Selección de poemas de Emilio Paz (Lima, 1990)

Emilio Paz Panana (Lima, Perú, 1990) es profesor de filosofía y religión por la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Ha publicado Septiembre en el silencio (2016), Laberinto de versos (2018), La balada de los desterrados (2019), Mar profundo (2020) y Frutos del Tiféret (2021), estos dos últimos en formato digital y descarga gratuita. Ha sido publicado en diversas antologías y revistas del Perú y el extranjero. Además su trabajo ha sido traducido a diversos idiomas. Actualmente investiga sobre la relación entre estética, educación y poesía, evidenciando su trabajo en diversos congresos de filosofía. 

A continuación, les compartimos poemas de su libro inédito Manicomio que hemos seleccionado especialmente para la revista:

HÝPNOS

Lo primordial es el sueño,
es lo más cercano a la muerte,
lo más cercano a lo imposible.

En el sueño,
todo
es posible

Y en la posibilidad
se encuentra
el futuro del hombre

MIRAMAR


Destilaré alcohol con trozos de fruta.
Lo serviré en pequeños vasos para gente
grande.
Solo tengo 20 edades mitológicas
y siete años perdidos en el almacén.
Soy como un gato sin hogar,
empapado por la lluvia del verano.
Lluvia tibia que parece leche de madre cielo,
pero que de madre nada tiene.
Soy un loco enamorado,
perdido entre los anillos de los planetas
gaseosos
o en ese único satélite de la Tierra.
La luna, luna esmeralda, luna llena.
Luna que es espejo del tiempo,
que es rostro de Eva sin ser pecadora.
Que me pide un poco del alcohol que destilé
y me solicita bastante confianza para morir.
Morir de mí, de la pena, del cielo que al
explota.
Indagar, explorar, embriagarse y pensar
que el mundo es un sencillo.
Y yo, durmiendo en Miramar de Misiones,
me encuentro con este sueño
que lo he transformado en poema.

QUINIELAS


Para ser poeta
¿solo basta con escribir poemas?
Supongo que sí. Debe ser lo elemental.
Para pasar de la potencia al acto.
Mientras no me consuma en la escritura
no podré transfigurar mi alma en un poema.
Pero me pregunto, en ocasiones como esta,
si para ser poeta es necesario de algo más.
No sé, posiblemente sea necesario dormir.
Dormir sobre la hoja de un laurel
y ser un alma que flote por el universo.
Quizá, para ser poeta, deba fumar marihuana
y beber un vaso lleno de licor de jengibre.
Pero suena a acto suicida
considerando que el poeta siempre sufre del
corazón.
Pero hoy me sigo preguntando qué significa
ser poeta.
Qué significa ser un actor de la palabra
y un halo de luz en medio de la negra tinta.
Ni las hojas arrugadas se salvan de mi
escritura,
pero en cada poema siento un acto de
orgasmo.
Es como sentir el placer máximo durante el
acto sexual.
Y es que un poema, en ocasiones, supera al
sexo.
Supera el flujo regular de los ríos que
descienden
por los pasos marcados de valles y montañas.
¿Qué significa ser poeta? ¿Cuál es su valor?
¿Qué tanto transforma el mundo?
¿Cómo logra inmortalizar un alma?
¿Cómo logra escapar de las garras de la
muerte?
¿Cómo hace el amor con la hoja y la palabra?
Tantas preguntas que se plantea el hombre –
poeta.
Porque si todo hombre es poeta, todo poema
sería un acto rebelde de la vida.
Y en estos tiempos, afirmar ello
es tan polémico como afirmar la existencia de
Dios
o la inocencia de la muerte.
Es una quiniela de preguntas sin responder
la que se plantea el hombre
y que se pierde entre los libros llenos de polvo
de una biblioteca abandonada de mi barrio.
¿Qué significa ser poeta?
¿Bastará con un solo poema?

MADRE TIERRA


En tus tierras,
entrañas de ternera,
con un manto manchado.
Querida madre tierra,
madre de mi raíz,
de mi incienso,
de mi lascivo deseo poético.
En tus tierras,
no soy extranjero.
Soy una paria con hogar,
una piedra sin filo,
una grieta sin hueco.
Grieta sin nombre,
pero con apellido.
En tus tierras
está mi corazón
y mi muerte.

SATANIA IMPERA


Y de qué sirve ser poeta,
apreciar el mundo,
desglosar las alas de las aves,
entender el vuelo de las mariposas,
descifrar las raíces de los árboles,
congeniar cosmos y caos en el mismo verso
si no se tienen las respuestas concretas
a las interrogantes más íntimas del ser.
Y de qué sirve ser poeta
si se persiguen los vicios
por encima de las virtudes.
Si se cae en sacos huecos de aforismos
sin navegar en los significados profundos del
habla.
De nada sirve la poesía
si no es una expresión humana.
De nada sirve la poesía
si la vida rechaza seguir viva.

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