricias sin causa,
como decía la Storni,
o los anhelos que se deshojan
es un otoño averiado por el sol
y el lodo, y yo, el peor de todos,
enhebrando ocasos que te expliquen
la lógica dulce de la memoria
y su avaricia— que lo reclama todo,
lo pulveriza, y lo fuma en nada
igual hace el fuego que presume
las veces del madero bajo la lluvia

para Andrea

de Sun Tzu a Lope un paso es
los que anticipan, se preparan y llegan al campo
de batalla para desmayarse en una fe inocente
como yo en el cieno cuando nada vivo
merece la muerte o atreverse a un plagio
de Nietzsche y estar furioso como el Lope
más áspero— acaso ese tierno misterio
abandonado— liberal y esquivo— alentado
tras la lluvia y tras mis pasos sobre el agua
sucia multiplicada por el siempre mortal
sin-fundamento— seguir difunto igual que vivo
que es decir una intuición desde la falta
de sentido— leal o traidor— se vale todo
en partes iguales— desde el afán atávico
cobarde y animoso de pensar cualidades
sin sujeto y no hallar vegetal que tirite
como amante fuera del bien que se mueva
sin piedad— sin centro y reposo— con la idea
de mostrarse alegre en el cuerpo triste— tregua
de carne humilde sin voluntad de poder
y yo altivo y tú insistente y no haces más
que las veces de tornarme enojadovaliente,
fugitivo— una ilusión que, si bien me deja satisfecho,
ofendido, receloso— lastima la veces del siempre
y es huir del rostro hacia el grito apagado— al claro
desengaño— beber veneno de tu mano que sabe
licor suave— mas igual da olvidar el provecho
y asfixiarlo como un pez en una mar
que hierve de tanto amar el daño y creer
que un cielo en un infierno cabe— sin otro
pretexto que dar la vida con honestidad
y poner el alma a un desengaño y sentirse
morir al fuego de la arena— en fin,
esto es amor, y quien lo probó seguro lo sabe

time after time
si intentas decirme lo que ya conozco
la confusión no será novedad
porque siempre tu sombra estuvo
en los relojes solares y el tambor
late a contratiempo y no escuchas
lo que digo —ve despacio, digo—
tarareando la canción donde todo
ángel es terrible y el tambor late
a destiempo—lo que no existe no tiene
representación: solo en la geometría
hay verdad en su forma de equilibrio
el desafío es una figura retórica
y la respuesta difícil o imposible
como la redención en mi vida
de Rilke y el fantasmal eco de tu
mirada azul hundida en mis cicatrices
quemadas en mi boca como palabras
innombrables— donde mueren los nombres
de las cosas que quedan sin clausura

Nelmaries N. Medina Rodríguez (Camuy, Puerto Rico, 1999). Poeta y estudiante en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Consta de varias publicaciones en revistas como Sábanas Magazine (2018), Tonguas Magazine (2018) y The Hound Magazine (2018). También se encuentra en la antología PALABREA (Atelier d’ Escritura, 2019), participa en el Festival Internacional de Poesía de Aguacatán, Guatemala (2019) y figura en la antología de dicho festival.

La desdicha del talento

¿será la oscura manta del temible ángel
el premio al alma
que resplandece en virtudes
y encuentra la verdad de la vida
en su cofre de pensamiento?

¿o será el castigo
de haber encontrado lo que
aquella sombra no encuentra en su silueta?

puede que la atrocidad de la envidia
moleste a la luz
o que sea la luz la atrocidad de la envidia

Perpetuo

escribo sobre personas
que nunca sabrán
que su existencia es perpetua
en un papel
en algún lugar
donde guardo sin que nadie se entere
y morirán pensando
que no hay nada después de la muerte
sin saber que están inmortalizados
sin darle descanso eterno
a quien se dedica el poema
como quien nunca sabrá
que le llame dragón de tres cabezas
o que le regalé un par de alas

¿cuál es la obstinación del poeta
de creerse dueño de los espacios?
todo poema tiene su narciso

Publicado en PALABREA
(Atelie D’Escritura, 2019)

Orgulleismo

entorno rompe-
cabezas al que le falta
una pieza
o varias cabezas

encajo en sus bordes
esquivo equinas afiladas
que abrazan a presión
el encasillamiento_____erróneo

el apretamiento es resorte
pionero de mi prematura salida
y me cargan los fantasmas del polvo
fuera del juego

salto involuntario
me concedo la libertad
en una soledad de telarañas
con un secreto de consuelo

mientras todos crean ser pieza faltante
el juego nunca acabará

No sé quién será hoy

tengo un dragón de tres cabezas
que vive
en horizontes vibrantes de sentimientos platónicos
animal que se cree medusa amaestrada
y olvida que solo tiene tres cabezas
no veinte serpientes que abrazan ideas

¿Cómo consolido el pensamiento?
de tres errantes ciudades independientes
para que formen una trenza?

mortal
diosa

poeta____mortal
diosa

poeta

diosa____mortal
poeta

solo estoy hecha de hilos sanguíneos
jueza carnalmente mortal
que no puede trenzarse en un solo poema

Daniel Rivera Aponte (Ponce, Puerto Rico). Poeta y estudiante de Diseño de Escenografía y Dirección de Arte en el Savannah College of Art and Design en Atlanta, Georgia. Ha expresado su talento artístico en la pintura, el dibujo, la fotografía, la poesía, la música y, recientemente, el arte contemporáneo. En las letras ha sido publicado en las revistas Sabanas Magazine y Revuelta ambas de Puerto Rico.

Renacimiento en otro hemisferio

vuelvo a nacer de una turbina
que me sostiene
a 30,000 pies sobre el océano
me recuerda
que suelo ser hilo entre las nubes

Delirio

no hay delirio que recoja
las bacterias que forcejeamos
en nuestros mensajes de texto
ni un repentino arrepentimiento
fijado en los cargadores de iPhone
que atornillan nuestras muñecas

un respiro fuera de compás
lenguaje hexadecimal
identificados por rumores
de 140 caracteres

tú tan coral
y yo tan violeta
porque dejamos que los colores decidan
la atmósfera de nuestro diseño
gráficas enterradas en anonimidad colaborativa

Forgive my sins

Sam me lleva desde Savannah
hacia Carolina del Norte
y por la autopista veo billboards con tu nombre

¿los leerás?
sabrás que tu cruz
habitó en mi frente
desde la fecundación
que tu nombre es una cicatriz
hecha ceniza en mi lengua
y en la de mis padres
y en la de sus padres
desde que hablaban en carcajadas

pero dicen que careces de lógica
mientras me arrodillo
para que te lleves
todo lo que se me ha hecho difícil amar
¿podrás leer los billboards?
porque confundo mi identidad
cada vez que los leo

conozco tu rostro
mejor que mi reflejo
viviste en cada esquina de mi casa
en tablas de madera que te vieron nacer

y de poder leer los billboards
podrás reconocer mi cara
crucificada con lágrimas
en el asiento pasajero de una pickup

Donde tú no habites

no puedo escribirte
ando a la defensiva con las palabras

con miedo que se te acerquen
o te enamoren de manera distinta
en el diccionario

he evitado tu nombre
en negación a las letras
que confunden su orden
con el intento de borrar
cualquier sinónimo de ti

el abecedario se me hace ceniza
y no logro acurrucarme
a ninguna curva gramatical

tal vez en otras atmósferas
hablamos el mismo idioma
sin conocernos

Roxana L. Calderón Rivera (Cidra, Puerto Rico, 1998). Estudiante del departamento de Lenguas Extranjeras en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Ha publicado en las antologías: Lámparas (Editorial Pulpo, 2018), Amuleto de Poesía: Revista Universitaria (2019) y en [IN]Genios (Revista Universitaria). Participó en la edición de 2018 del Festival de la Palabra (San Juan, Puerto Rico) y en el Junte de Poetas #55 Bario Poetix Puerto Rico Edition Summer 2019.

I

en mi almohada tengo secreto
el olor de tu cabello y mis sueños contigo
susurrándome besos en los muslos
proclamo imposible no desearme en tu lienzo.

mis pezones de plumas ahora erizo de mar
erecta por tu mirada fue que me tambaleé
en rizos y lisos árboles mecieron sus yaguas
a maracas volamos pájaro, semilla de viento.

las letras nos hicieron un tributo souvenir,
premonición de engaño y juego
tu declaración de amor a cambio de perdón
luego cruel, esa noche lo sé, te amé.

y aunque pase lo que pase entre tú y yo
siempre habrá espacio para un poema.

Amuleto de Poesía (2019)

II

cuando leo que mi madre y yo lo queramos todo1
entiendo que la tristeza es inflamable, voraz se enciende
por el tacto de un recuerdo, y en los ojos de mi padre
la nostalgia esta noche se prende en fuego.
a veces no entiendo que las cosas del fuego son tragedia;
como fumar, no velar la estufa, jugar con fósforos
rozar mis yemas en sus vértices, incitar la pólvora.
siempre encuentro un espejo ante el terror de las llamas
y no sé si eso me da más miedo, o si más miedo me da el fuego.

en esta jungla de cemento jugar con fuego es mirar a los ojos,
porque hay vicios que funcionan con fuego y se ama
con la prisa de como quien apaga este incendio

1 Xavier Valcárcel, El deber del pan (2014)

¿Qué más hace falta?

Que camine sobre las puertas
y me bese tu corazón de púas
y vientre, que haga
un pacto con un gato
para que me regale una vida
y que en esa sea tu puta
para así poder emborracharte
con olor afrodisíaco a mar
Caribe que se emana de mis axilas.

Que salga a mitad de la madrugada
y que llore lágrimas violetas
para que el Sol nunca más salga
-si es que sale-
entre la cresta podrida de dos montañas
que no son más que azúcar y viento.

Que invente una ventana
que mire hacia el fondo del cielo,
que mire hacia las costas del sueño
y del desvelo,
que nos mire a nosotros:
para que nos diga que más hace falta,
si los ojos ya los tengo puestos,
si a sal sabe mi sexo,
si llevo la espalda de cara al hueso,

si ya tengo mis labios rotos;

pero si al besar tu beso anaranjado,
sollozar descalza la desgracia
y colocarme en posición fetal
-a tu lado-
y abrazar la paloma que se forma
en tu regazo
me quedo sola,
sigo intacta
porque no has llegado.

Porque a la cumbre de mi alma
-lugar cerrado a los fantasmas-
entra cualquier cosa menos tus manos
porque no lo has logrado,
porque te hace falta más cielo
y menos miedo,
que reces y le pidas al fuego
que te queme el pasado
para que solamente sea yo
lugar y presente;

pero si te quedas
¿qué más hace falta?
si un beso, ¿no es suficiente?

Lámparas 
(Editorial Pulpo, 2018)

Kelly Díaz-Rodríguez (Puerto Rico, 1997). Autor de Ocean Park (La Impresora, 2019). Ha publicado en revistas, blogs y antologías en Puerto Rico y Latinoamérica, tales como Lámparas (Editorial Pulpo, 2018), Low-fi Ardentía, 80 grados, entre otros. Ha sido invitado en el Festival de la Palabra y en el Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico.

Nada personal

La impersonalidad de la pornografía
que tanto consumo
me hace pensar
que aunque sea mía
la mano con la que me masturbo
al fin y al cabo nada es personal
y necesito sentir quizás
la adrenalina de ver a alguien
treparse encima y decirme -yo soy tuya-
aunque sepamos que es puro cuento.

Manía

Hoy tengo ganas
de estar con alguien
pero no sé quién

Debe de ser
mi nueva manía
de no admitir cuánto extraño.

Ocean Park

Ese día por primera vez
vimos ballenas
a las 7:35am en Ocean Park

Nada dolía esa mañana

La amistad verdadera es un puente
hacia una de las formas más bellas
en las que el amor existe.

Desempacar

Busco formas de regresar a casa
y en el camino pregunto
si tienen que ser tangibles

¿A qué le llamo casa?

Observo viejas fotos
tomo un buche de café
mientras leo cartas
que con cariño me escribieron

Reproduzco mensajes de voz para afirmar
que ya no sé con qué me identifico.

Carlos A. Colón Ruiz (San Sebastián, Puerto Rico, 1997). Poeta y estudiante de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Autor de Hambre Nueva (Editorial Pulpo, 2019) y No quiero escuchar Radiohead (Colección de poemas sueltos, La Impresora, 2019). Ha publicado para la Revista del Instituto de Cultura de Puerto Rico, Revista Cruce (Puerto Rico), entre otras revistas y blogs de Puerto Rico y Latinoamérica. Organizó la antología Lámparas (Editorial Pulpo, 2018). Participó en el Festival de la Palabra (Puerto Rico), en el Encuentro de Promotores de la Poesía, en el Encuentro de jóvenes escritores de Iberoamérica y el Caribe (La Habana, Cuba) y en el Festival Internacional de Poesía de Aguacatán (Guatemala).

Ninguna persona merece un corazón de ciudad

ningún hombre merece un corazón de ciudad
un corazón de murallas, cemento
el aire triste que apenas se agarra
de los edificios abandonados
ninguna mujer merece un corazón de ciudad
un corazón que la amenace con estragos
el salitre como maquillaje
que les suda en la frente
esa es la tumba que he cavado
por tantos años de monte
ahora que veo cómo se hacen las escaleras al cielo
mi abuela sigue sin entender
las líneas blancas que dejan los aviones
en el cielo

Publicado en Hambre Nueva,
Editorial Pulpo, 2019.

Las chicas Plath

en alguna lectura de poemas
en las tertulias mayagüezanas
una dulce chica acompañada de su vato
lee una oda a la poeta bostoniana Sylvia Plath
en tono triste, así como los de Plath
con un compañero poeta, así como Plath
esperando que alguien se sintiera
con la capacidad moral de ser humano
y buscar un suspiro de libertad
así como Plath, en mi sano juicio
ahora que escribo estos versos me pregunto
¿era Sylvia Plath fanática de las Medias Rojas de Boston?
eso fuese sido devastador para mí
pero supongo que no para la chica
que leía una oda a Sylvia Plath en Mayagüez
ni mucho menos para la misma Sylvia
creo que ella y Plath
no se preocupaban por tonterías

Ombligo de noche fría

“la luna le ladraba a algún ombligo
que temblaba en su gozne innecesario”
Angela María Dávila

y parecía devorar razones de fiesta
con las únicas dos ideas que me sobraban
pisar tierra con poemas
devorar pecho con nuestras sonrisas
que, por ende, se necesita reír y escribir
buenos versos y chistes
para llegar a estas alturas de tu cintura
por decir, que llegamos a un diámetro de cama
cuando nos mantenemos brillando en cielos distantes
de una manta azul pisada por macabros políticos
cuando realmente hablamos de un periodo frío
buscando que tan completas son
nuestras razones de intermitencia fugas

Rostro de cicatrices

¿qué no se encuentra en una cicatriz?
el pedido de cabeza
para la taza de café
o un descanso
donde es común no saber que es real
y encontrarte verdadera
todos somos sensibles
en el borde del abismo
así es la lucha
que nos cuentan los golpes en la cara
los malos sueños
y todo aquello que la poesía
no logra capturar en botellas
sobrevivir en la cuna de la bruma
en las peleas de gallos
entre criatura y amanecer
en eso que nos pica el cuerpo
como todo aquello que nos duele
pero es costumbre exponerlo
eso, sobrevivir a curadas
la cicatriz de pega caliente
el ardor del alma que nuestro cuerpo
se lleva a la tumba y un poco más abajo
ahí, donde está la ciudad
todo eso que baja con esperanza
es un negocio de supervivencia

Civita

vendetta, virtud empapada
poesía acuchillada en las luces
misterio de terciopelo
en los caminos agujerados de la civita
polis entre algodones de mentiras
pinacoteca en la eternidad de la noche
nadie se reconoce a estas horas
desaparecidas en el vicio del silencio
ruido de blaquitud: vacío a palmadas
los moribundos están buscando cocos
hormigas, herramientas de casería
un impulso de 90 grados
el apocalipsis es pop corn de mierda
en este teatro de cortinas azules
sin estrellas, sin espectadores

Publicado en Hambre Nueva (2019)

Camil L. Valentín Arce (Aguadilla, Puerto Rico, 1998). Estudiante de Agricultura Sustentable en la Universidad de Puerto Rico y escritora en formación de poesía y narrativa. Autopublicó el poemario Al filo del abismo del amor propio en colaboración con Adaira Rojas (2019) y Grito de Libertá (Editorial Pulpo, 2018). Ha participado de múltiples antologías y revistas como Vox Populi: 5 años de la voz del pueblo (2018), Lámparas (Editorial Pulpo, 2018), Sábanas Magazine, Caminos Covergentes, entre otras publicaciones físicas y virtuales.

Curá de espantos

¿Cuánto puede una
aguantar el llanto
entre la tráquea,
la nariz y los ojos?
-Ciertamente-
lo suficiente
para abortar,
o parir,
un poema.
Ya no confío en ninguno.
Como Julia y Angela María,
soy los extremos de la lucha
por no darme completa
a la muerte,
si no es ya resistida,
amada, dolida,
chingada, mojada,
llorada,
gastada hasta el seso,
con la piel dura
de los niños
que crecen cayéndose,
y llegar, al menos,
media hora tarde
pa’ no perder las costumbres
ni muerta.
Hace tiempo me sé
conocedora de mi verdad,
aunque lo niegue.
A mí me han arañado gatos,
se me han muerto queridos,
me han faltado el pan,
la luz, el agua y los abrazos,
me han botado de los mejores sitios
y he estado completamente sola.

A estas alturas
no me quita el sueño
quedarme sin nada,
con el tiempo
una se cura
de espantos.

El desencuentro es un problema doméstico

Hoy me corren por las sienes
las ganas de huirme
a cualquier tierra
para sentirme extranjera con gusto.
Yo con mis problemas de primer mundo
que es, como cualquiera, tercer mundo por igual.
Quizá porque estoy harta
de la domesticidad de los días iguales,
de la espiritualidad falsa que
me acecha el alma,
de esta cara que no logro amar completa
sin restregarme en los pliegues,
las sombras, el bigote.
En el inmundo anhelo de sentirme parte de nada,
de darlo todo a cucharadas,
de migaja en migaja.
de la sala al baño,
de la cocina al cuarto,
el piso está sucio,
hay que fregar los platos.
El día dura demasiado,
como a veces dura muy poco
y entre desperezarme de la cama
y lavarme la boca
dan las diez treinta
sin haberme bebido el café,
sorbiendo con lástima
la desolación de mis cosas,
de los zapatos en el piso,
los libros en la mesa,
las ollas en la estufa,
la ropa vieja,
las plantas moribundas
y de mí,
en el sillón amarillo
muriéndome por irme,

pero con miedo
de abrir la puerta.

Países y cuerpas

Toco fondo y trago tierra,
a mí nadie me honra,
a mí nadie me llora,
la cuerda está floja
no bastan las ganas
para agarrar equilibrio
y hace falta un país
para sentir que camino
sin arrojarme al vacío,
ese país, mi cuerpo,
las tierras de mi entierro,
las montañas de mis senos,
la bahía de mis brazos,
la península de mis piernas,
el camino pedroso
que lleva hasta mi vientre,
el volcán eruptante
de magma hirviente
por la corriente de mis muslos,
un dolor en el estómago
como si fuese
un dolor en el alma,
chillan las gomas
en la autopista de mi espalda,
ensordeciendo la calma
que rebusco entre sacos de latas,
de escombros,
de países muertos
a manos del imperio.
Cómo he quedado en el desencuentro
de este archipiélago sin rumbo,
las olas rugen en mis costas
y rugen con furia en mis oídos,
del piso no se pasa,
la miseria ni con agua se traga,
y en el país de mi cuerpa
los cadáveres se acumulan en las aceras
esperando que forense les abra
con bisturíes mohosos
que lo mismo sirven
para rajar en dos un estómago
que para arrancarme de cuajo
el alma,
y no bastan las escobas ni los mapos
para limpiar la basura acumulada
entre hebra y hebra,
entre espalda y espalda,
ni espejo para mirarme las arrugas
que han dejado el llanto
y las palabras tragadas
que hoy se me estancan
a media tráquea.
No existen paños que sequen
las lagunas de ojos lagrimeantes
ni cura para las úlceras
que pudren de un esquinazo
los pies, las manos
y la cara.
Me resta mi país muerto
en el continente del olvido,
los maullidos y los ladridos
a las afueras del asilo
que me he construido
con piedras y cal
para apaciguarme de una
la tristeza
y encontrarle sentido a todo
lo que hoy pesa.

Agradecimiento:

La siguiente selección se logró recuperar de la selección personal de la escritora Cecia Favela publicada originalmente para la Gaceta La experiencia de la libertad quienes nos han concedido la oportunidad de traer esta muestra de poesía puertorriqueña. Agradecemos a Cecia y al equipo de la Gaceta por permitirnos difundir poesía.

Escrito por

Emilio Paz Panana (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018), “La balada de los desterrados” (Ángeles del Papel Editores, 2019) "Mar profundo: Antología personal" (Lp5 editora, Chile, 2020), además de estar trabajando en unos libros de poesía y cuento que saldrán publicados en Chile, España, Bulgaria e Italia el próximo año, además de compilar diversas antologías internacionales. Posee trabajos publicados en diversos medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, Cuba, Uzbekistán, Bulgaria, Francia, China, Grecia, Bangladés, Macedonia del Norte, República Checa, Colombia, El Salvador, Serbia, Guatemala; siendo traducido al rumano, francés, griego, chino, checo, macedonio, italiano, búlgaro, uzbesko, inglés y tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento – Perú 2019 organizado por la revista “El Parnaso del Nuevo Mundo”. Ha participado de diversos recitales poéticos, congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía”, la revista Kametsa y los recitales benéficos Las voces del colibrí. Colabora en los portales Liberoamerica de Argentina y Cardenal de México.

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